Lunes 05/11/2018.

Mundo

Los activistas creen que una victoria de Bolsonaro fomentaría la deforestación del Amazonas

Bolsonaro también tiene una polémica agenda medioambiental

La posible llegada de Jair Bolsonaro a la Presidencia de Brasil supondría una flexibilización de la legislación medioambiental, según han advertido varias organizaciones y activistas en los últimos días.

"Sus promesas ponen en riesgo la biodiversidad y la capacidad de Brasil de combatir el cambio climático, ya que llevarán a una explosión de la deforestación de la Amazonía y de otros biomas", ha alertado Greenpeace Brasil.

El candidato ultraderechista, que consiguió un 46 por ciento de los votos en la primera vuelta electoral y es el favorito para imponerse en la segunda ronda del 28 de octubre, ha propuesto medidas tan drásticas como retirar a Brasil del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

El tratado internacional tiene como objetivo principal contener la emisión de gases de efecto invernadero para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los dos grados, respecto a los niveles pre-industriales.

La deforestación es una gran fuente de emisión de elementos nocivos a la atmósfera y los activistas creen que la tala de selva tropical aumentaría debido al levantamiento de las restricciones para la generación de esos gases.

El presidente estadounidense, Donald Trump, comparado por muchos con Bolsonaro, ya aprobó la retirada del país norteamericano del Acuerdo de París en junio de 2017.

El candidato ultraderechista se ha aliado, además, con la Bancada Ruralista del Congreso brasileño, que aboga por aumentar la frontera agrícola y acabar con las demarcaciones de territorios indígenas protegidos.

"Dentro del Congreso existen grupos que realmente militan por un aumento de la deforestación, o que presentan propuestas y leyes que son inconsecuentes", han señalado desde Greenpeace.

Así, la ONG considera que una reducción o fuerte flexibilización de la legislación medioambiental podría afectar a la reputación de los productos brasileños y, por extensión, a su capacidad de venta.

"El mercado que produce alimentos y necesita exportar no quiere ver cómo la deforestación mancha ese producto que va a parar a los estantes de otros países, porque sabe que eso va a reducir la competitividad de Brasil en el mercado internacional, lo que va a resultar en pérdidas financieras y de empleo", han manifestado los activistas de Greenpeace.

La histórica renovación del Congreso brasileño en las elecciones legislativas del 7 de octubre --el 47,3 por ciento de los escaños en la Cámara de Diputados y el 87 por ciento del Senado serán ocupados por nuevos congresistas-- hace que todavía sea pronto, en cualquier caso, para hablar de alianzas, cree André Guimaraes, director del Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas.

"La bancada ruralista aumentó de poder en la última legislatura porque el Gobierno de Michel Temer tuvo que negociar con el Congreso. Fueron resultado del 'impeachment' a la expresidenta Dilma Roussef. Eso no significa, en absoluto, que lo mismo vaya a pasar en el nuevo Congreso, donde habrá nuevos grupos que asuman las fuerzas en el poder", ha explicado.

FUSIÓN DE LAS CARTERAS DE MEDIO AMBIENTE Y AGRICULTURA

La adhesión de la bancada ruralista a la candidatura de Bolsonaro preocupa a los activistas porque el candidato ultraderechista ha incluido en su programa la fusión del Ministerio de Medio Ambiente con el Ministerio de Agricultura, y temen que la cartera pase a ser dirigida por alguien que abogue por aumentar la frontera agrícola.

"Fusionar los dos ministerios es una gran equivocación, y afecta al país tanto desde el punto de vista económico como ambiental. Brasil es el país con mayor biodiversidad del planeta y con la cantidad más importante de flora del mundo. Un patrimonio único, que nos ayuda a ser uno de los mayores productores de alimentos del planeta. Necesitamos fortalecer las instituciones que protegen ese activo, y no lo contrario", han apuntado desde Greenpeace Brasil.

Los activistas estiman que el 90 por ciento de la agricultura brasileña está irrigada por la lluvia que se produce en los bosques del país, y creen que un aumento de la frontera agrícola supondría poner en peligro el sector a largo plazo.

Bolsonaro ha cimentado su campaña en el hastío de los brasileños con los políticos tradicionales, debido a los caso de corrupción que han afectado a la mayoría de partidos en los últimos años, pero especialmente al Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) y de su rival en las urnas, el académico Fernando Haddad, que logró un 29 por ciento de los votos en la primera vuelta.

Su popularidad ha aumentado también por sus propuestas de mano dura contra los criminales, en un país azotado por la violencia, que registró más de 63.000 asesinatos en 2017, el récord por tercer año consecutivo.

Sus detractores, en cambio, califican al candidato como machista, racista, militarista y homófobo, debido a las polémicas declaraciones que durante años ha vertido en los medios de comunicación brasileños.

BOLSONARO HABLA DE "INDUSTRIA DE MULTAS"

A esas críticas se han unido ahora las de los defensores de las selvas del país. Les preocupa también la intención de Bolsonaro de acabar con la "industria de multas" llevada a cabo, en opinión del candidato, por parte de Ibama, la agencia estatal de medio ambiente, que sanciona económicamente a madereras y mineras ilegales.

"Al disminuir el poder de actuación de Ibama, disminuye el poder de actuación contra el crimen y contra la deforestación ilegal. Unidas todas sus propuestas, el mensaje que está dando es que las actuaciones ilegales en la selva van a tener más espacio y que se va a reducir el poder de actuación del Estado. O sea, que se va a incentivar la deforestación", creen en Greenpeace Brasil.

Bolsonaro ha planteado también la necesidad de despojar a Ibama de su potestad de expedir las licencias medioambientales para los proyectos de inversión en Brasil, y reducir el tiempo de elaboración de esos permisos.

Su programa menciona que los proyectos hidroeléctricos enfrentan "barreras casi infranqueables" debido a esas licencias y plantea instituir un plazo máximo de tres meses para otorgar permisos a esas obras. Cree que la demora en las licencias es un obstáculo para el desarrollo económico.

"Ibama no es una institución que vaya contra el desarrollo humano. Tiene la responsabilidad de asegurarse de que cualquier tipo de inversión no daña al medio ambiente ni a la gente y se pueda seguir produciendo en el futuro", expone, por su parte, Guimaraes.

También los habitantes de las selvas brasileñas preocupan a los activistas. "No habrá un solo centímetro cuadrado demarcado como reserva indígena", ha llegado a decir Bolsonaro. "Las minorías deben doblegarse a las mayorías", ha expresado también el candidato.

El 13 por ciento del territorio brasileño son tierras indígenas. La mayoría están en el Amazonas. Sólo el dos por ciento de la deforestación del país ha tenido lugar en estas áreas, demostrando su valor en la preservación medioambiental, según los activistas.

"Bolsonaro también promete aprobar un proyecto de ley que libera el uso indiscriminado de agrotóxicos, incluidos aquellos cancerígenos", ha alertado Greenpeace.

Todos los sondeos dan a Bolsonaro como vencedor en el ballotage que le enfrentara a Haddad el 28 de octubre. El candidato ultraderechista conseguiría el 59 por ciento de los votos válidos, según una encuesta de la consultora Datafolha publicada el jueves 18 de octubre.

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