Viernes 12/07/2019.

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Romney busca al mejor vicepresidente

  • Mitt Romney necesita un acompañante que garantice seguridad y sume votos. ¿Será un hispano por primera vez?
  • Entre los posibles aspirantes, además de la ex secretaria de Estado Condolezza Rice, destacan apellidos como Ryan, Haley, Portman, Pawlenty, Christie y Mcdonnell. Pero también hay un Rubio y un Martínez que pueden dar la campanada.
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Prácticamente consolidado como candidato republicano, Mitt Romney necesita un acompañante que garantice seguridad y sume votos. ¿Será un hispano por primera vez?

Las quinielas están sobre la mesa y algunas apuntan entre los mejor situados a Marco Rubio, un senador de origen cubano con  el que Romney compareció en Pensilvania la víspera de las primarias del martes. Las especulaciones se dispararon, y con razón, por el mismo motivo por el que entre la decena de posibles aspirantes a ese cargo se encuentra una mujer también de origen hispano, la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez.

¿Se imaginan a un Rubio o a una Martínez en la Casa Blanca? Bueno, primero tendrían que llegar a formar parte del selecto “ticket”, como los norteamericanos denominan al tándem aspirante a la presidencia, después ganar las elecciones de noviembre y, por último, que a Mitt Romney le ocurriera alguna fatalidad que requiriera su sustitución por parte del segundo de a bordo.

El voto de los hispanos  

Aunque eso todavía está por ver, lo que sí está claro en ese momento es que cualquiera de ellos aportaría a la campaña un plus de interés en la encarnizada lucha por el voto hispano. Hoy por hoy, según las encuestas, Obama todavía conserva dos terceras partes de la intención de voto de un colectivo que, con más de 50 millones de almas, se ha convertido en la minoría más numerosa del país.

El presidente ha empezado ya a cortejarlos con anuncios en español y él mismo admitió en la conversación que mantuvo con Rajoy en marzo en Seúl que sus hijas están aprendiendo el idioma y que algún día podrían hacer de intérpretes.

Anécdotas aparte, uno de los temas importantes de la campaña de este año será qué hacer con  los miles de jóvenes indocumentados, hijos de inmigrantes hispanos criados en Estados Unidos, pero que permanecen en una suerte de limbo legal y que se arriesgan constantemente a ser deportados a un país que ya no es el suyo.

El caso Palin

Sea o no un hispano el elegido, lo que a estas alturas está claro es que debe ser alguien solvente. En el recuerdo de los norteamericanos rechina todavía lo ocurrido con la candidata a vicepresidenta elegida por el republicano John Mc Cain durante la campaña de 2008, Sarah Palin. El senador Mc Cain optó por colocarla a su lado cuando ya estaba claro que tenía pocas posibilidades de ganar a Obama. Su intención era sumar los votos del Tea Party, un grupo derechista que captaba adeptos con gran rapidez en aquellos años, pero pronto se vio que la elección había sido errónea.

El gran protagonismo que adquirió la candidata contrastaba con su falta de preparación para el cargo y, al final, el éxito mediático resultó inversamente proporcional al electoral. En lugar de sumar votos, Palin mermó las posibilidades de Mc Cain para llegar a la Casa Blanca.

Un cargo en la sombra, pero crucial    

¿Se acuerda alguien de que EE.UU. tiene un vicepresidente llamado Joe Biden? Pasa tan desapercibido ahora como durante la campaña del 2008, pero su papel consiste precisamente en eso, en que los ciudadanos sepan que está ahí, simplemente, por si acaso. Las estadísticas señalan que solo en un 20% de los casos ha ocurrido que el vicepresidente se ha convertido en presidente por la desaparición del titular. El último en acceder al cargo de ese modo fue Lyndon B. Johnson que, de quejarse continuamente del papel subsidiario y gris que tenía, pasó a convirtió de la noche a la mañana en una pieza crucial para el manejo del mundo tras el asesinato de Kennedy.

El papel que puede llegar a desempeñar un vicepresidente también depende de otras circunstancias. Dick Cheney, por ejemplo, adquirió un protagonismo especial en el manejo de los hilos que condujeron a la  guerra contra Iraq y, aunque fuera en la sombra, fue uno de los líderes que desarrollaron en Estados Unidos una auténtica revolución conservadora durante los primeros años del siglo XXI.

Desde un punto de vista más anecdótico Cheney demostró otra cosa, que se puede acceder al cargo incluso arrastrando una enfermedad. A los 37 años sufrió su primer infarto y aún así desempeñó el puesto con rigor y sin interrupciones entre 2001 y 2008. Recientemente, por cierto, ha sido sometido a un trasplante de corazón.

La elección se hará esperar

Vista la importancia del cargo, lo más probable es que se tarde en conocer al acompañante de Romney en la carrera electoral que comenzará después de la nominación en la convención de agosto. Por cierto, y volviendo al principio, ese acto se celebrará  en Florida, un estado que suele ser determinante para la victoria electoral. Obama ganó con facilidad en 2008 gracias al voto hispano que ahora tendrá que buscar Romney.

Entre los posibles aspirantes, además de la ex secretaria de Estado Condolezza Rice, destacan apellidos como Ryan, Haley, Portman, Pawlenty, Christie y Mcdonnell. Pero también hay un Rubio y un Martínez que pueden dar la campanada.

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