Jueves 11/05/2017.

Mundo

Religión, dinero y poder en el estanque judío del 'NorthShore'

Cuando uno piensa en un suburbio, lo primero que viene a la cabeza es  alguna de las calles de Baltimore que aparecen en The Wire o las propias calles de Philadelphia tal y como se retratan en la maravillosa canción que pone música a la película. Gracias a estas referencias uno puede crear una imagen más o menos fidedigna de cómo es la vida allí, pero hoy me gustaría descubrir la realidad de otra comunidad que aunque de corte menos criminal, padece de ciertas "querencias y extravíos" ciertamente dignos de ser contados.

No hablo de otro lugar si no de Glencoe, un suburbio situado en lo que se conoce como el "Northsore", un área que comprende unos 15 km desde el extremo norte de la ciudad de Chicago y que acoge a dos de las universidades más prestigiosas del Midwest americano: Northwestern University, famosa por sus estudios de medicina, y Loyola University, de afiliación católica. Para poner en contexto este suburbio viene muy al caso hablar de dinero. Esta zona comenzó a poblarse durante los años 80, en pleno boom de la bolsa de Chicago. Hasta aquí llegaban traders dispuestos a invertir sus dividendos en nuevas viviendas (de más que dudoso gusto arquitectónico) y comenzaron distintos tipos de negocios, elevando el coste de la propiedad de manera significativa (el precio medio de la vivienda subió $300,000 en los últimos 15 años) y haciendo que mantenerse en este ambiente sea una tarea realmente exigente. El ingreso medio anual por hogar es de $185,000 mientras que en la ciudad de Chicago, supera levemente los $50,000. El valor medio de la vivienda  es de $982,000, siendo fácil encontrar casas de 3-6 millones de dólares, siendo blanquitos más del 90% de los inquilinos y un escaso 1% de población negra, los residentes en este área. Pero el rasgo más llamativo de todos, es el siguiente. El 50% de la población judía de Chicago vive en Glencoe y alrededores. ¿Sorprendidos?


Un estanque de peces gordos

Nacer en Glencoe garantiza una vida sencilla y alejada del ajetreo y la muchedumbre del downtown y sus buenos colegios hacen que sea un lugar ideal para criar a los niños. El lugar por excelencia donde comienzan a forjarse las nuevas hordas de potenciales millonarios es  New Trier High School, la joya de la corona del Northshore, de donde han salido estrellas del mundo empresarial como John Donahoe, presidente y CEO de Ebay hasta 2015 o Christie Hefner, la heredera del imperio Playboy que creó su padre, Hugh Hefner. El propio Rahm Emanuel, jefe de Gabinete del presidente Obama y actual alcalde de Chicago o Donald Rumsfeld, también jefe de Gabinete del presidente Ford y secretario de Defensa. Además de estas personalidades, se unen otras del mundo del periodismo, la música y el deporte entre las que suman premios Pulitzer, Nobel y no menos importantes tratándose de un High School americano, medallas  olímpicas y "Hall of famers".

En definitiva, Glencoe se ha convertido en un estanque de peces gordos donde todo el mundo quiere echar en el anzuelo, empezando por la religión judía. ¿Qué les parecería que en medio de una misa se subastara la primera lectura? Imaginen al cura señalando a sus feligreses mientras sostiene el micrófono -¿He oído $100? ¿120? ¿Alguien da 120? Pues esta escena es algo común en las fiestas de guardar del judaísmo. No es extraño ver rabinos entrando y saliendo de edificios de oficinas, dónde realizan sesiones de estudio de la Torah con empleados y directivos y no precisamente con la única  intención de difundir la palabra de Dios, sino que aceptan generosas donaciones, siendo el salario medio de un rabino (incluyendo alojamiento) de unos $145,000 en comparación a los $25,000 de un cura católico y los $45,000 de uno protestante.  


Religión, dinero, influencia

Hay ocasiones en las que es difícil diferenciar si se trata de un líder religioso o un agente de ventas ungido por la gracia de Dios y permítame explicarme. En cierta ocasión, tras no encontrarse el CEO presente, Rabbi Moshe decidió bajar un escalón y socializar con ciertos empleados. Como hiciera Moisés en el Mar Rojo, dividió en su mente la oficina entre creyentes del nuevo y el antiguo testamento, y generosamente ofreció rezar junto a él. Para ello envuelve el brazo izquierdo con una tira de cuero llamada tefilin mientras se lee un pasaje del libro de Hosea en hebreo. Hasta aquí parecía ir todo correcto, hasta que el rabino, indignado por la falta de práctica en la lectura del hebreo, insta a sus fieles a asistir a los cursos de hebreo que imparte y cobra, los miércoles de 5 a 7 en el templo. ¿Generosidad? ¿Táctica comercial? ¿Ambas? Estos rabinos saben que su éxito y el éxito de su congregación depende del número de fieles y es por ello que son los mejores maestros de ceremonias a la hora de crear eventos de networking, reuniones verdaderamente curiosas, en la que algunos de sus participantes  rápidamente dedujeron "You are too tall to be a Jew" dejándome claro que sabían que no era uno de los suyos.

Es difícil establecer si los judíos se mueven hacia donde va el dinero o si son ellos los que lo atraen. Y aún más difícil esclarecer dónde termina la vocación religiosa y comienzan las aspiraciones de poder, influencia y fortuna personal de los líderes religiosos judíos. En este estanque de peces gordos que es el NorthShore del lago Míchigan, no sólo el dinero convierte al pez gordo en el pez más grande.


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