Miércoles 05/12/2018.

Mundo

Refugiados sirios y jordanos trabajan "codo con codo" por la convivencia y el medio ambiente

Unos simples productos artesanales han conseguido conectar a los refugiados con las comunidades de acogida Jordania alberga más de 650.000 refugiados sirios, muchos desde hace años, debido a una larga guerra que cumple ahora su séptimo aniversario y amenaza con prolongarse. Algunos ven ya su futuro en el nuevo país, una presión social que podría generar conflictos entre comunidades. Sin embargo, esta bala se ha esquivado con una innovadora apuesta por el medio ambiente.

Unos simples productos artesanales han conseguido conectar a los refugiados con las comunidades de acogida

Jordania alberga más de 650.000 refugiados sirios, muchos desde hace años, debido a una larga guerra que cumple ahora su séptimo aniversario y amenaza con prolongarse. Algunos ven ya su futuro en el nuevo país, una presión social que podría generar conflictos entre comunidades. Sin embargo, esta bala se ha esquivado con una innovadora apuesta por el medio ambiente.

Ahmed lleva cinco años en Irbid, en el norte de Jordania. Era un electricista que, por cuestiones de trabajo, estaba acostumbrado a cruzar la frontera desde su Deraa natal, en el sur de Siria. En 2012, lo hizo por última vez con su mujer embarazada. Había sufrido varios abortos y no estaban dispuestos a perder al pequeño Hodayfah por el trauma de la guerra.

Intentó seguir trabajando como electricista en Jordania pero "no había nada". Siempre le había interesado la escultura y escuchó que una ONG extranjera ofrecía cursos a los refugiados sirios para enseñarles a hacer productos artesanales a partir de materiales reciclados.

Ahmed fue uno de los seleccionados por Acción contra el Hambre (ACH) para participar en su programa de 'dinero por trabajo'. El trabajo en esta ocasión era un tanto especial: recoger la basura de las calles de Irbid. Una tarea poco atractiva pero por la que conseguiría un contrato con una cooperativa local por un máximo de 50 días a cambio de 12 dinares jordanos (14 euros) al día.

La otra cara del proyecto, la que ejerció de imán para Ahmed y para la mayoría de los beneficiarios, son unas sesiones formativas en las que aprenden a convertir esos mismos desechos en materiales con los que fabricar todo tipo de objetos.

En el caso de Ahmed, son maquetas hechas con palillos que van desde una granja que Hodayfah usa de juguete hasta una Torre Eiffel con la altura de un contenedor de basura e instalación eléctrica incluida. "Mis maquetas han llamado mucho la atención", dice orgulloso.

"CODO CON CODO"

La segunda pata del proyecto es la convivencia. "Fue como una corazonada", explica Sajeda Saqallah, cooperante de ACH. "Había escuchado a algunos jordanos quejarse de que los sirios estaban acaparando los puestos de trabajo" y decidieron actuar para evitar un problema mayor.

Incorporaron al programa a jordanos que estaban en condiciones de pobreza similares. Primero crearon grupos de trabajo distintos y poco a poco fueron mezclando hasta formar equipos en los que unos y otros están representados a partes iguales. "Trabajan juntos, codo con codo", destaca.

La familia de Asmahán es una de las elegidas. "Estábamos en muy mala situación y el dinero nos fue muy útil", señala. Del trabajo de su hijo, de 22 años, dependen ella, sus otras dos hijas, dos nietas y la abuela, que necesita unos medicamentos que no pueden pagar.

El hijo de Asmahán estuvo recogiendo basura junto a refugiados sirios. Ella no lo ve como algo singular. "No creo que deba haber diferencias entre unos y otros. Todos somos seres humanos que necesitamos que nos ayuden", defiende.

La complicidad es tal que han pasado de ser compañeros de trabajo a entablar relaciones personales. Samira, una siria de 50 años, se apoya en sus nuevas amigas, refugiadas y jordanas, para sobrellevar una pesada carga. Su marido sufre una enfermedad cerebral que le impide trabajar y tiene que sacar adelante a sus dos hijos. "Somos como hermanas", asegura.

Lo mismo le ocurre a Ahmed. "Yo llevo aquí cinco años y no puedo decir nada malo de ellos", responde interrogado por su opinión sobre sus vecinos jordanos. Ha podido contar con ellos cuando ha hecho falta. Ya son parte de su vida. "Nos avisamos tanto para funerales como para bodas", detalla.

EL SALTO AL MERCADO

El objetivo a largo plazo es que puedan desarrollar las habilidades necesarias para que cuando expire el contrato de 50 días --la duración es limitada para ayudar a más gente-- puedan crear "productos profesionales" de venta fácil y hacer de ello un negocio rentable, indica Saqallah.

Aquí entran en escena personajes como Nadia. Su familia no disfruta de grandes lujos pero con lo que gana su marido, un exmilitar reconvertido en obrero, cubren gastos. Ella, de nacionalidad jordana, aporta su experiencia en bellas artes, aunque confiesa que ha aprendido mucho en el curso de ACH --y en los tutoriales 'online' a los que se ha enganchado--.

Zaida posee un perfil parecido. Tiene 33 años, tres hijos y un marido electricista que se ocupa de las finanzas familiares. También tiene estudios universitarios como trabajadora social que ha desempolvado para ejercer de líder en uno de los equipos de recogida de basura. "Le gustaría poder enseñar lo que sabe a todo el mundo", comenta Ala Azaizeh, asesora técnica de ACH.

Pese a toda la ayuda, algunos lo tienen muy difícil para hacer de esto un medio de vida. Ahmed en lo mejores meses gana 30 dinares jordanos (34 euros) vendiendo sus maquetas en bazares locales. Para llegar a los 100 dinares (114 euros) que le cuesta el alquiler mensual de una casa para ocho personas que comparte con una hermana, cuñado y sobrinos, hace pequeñas chapuzas.

Samira, en cambio, todavía no ha conseguido vender nada. Sus platos, fuentes y juegos de té, hechos con papel reciclado, esperan todavía un comprador. Ella no puede aguantar mucho más. La enfermedad de su marido le impide ausentarse mucho tiempo de casa, por eso no ha vuelto a trabajar de peluquera, su negocio en Siria. La situación es acuciante.

Saqallah reconoce que hay que rematar el proyecto. "Ya saben hacer los productos (...) Ahora hay que colocarlos en el mercado". ACH está gestando una nueva fase con cursos sobre marketing para que estas manualidades garanticen el sustento a sirios y jordanos. "Estoy segura de que lo conseguirán (...) Tienen la pasión necesaria", confía.

UN ENFOQUE ECOLÓGICO

Subyace un tercer objetivo. "En Irbid, y en general en Jordania, hay un problema con la gestión de la basura", dice Saqallah. La costumbre de tirar los despojos en cualquier lugar menos en una papelera y la falta de grandes vertederos han llenado las calles de residuos que no hacen más que crecer con la llegada de nuevos refugiados.

"Es muy importante que la gente sepa que hay un problema y, en un país donde los precios son altos, podemos decirles que en vez de comprar productos nuevos pueden reciclar, y aprovechar su propia basura, o comprar productos reciclados, que son más baratos", plantea.

La campaña de concienciación ha calado en ambas comunidades. En Al Koura, un distrito de Irbid, el Ayuntamiento ha agradecido a ACH que las calles estén más limpias, y no solo por las brigadas de limpieza: "Uno de los beneficiarios nos ha dicho que en su casa ya no tiran nada por la ventana".

El mensaje ha alcanzado incluso a personas que en principio no guardan relación con el programa. Amina, de 57 años, empezó acompañando a su hija Zaida, líder de equipo, a las clases de reciclaje. Ha aprendido cómo hacer compost y ha puesto en práctica ese conocimiento. Elabora su propio abono.

Nadia, por ejemplo, ha implicado a toda la familia en la fabricación de sus bolsos, cestas y hasta mesas. Sus hijos, Alí y Jude, de 11 y 13 años, colaboran enrollando en pajitas los periódicos usados que constituyen la materia prima. Jude está muy orgullosa de su madre. "Sé que lo que hace es bueno para el medio ambiente".

Seguir a teinteresa en...

KIT BUENOS DÍAS (El mejor resumen de prensa en tu mail)

Recibir noticias

Kit Buenos Días

Diciembre 2018
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31