Sábado 13/04/2019.

Mundo

Oxfam alerta de que la falta de agua deja a Somalilandia "al borde del precipicio"

La hambruna sería el peor escenario al que se enfrentaría la población, a menos que llegue ayuda, alerta Oxfam

Somalilandia se asoma "al borde del precipicio" de una crisis humanitaria. La persistente sequía en esta región semiautónoma del norte de Somalia sumada a las esporádicas lluvias por debajo de la media forzaron en marzo a las autoridades a declarar el estado de emergencia por falta de agua y a iniciar la distribución en las zonas más golpeadas mediante camiones cisterna.

Los recursos hídricos de las comunidades ese están agotando a un ritmo alarmante. "Las señales de alarma son todas negativas", reconoce el director de Oxfam en Somalia y Somalilandia, Amjad Ali. "La hambruna se evitó en 2016 gracias una respuesta rápida y a gran escala", subraya, advirtiendo de la necesidad de acciones y recursos también ahora, en particular para mujeres y niños, los más vulnerables.

La hambruna es, pues, "el peor escenario", insiste Dustin Barter, director de campañas de la ONG en Somalia, pero es "totalmente prevenible" siempre que haya "intervenciones rápidas y generalizadas". Aunque "ahora mismo las alertas de hambruna no se han activado, la situación es precaria y puede deteriorarse rápidamente", previene en declaraciones a Europa Press.

Para muchas comunidades el pastoreo es su principal fuente de ingresos y su principal medio de vida. Sin embargo, el ciclón 'Sagarin' que golpeó la región a mediados de 2018 mató a alrededor del 80 por ciento del ganado en las zonas afectadas, diezmando también las escasas cosechas que se cultivan en Somalilandia. Como resultado, unos 1,7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en la región.

"La situación es desoladora", reconoce Alí. "Dado que el apoyo humanitario existente estaba previsto que se redujera, estamos viendo un precipicio humanitario ante nuestros ojos", resume el responsable de Oxfam. "No debemos caminar a ciegas sobre el borde", advierte.

Por ahora, explica Barter, buena parte de la población "está recibiendo suficiente apoyo para evitar morir de hambre, pero millones de personas se encuentran en una situación de precariedad, hambrientos, dependientes de asistencia y al borde del desastre". "La continuación de la sequía significa que la gente no ha podido recuperarse y ahora carecen de resiliencia frente a la actual intensificación de la sequía", subraya.

Oxfam lleva meses trabajando en las zonas más golpeadas por la creciente crisis, en particular Sool, Sanaag, Toghdeer, Awdal y Nugal, reparando puntos de agua, repartiendo agua con camiones cisterna, construyendo letrinas y distribuyendo dinero en efectivo, pero se está viendo superada por el rápido aumento de las necesidades.

PANELES SOLARES PARA POZOS DE AGUA

Una de las iniciativas que se han puesto en marcha en la localidad de Wadamagu, en el distrito de Sool, es un sistema de agua que funciona mediante energía solar. "El antiguo sistema usaba un generador, el cual suponía un elevado coste en combustible y se averiaba con regularidad", explica Mataa Abokor.

"Requería mucho combustible, filtros y baterías. Era caro mantenerlo y muchas de las veces no podíamos tenerlo en funcionamiento porque no había dinero para su mantenimiento", recuerda. El nuevo sistema que funciona con paneles solares instalado por Oxfam "es mucho mejor". "No tiene costes adicionales y es más fiable así que la gente lo usa a diario".

Antes, subraya Abokor, cuando si había una avería se quedaban sin agua porque no siempre era fácil localizar a un mecánico, y además tenían que contratar camiones de agua, algo que no siempre podían permitirse.

"El agua es crítica para las comunidades", incide Abokor, que es quien gestiona el sistema y cobra una cantidad por cada cabeza de ganado --"entre 100 y 200 animales la usan cada día"--, ya que el agua no es apta para consumo humano. Ahora, añade, les gustaría poder contar con "un sistema de desalinización para que la gente pudiera beber también el agua".

AGUA MÁS LIMPIA GRACIAS A UN FILTRO

En el caso de Faadumo Cali Mohamed, el filtro de agua que le ha entregado Oxfam ha supuesto un cambio radical. Antes, la mujer, que reside en Sool, tenía que salir a buscar leña con la que poder hervir durante unas dos horas el agua para poder beberla. "Las enfermedades transmitidas por el agua eran muy frecuentes, solíamos tener muchos problemas pero el agua es mejor ahora y nuestra salud ha mejorado", explica.

No tener que salir a buscar leña fuera de su localidad no solo le ahorra tiempo sino otros peligros. "Había riesgo de violación y otra violencia. Se han producido casos de violación en las cercanías", cuenta. Por eso tiene claro que si algún día se le estropea el filtro comprará uno nuevo.

La sequía ha provocado cientos de miles de desplazados, principalmente muchos pastores que han perdido su ganado. "Perdimos todos nuestros animales debido a la sequía, cabras, ovejas, camellos y burros...", cuenta Halimo Mahamed. Algunos de los animales los usaban para el transporte pero otros eran una fuente de ingresos para la familia, por su leche y su carne. "Fue una tragedia", resume esta desplazada que ahora reside en un campamento en la región de Sool.

DINERO POR AGUA

La llegada de desplazados a algunas comunidades donde los recursos ya eran de por sí escasos ha generado tensiones y rivalidades, entre otras cosas porque en algunos casos los desplazados sí recibían ayuda humanitaria pero no así los residentes. Para resolver este problema, Oxfam ha puesto en marcha un sistema de 'dinero por agua' que incluye camiones cisterna que gestionan las propias comunidades y dinero con el que estas pueden pagar directamente por el preciado líquido.

"El vendedor local es muy responsable. Cuando necesitamos agua, viene", destaca Halimo, muy contenta con el sistema desarrollado por Oxfam. "Ahora conocemos al vendedor y conocemos la fuente del agua", afirma. Mohamed Jabril Duale, otro desplazado que perdió sus animales, coincide con ella. "El agua se suministra con regularidad y es de buena calidad. Es mucho más fácil para mujeres y niños", resalta.

En el caso de Yaasin Abdifaarax forma parte del llamado comité del agua, integrado por siete miembros elegidos por la propia comunidad y que se encarga de coordinar las actividades que tienen que ver con agua y saneamiento. Es este comité el encargado de pedir los camiones cisterna y de "negociar directamente", lo cual, afirma, "garantiza un control de calidad". "Controlamos tanto cuándo vienen los camiones como la calidad del agua", incide.

Oxfam también trabaja en fomentar la resiliciencia de estas comunidades a través de un proyecto de reducción de desastres. Dhudi Ismail es una de las miembros del comité creado en la localidad de Huluul. "Antes no teníamos planes para desastres. Simplemente veíamos morir a todos nuestros animales y no sabíamos qué hacer", cuenta.

"Ahora que tenemos un comité, planeamos contar con un almacén de comida, sistemas de alerta temprana y dedicarnos también a la agricultura, no solo a la ganadería. También planeamos almacenar algo de agua y cuidar a los animales para evitar que mueran", asegura, satisfecha con la labor que realiza.

"Las señales de alarma están sonando y debemos actuar rápido y de forma integral para evitar que esta crisis se convierta en una tragedia", resume Barter, insistiendo en que Oxfam es partidario de actuar primero para no lamentarse después.

"Aumentar los fondos y el apoyo ahora para los más necesitados es crítico, pero todos los actores deben estar a la espera para aumentar dramáticamente el apoyo y mantenerlo", defiende el responsable de Oxfam. "El cambio climático está devastando a Somalilandia y la comunidad internacional tiene una obligación de apoyar soluciones a largo plazo", zanja.

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