Viernes 21/09/2018.

DÍA MUNDIAL DEL AGUA

Mundo

Las ONG denuncian el impacto que los conflictos tienen en el acceso al agua en el mundo

  • Unos 484 millones de personas viven en estados frágiles o en conflicto 
  • 183 millones de ellas carecen de servicios básicos de agua

Unos 844 millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a agua potable, es decir, una de cada nueve personas, una situación que suele agravarse en situaciones de conflicto, donde el impacto de los enfrentamientos, intencionado o no, sobre los sistemas de agua y saneamiento priva a millones de personas de su derecho reconocido al agua.

La consecuencia de ello, según advierte Oxfam Intermón, es que las víctimas de conflictos se ven más expuestas a diarreas o enfermedades como el cólera o a que tengan que arriesgarse a ir a buscar agua a mayor distancia ante la pérdida de sus fuentes originales de abastecimiento.

Unos 484 millones de personas viven en estados frágiles o en conflicto, de los que 183 millones carecen de servicios básicos de agua, según la ONU. En estos países, los niños tienen cuatro veces menos probabilidades de utilizar servicios básicos de agua y dos veces menos de utilizar servicios de saneamiento que los menores de otros países.

Desde 2010, ha recordado Oxfam, Naciones Unidas reconoce explícitamente el derecho humano al agua, un acceso que debe ser suficiente, saludable, aceptable, asequible, universal y físicamente accesible.

"Los ataques contra infraestructuras en Siria, la contaminación de pozos con cadáveres en República Centroafricana, los asaltos a mujeres y niñas que se desplazan en busca de agua en el lago Chad... Se trata de acciones que castigan a la población civil y ante las que la comunidad internacional debe mostrarse implacable", ha defendido el director general de Oxfam Intermón, José María Vera, recordando que "hasta la guerra tiene sus reglas".

"Privar a la población de agua es una de las consecuencias más crueles de los conflictos, puesto que multiplica los problemas al añadir enfermedades y miedo al sufrimiento de los civiles", ha lamentado Vera, advirtiendo de que "además, puede llegar a ser un crimen de guerra, y pone en especial situación de vulnerabilidad a mujeres y niñas".

Desde Acción contra el Hambre (ACH), su responsable de agua y saneamiento, Pablo Alcalde, ha coincidido en denunciar que en los últimos años la duración media de los conflictos, cada vez más protagonizados por grupos armados, es mayor y las infraestructuras de agua y saneamiento "se convierten directamente en objetivo militar como forma de ganancia bélica".

Con ello, se contraviene el Derecho Internacional Humanitario que prohíbe expresamente "atacar, destruir, sustraer o inutilizar las instalaciones y reservas de agua potable o las obras de riego", claramente estipulado en el I Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra de 1977.


Siria y Yemen, dos ejemplos

Siria es uno de los países inmersos en una guerra civil. Aquí, según ACH, menos de la mitad de las infraestructuras de agua y saneamiento funcionan y hasta el 35 por ciento de la población depende de fuentes de agua inseguras para satisfacer sus necesidades diarias de suministro de agua.

La ONG, una de las pocas con presencia dentro de Siria, ha tenido que adoptar nuevas respuestas ante la destrucción reiterada de las infraestructuras de agua que rehabilitaba desde 2011, como "la construcción de soluciones de almacenamiento doméstico o la distribución en camiones cisterna", ha explicado Alcalde. "Para ello tenemos que trabajar anticipando distintos escenarios que nos permiten adaptar la respuesta a los distintos niveles de destrucción", ha añadido.

Yemen es otro ejemplo claro de cómo el conflicto exacerba la falta de acceso al agua, según Oxfam Intermón. Antes de la guerra de la que se cumplen ahora tres años, ya era uno de los países con mayor escasez del mundo y en la actualidad 16 millones de personas, de una población de 29 millones, necesitan agua potable y saneamiento.

"En lugar de en una casa, vivimos bajo un árbol", cuenta a Oxfam Intermón Salim Ibrahim, que vive en la provincia de Taiz. "Tengo que caminar dos horas cada mañana para traer 60 litros de agua. Y hago lo mismo al atardecer. Me gustaría poder comprarla, estoy agotado. Pero me costaría más de 9 dólares y no tengo dinero", aclara.

El conflicto en Yemen ha destruido la mayoría de las infraestructuras, por lo que en muchas zonas no hay acceso a agua potable, lo que ha provocado que las condiciones higiénicas y sanitarias sean paupérrimas. Además, el sistema de salud también se ha visto seriamente golpeado, lo que explica la grave epidemia de cólera registrada en el último año y que dejó miles de muertos.

Oxfam Intermón trabaja en Yemen suministrando agua potable y saneamiento a más de 1,5 millones de yemeníes, incluso en áreas difíciles del país, proporcionando agua a través de camiones cisterna, reparando sistemas de agua, entregando filtros y bidones, construyendo letrinas y organizando campañas de limpieza, además de atender a más de 430.000 personas en respuesta al brote de cólera.


Oriente Próximo se enfrenta a la falta de agua

El problema de la falta de agua es "especialmente acuciante en Oriente Próximo", ha subrayado Alcalde, "una región azotada por sequías cada vez más recurrentes y en donde la carga de refugiados generada por las guerras de Siria, Yemen o Irak están generando movimientos masivos de población que confirman una presión adicional sobre los servicios de agua y saneamiento".

"Cuando los servicios de saneamiento, gestión de residuos y suministro de agua son de por sí precarios es difícil que los países puedan absorber y atender llegadas masivas de población", ha resaltado el responsable de ACH.

Alcalde ha explicado que "la respuesta internacional a menudo pasa por poner en marcha servicios paralelos para los refugiados, en lugar de reforzar la capacidad del país de acogida, contribuyendo con ello a generar tensión social que a la larga puede derivar en conflictos".

Por eso es tan importante, ha defendido, "trabajar con las poblaciones de acogida en países como Líbano al tiempo que se garantiza agua y saneamiento básico a los refugiados".


El agua como fuente de conflicto

Desde Acción contra el Hambre también han llamado la atención, con motivo del Día Mundial del Agua, de que el cambio climático y la existencia de sequías cada vez más intensas y podrían exacerbar las disputas por el agua.

"En los países de Sahel, la sequía ha cambiado la pauta de los movimientos de trashumancia tradicionales, los pastores adelantan cada vez más sus movimientos y esto provoca conflictos por los pastos o con los agricultores por la necesidad de pastar cerca de tierras de cultivo", ha explicado Lucía Prieto, responsable geográfica para Malí y Níger en ACH.

Según Naciones Unidas, existen en el mundo 270 cuencas transfronterizas que sirven agua al 40 por ciento de la población mundial. "Su gestión sostenible y bien gobernada en un contexto en el que el cambio climático hará que en 2050 una de cada cuatro personas viva en estrés hídrico, es ya un elemento clave para la paz mundial", ha advertido Alcalde.

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