Viernes 21/09/2018.

Mundo

Mueren cinco refugiados congoleños tras una intervención policial contra una protesta en Ruanda

Al menos cinco refugiados congoleños han muerto y otros 15 han resultado heridos tras una intervención policial contra una protesta por la falta de comida en un campamento en Ruanda, según ha confirmado la Policía.

La Policía ha indicado a través de su cuenta en la red social Twitter que cerca de 500 refugiados salieron el martes en el campamento de Kiziba en protesta por la reducción de las raciones de comida, agregando que se les pidió que volvieran al mismo mientras se analizaba la situación.

"Estos llamamientos fueron respondidos con una firme resistencia y derivaron en violencia. Refugiados armados con objetos punzantes comenzaron a agredir a oficiales de la Policía, que usaron gases lacrimógenos para dispersar estos inaceptables disturbios", ha agregado.

"Cuando los ataques persistieron, usamos una fuerza proporcional que se ha saldado con 20 de los participantes en altercados y siete policías heridos", ha señalado.

La Policía ha indicado que cinco de los heridos fallecieron tras ser ingresados, mientras que los otros 15 han sido arrestados por participar "en una manifestación ilegal, tomar rehenes e incitar a la violencia".

Los refugiados comenzaron las protestas el martes con una marcha hacia Karongi y el miércoles decidieron acampar allí para denunciar la escasez de las raciones de comida.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) anunció en enero una reducción del 25 por ciento debido a la falta de fondos.

El organismo explicó el jueves en un comunicado que su petición de dinero de este año para Ruanda era de 98,8 millones de dólares y que solo se ha cubierto el dos por ciento.

Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha advertido de que podría haber más recortes si no alcanzan los 2,5 millones de dólares mensuales.

"Nuestros hijos están hambrientos. No tenemos nada que darles", ha lamentado Esperance, madre de cuatro hijos y cuyo marido murió a causa de la violencia en el este de República Democrática del Congo (RDC) en los años noventa. "No podemos volver al campamentos", ha apostillado Assiel Mutabazi, de 22 años.

La ministra para la Gestión de Desastres y Asuntos de Refugiados de Ruanda, Jeanne D'Arc DeBonheur, había pedido a los refugiados "que regresen al campamento o se vayan a casa si quieren, pero que no sigan frente a las oficinas de ACNUR" en Karongi.

Además, DeBonheur justificó la actuación policial. "El hecho de que se estén negando a irse obliga a las fuerzas de seguridad a ejercer su mandato. Usar gas lacrimógeno creo que es una de las formas de minimizar los riesgos para la salud", valoró.

En este contexto, ACNUR urgió a los refugiados a "respetar las leyes locales y expresar sus quejas a través del diálogo", al tiempo que hizo un llamamiento a las autoridades ruandesas "para que gestionen la situación con calma y contención".

Ruanda alberga a unos 174.000 refugiados, de los cuales la mayoría han sido expulsados de RDC por la violencia que ha azotado cíclicamente al país africano en los últimos 20 años.

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