Miércoles 22/08/2018.

Mundo

Irán: Caso aplazado

  • Lo que a primera vista parecía la escalada final hacia un ataque inevitable se ha desinflado en menos de una semana.
  • Netanyahu ha regresado a Israel con el ánimo más calmado y ha dicho en varias televisiones que prefiere la solución diplomática a la guerra para resolver la crisis.
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La crisis nuclear vuelve a la mesa de negociaciones porque Estados Unidos tiene más miedo a una guerra descontrolada en Oriente Próximo que a un Irán con la bomba atómica.

Lo que a primera vista parecía la escalada final hacia un ataque inevitable se ha desinflado en menos de una semana. ¿Qué ha ocurrido en tan pocos días? Crucial ha sido, en mi opinión, la reunión entre Barak Obama y el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanjahu. El amigo americano, que es en quien más confían los ciudadanos de ese país como demuestran las encuestas, le ha dicho al impulsivo Bibi que no es un buen momento para ataques unilaterales.

También le ha pedido confianza en el buen hacer de los servicios de seguridad norteamericanos para intentar solventar la situación y, lo más importante, ha vuelto a negarle la venta de las bombas anti búnker, las famosas GBU-31, capaces de perforar la montaña en la que, supuestamente, Irán está desarrollando los últimos pasos necesarios para conseguir armas nucleares. Una vez más, el equipo de seguridad nacional del presidente ha llegado a la conclusión de que si Israel cuenta con esa tecnología aumentarían las posibilidades de que se desate una guerra sin control en esa complicada zona del mundo.

Netanyahu da marcha atrás

Conclusión, Netanyahu ha regresado a Israel con el ánimo más calmado y ha dicho en varias televisiones que prefiere la solución diplomática a la guerra para resolver la crisis. Ello no obsta para que el Primer Ministro continúe pensando que un Irán con la bomba atómica supone un peligro existencial para el estado judío, pero ahora está claro que solo actuará cuando el Mossad advierta de que ese riesgo es superior al que originaría un ataque unilateral contra un país tan poderoso como Irán. Lo haría, en todo caso, con el beneplácito de la Casa Blanca obtenido seguramente sin luz ni taquígrafos. Y con la tecnología que precise.

Tan inesperado desenlace incluye perlas como la que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ha dedicado a Obama elogiando su moderación al decir que “ve una ventana de oportunidad”. En un conflicto que dura ya más de tres décadas ha sido una de las raras veces en las que ha ocurrido algo así.

Siria como excusa

En este aplazamiento también ha pesado la situación de Siria, otro caso peliagudo para la diplomacia estadounidense que, de manera indirecta, podría contribuir a solucionar el contencioso iraní. Mal que le pese a Israel, Estados Unidos coloca en el mismo saco a esos dos países, y no solo porque formen parte del mismo avispero de Oriente Próximo. Aunque la situación en Siria parece cada vez más complicada, los asesores de Obama confían en que el progresivo debilitamiento del régimen de Al Assad termine por derribarle y, con él, a toda una red de influencias procedentes de Irán que alimentan el radicalismo de Hezbolá en Líbano y de Hamas en Gaza. Con unos ayatolás aislados sería mucho más sencillo reconducir el contencioso del armamento atómico.

Se trata, en definitiva, de esperar y ver. Y, de paso, abrir nuevos caminos para la paz en esa atormentada región, que es una de las sempiternas asignaturas pendientes de la diplomacia norteamericana.

Esperar y ver, aunque con los dientes muy apretados, es lo que ha decidido hacer Estados Unidos en Siria. Si se hubieran seguido los parámetros desarrollados en Libia, es muy posible que las fuerzas de la OTAN hubieran entrado en Homs para rescatar a los periodistas occidentales que fueron víctimas de la brutalidad del ejército de Al Assad y, de paso, facilitar a la oposición armada el camino hacia Damasco. Pero la oposición de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU se lo está poniendo muy difícil.

Todo se complica en año electoral

Y todo ello, como no, aderezado por la cercanía de las presidenciales de noviembre. En año electoral, y con la economía hecha unos zorros, cualquier aventura bélica podría ser mal vista por los votantes de Obama. Y si el resultado fuera distinto al perseguido también podría alejar a los indecisos que deambulan por el bando republicano en busca del centro político.

En conclusión, todo indica que el contencioso iraní volverá muy pronto a la mesa de negociaciones del grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), que los expertos de la Agencia Internacional de la Energía Atómica regresarán a Irán y que el 2012 terminará casi como empezó en esa zona del mundo. Caso aplazado.    

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