Viernes 13/09/2019.

Mundo

El Gobierno y la oposición se citan la próxima semana en Noruega para una segunda ronda de contactos

El Gobierno de Venezuela y la oposición se reunirán la próxima semana en Noruega para una segunda ronda de contactos, con el objetivo de reducir tensiones e intentar alcanzar una solución para la crisis política que atraviesa el país sudamericano.

El Ministerio de Exteriores noruego anunció el sábado que "los representantes de las principales fuerzas políticas en Venezuela tomaron la decisión de regresar a Oslo la próxima semana para continuar el proceso (de diálogo)", lo que fue confirmado posteriormente por Gobierno y oposición.

"Queremos reiterar nuestro compromiso a la hora de seguir persiguiendo una solución acordada entre ambas partes en Venezuela", añadió la nota del Ministerio, que espera que estas conversaciones contribuyan a "fomentar un calendario pacífico".

Horas después, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, agradeció a Noruega sus "esfuerzos" para avanzar en los diálogos por la "paz y estabilidad", antes de recalcar que la delegación gubernamental viaja a Oslo "con buena disposición para trabajar la agenda integral acordada y avanzar en la construcción de buenos acuerdos".

Asimismo, el autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, Juan Guaidó, aceptó el llamamiento de Noruega con el objetivo de seguir "una ruta muy clara" que pasa, según ha reiterado, por el "cese de la usurpación, un gobierno de transición y la celebración de elecciones libres".

De esta forma, el presidente de la Asamblea Nacional resaltó su decisión de "seguir avanzando tanto en la construcción de una fuerza de cooperación como en la mediación internacional para lograr una salida de la dictadura y, por ende, de la crisis".

Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos ha dicho que lo "único" que hay que negociar con Maduro durante esta ronda de contactos "son las condiciones de su partida".

"Los esfuerzos anteriores para negociar el fin del régimen y la celebración de elecciones libres han fracasado porque el régimen los ha utilizado para dividir a la oposición y ganar tiempo", ha señalado el Departamento de Estado, que ha argumentado que "unas elecciones libres no pueden ser supervisadas por un tirano".

El anuncio sobre la nueva ronda de contactos ha llegado apenas unos días después de que Maduro anunciara la convocatoria de elecciones a la Asamblea Nacional, ahora bajo control de la oposición, lo que fue tildado de "burla" por parte de Guaidó.

La primera ronda de conversaciones en Noruega, que se celebró la semana pasada, no obtuvo progresos relevantes, si bien el Grupo de Contacto internacional destacó que tanto el Gobierno como la oposición habían valorado las gestiones del grupo y animado a seguir adelante con las mismas.

SEIS AÑOS DE DIÁLOGO FALLIDO

El Gobierno y la oposición venezolana han protagonizado numerosos diálogos en los seis años que han transcurrido desde la muerte de Hugo Chávez, durante los cuales las crisis política no ha hecho más que agravarse a medida que se gestaba y estallaba una crisis humanitaria sin precedentes en la nación caribeña.

La primera mesa de conversaciones surgió en 2014, después de las multitudinarias protestas que sacudieron las calles de Caracas ese año dejando un saldo de 43 muertos, así como la detención y condena al líder opositor Leopoldo López por incitar a la violencia.

Maduro propuso entonces a la oposición iniciar un diálogo con la mediación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y del Vaticano para acabar con la violencia y propiciar la reconciliación de la sociedad venezolana, empezando por sus líderes políticos.

El presidente admitió entonces "errores" en su Gobierno pero se negó a emprender las reformas democráticas exigidas por la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para abordar en igualdad de condiciones los procesos electorales de los años siguientes --las legislativas de 2015 y las presidenciales de 2019, como platos fuertes--.

Así las cosas, la Conferencia por la Paz se quedó en la fotografía inaugural y las conversaciones se suspendieron un año después de arrancar. El proceso supuso un golpe para la MUD a causa de las diferencias entre sus líderes en torno a su participación en el proceso.

EL "EXPERIMENTO" DE 2017

La MUD recobró fuerza en las parlamentarias de 2015 y obtuvo una 'súper mayoría' en la Asamblea Nacional, si bien el organismo fue finalmente declarado en "desacato", lo que llevó a la oposición a presionar a favor de un referéndum revocatorio.

El Consejo Electoral frenó el referéndum revocatorio y la MUD avivó nuevamente las calles convocando una marcha opositora hacia el Palacio de Miraflores. La presión internacional logró sustituir la contestación popular por un segundo diálogo.

Esta vez, dada la anterior experiencia, las partes acordaron una agenda, un método y un cronograma. Sin embargo, tras varios encuentros que solo alumbraron declaraciones de buenas intenciones y entre acusaciones mutuas de boicot, la MUD dio por terminado el diálogo en enero de 2017. Este "experimento", dijo, "es un capítulo cerrado que no se volverá a abrir".

REPÚBLICA DOMINICANA

Sin embargo, ese mismo año la Asamblea Nacional quedó completamente desdibujada a golpe de sentencias y Henrique Capriles, que resurgió fortalecido tras oponerse al segundo diálogo convocó protestas "hasta restablecer el hilo constitucional".

Maduro devolvió la bofetada convocando elecciones a una Asamblea Constituyente, que quedó configurada en agosto como órgano netamente 'chavista' --la MUD consideró un fraude la convocatoria y las elecciones-- y absorbió todos los poderes del Estado, a excepción del Ejecutivo.

La comunidad internacional, ante el temor a que volvieran las protestas que se desarrollaron entre abril y junio con cerca de cien muertos y que concluyeron con bombardeos al Supremo y al Ministerio de Exteriores de Óscar Pérez y otros militares rebeldes, maniobró para conseguir un nuevo diálogo que aspiraba a ser el definitivo.

Las sesiones de trabajo en República Dominicana se sucedieron entre septiembre y febrero con una agenda de seis puntos para depurar responsabilidades por la violencia de 2014 y 2017, atajar la crisis económica y ofrecer garantías a la oposición de cara a los comicios presidenciales.

El diálogo estalló en febrero de 2018 por la imposibilidad de pactar una fecha para dichas elecciones. La MUD pretendía que fueran a final de año para tener tiempo de recomponerse tras las luchas intestinas y la ola de detenciones e inhabilitaciones entre sus filas. El Gobierno, en cambio, quería votar ya para atajar su desgaste.

LA CRISIS POLÍTICA

La crisis política empeoró el 10 de enero, cuando Maduro decidió iniciar un segundo mandato de seis años fundado en su triunfo electoral. En respuesta, Guaidó se autoproclamó mandatario interino con el objetivo de cesar la "usurpación", crear un gobierno de transición y celebrar "elecciones libres".

Estados Unidos, la mayoría de los países latinoamericanos, incluido Colombia, y numerosos europeos, entre ellos España, han reconocido a Guaidó como "presidente encargado". No obstante, Maduro cuenta con importantes apoyos, como Rusia, China y Turquía, además de Cuba, Nicaragua y Bolivia.

La situación se ha agravado a raíz del 30 de abril, cuando Guaidó y un liberado Leopoldo López capitanearon un alzamiento militar que, según la versión estadounidense, se vio frustrado por la intervención de Rusia y Cuba. Desde entonces, el vicepresidente de la Asamblea Nacional ha sido detenido y la Justicia ha señalado a varios diputados.

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