Miércoles 11/12/2019.

Mundo

Garzón urge a "no enfrentar justicia y paz" en el proceso colombiano

Expertos recomiendan presentar un "paquete de paz" con los beneficios y los costes del fin de la violencia

El ex juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha instado a "no enfrentar justicia y paz", asegurando que no son conceptos incompatibles sino "realidades integradas" y recordando que hay mecanismos suficientes, tanto a nivel nacional como internacional, para lograr "una justicia global" para todos los actores del conflicto armado en Colombia.

Durante su intervención en el Foro por la Paz en Colombia, organizado por el Grupo PRISA en Madrid, Garzón ha aclarado que el Tribunal Penal Internacional (TPI) "no es enemigo del proceso de paz en Colombia", explicando que "solamente ha dicho que no admitiría la impunidad". "Pero eso es algo que decimos todos", ha subrayado.

"La cuestión es cómo responder a los límites, cómo buscar esa justicia transicional que no pierda el concepto de justicia ni de transicional, es decir, que no se convierta en impunidad, y para eso hay que responder desde todos los ámbitos, para que la respuesta sea global e integradora, porque, si no, vamos a dejar flecos sueltos que una y otra vez se van a reproducir", ha dicho.

Así, ha indicado que el principal problema es "cómo interpretar la impunidad". "Hay que partir de un punto fundamental, y es que el proceso de paz en Colombia no es sobre máximos, ya que partimos de la Ley de Justicia y Paz (aplicada a los paramilitares desmovilizados), que establece penas de hasta ocho años de cárcel para crímenes de lesa humanidad", ha señalado.

"Por tanto, ya no estamos hablando de 30 año de cárcel, sino de penas más cortas, penas alternativas y suspensión de penas", ha apuntado, recalcando que "el concepto de pena no es solo el de pena retributiva, de privación de libertad, sino mucho más amplio, porque conlleva otros elementos".

No obstante, ha sostenido que uno de los elementos que debe incluir esta pena no retributiva es "la amenaza de que la pena (de cárcel) se reactive con toda su amplitud", si no se cumple lo acordado durante el proceso de paz.

Garzón también ha aludido a la posibilidad de que, aunque Colombia y el TPI acepten estos mecanismos de justicia transicional, "nos encontremos con la jurisdicción de otros países". "Nos podemos encontrar con un país determinado que diga 'bueno, vamos a perseguir a miembros del secretario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)'", ha alertado.

Frente a ello, ha propuesto "hacer una labor de explicación de que en los mecanismos de justicia transicional van a participar las víctimas", pero también "los victimarios" y la sociedad en su conjunto.

Garzón ha destacado que el proceso de paz en el país iberoamericano es único en el mundo porque "se busca solución a un conflicto que aún está vivo, de modo que "Colombia es el ejemplo". "Colombia no tiene ningún precedente, sino que el precedente va a ser Colombia", ha valorado.

Por todo ello, "lo que no se puede hacer es poner a la justicia como enemiga del proceso de paz". Se dice mucho que el Derecho no puede obstaculizar la paz, pero realmente no hay paz sin Derecho y no hay paz si no es justa y equitativa", ha zanjado.

LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA

Por su parte, el presidente del Centro Internacional Toledo por la Paz, Shlomo Ben Ami, ha considerado que la clave para diseñar una justicia transicional que sirva al proceso de paz en Colombia es "la voluntad política y la legitimidad democrática".

"Más que un proceso jurídico es un proceso político que concierne al pueblo colombiano y, si el pueblo colombiano le da la legitimidad a través de sus instituciones o de un referéndum, difícilmente intervendrá otra instancia internacional, como el TPI", ha dicho.

Sin embargo, en la misma línea que Garzón, ha abogado por huir de "la justicia fundamentalista" y explicar que "la paz requiere un precio", especialmente cuando no se ha ganado la guerra, como es el caso de Colombia, donde el Gobierno se ha sentado a negociar con las FARC sin que haya una derrota absoluta.

Ben Ami se ha mostrado seguro de que "ya se ha pasado el punto de no retorno" y que la paz llegará a Colombia, pero ha urgido a acelerar el proceso, recordando que hay una "asimetría" que obliga al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a someterse a "un plebiscito" diario, mientras que las FARC funcionan al margen de la opinión pública.

EL "PAQUETE DE LA PAZ"

Por su parte, Jonathan Powell, ex jefe de gabinete del ex primer ministro Tony Blair, ha hecho hincapié en la necesidad de presentar al pueblo colombiano "un paquete de paz" que incluya los beneficios del fin de las hostilidades y el precio a pagar por ello, en el que se incluye la justicia transicional.

"Si en Irlanda del Norte le hubiésemos dicho a Gerry Adams que le íbamos a ofrecer 30 años de cárcel, jamás habría aceptado. Hay que trazar una línea clara para cerrar el paso a posibles erupciones que minen el proceso de paz", ha aconsejado.

Powell ha subrayado la importancia de que haya unidad política. "En Irlanda del Norte logramos llegar a un acuerdo porque ambas partes (laboristas y conservadores) acordaron que la vía era la paz. En Colombia hay un problema de crispación, donde la oposición está tratando de hacerle la vida lo mas difícil posible al Gobierno", ha apuntado.

También ha señalado a la etapa del postconflicto, indicando que lo importante es que las partes aceleren la puesta en marcha de los acuerdos de paz para "generar confianza". Para ello, ha adelantado que será necesario el apoyo de la comunidad internacional, mencionando, en concreto, a Estados Unidos y Naciones Unidas.

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