Martes 06/06/2017.

Mundo

“El porno mata al amor”: así lucha un grupo mormón contra la “droga” del siglo XXI

  • Aseguran que daña al cerebro porque reconfigura las conexiones neuronales
  • Activistas laicos contra la pornografía defienden a esta organización de origen mormón

San Francisco amaneció aquel día de 2015 empapelado de carteles (más de 100 por toda la ciudad) con un misterioso mensaje: “El porno mata al amor. Lucha por el amor”. Fue la puesta de largo de una misteriosa asociación de jóvenes llamada Fight The New Drug (“lucha contra la nueva droga”).


Se trata, según ellos mismos cuentan, de un grupo de estudiantes que un día se percató de que había poca información sobre los efectos perniciosos del consumo de vídeos y revistas pornográficas. Perjudica, dicen, al cerebro, a las relaciones de pareja y a la sociedad en general.

Aunque ellos desvinculan su movimiento de la religión, la mayoría de los fundadores son mormones, los que en España se conocen porque van por parejas haciendo proselitismo puerta por puerta, ataviados con una característica camisa blanca y corbata. Pero en sus intervenciones, lo que se ve son jóvenes a la última moda, casi hípsters.



Y sus argumentos no son sobre el pecado y la fe, sino sobre la explotación de las mujeres que supone la industria y sobre el efecto de la dopamina generada sobre el cerebro del consumidor. En muchas cosas, sus ideas coinciden con los de activistas laicos contra la pornografía.


Sensación en Internet

Se han convertido en toda una sensación en Internet. Tienen 1,3 millones de seguidores en su página de Facebook. Han conseguido que algunos actores y famosos luzcan su camiseta.  

Su objetivo son los más jóvenes, los millennials y centennials. Y su herramienta, afirman, la ciencia.

Apuntan a docenas de estudios que concluyen que “la pornografía actúa sobre el cerebro como una droga” que dispara los mismos estímulos químicos que la cocaína. Que su visualización modifica la estructura física de las neuronas porque “se inunda al cerebro de dopamina” y que eso “provoca una reconfiguración del cerebro”.

Atacan a la industria que se lucra con un negocio que mueve miles de millones de dólares y está en la base de Internet. “Para los espectadores” se trata de un “mundo de fantasía”, pero para los actores es más bien una pesadilla de “drogas, enfermedades y violencia”.

Afecta a las parejas, porque “a menudo lleva a una vida sexual poco satisfactoria” y va empujando a los usuarios hacia gustos cada vez más extremos.


¿El porno una adicción? No como tal

“No nos consta ninguna solicitud de atención por problemas definidos como ‘adicción al porno’ en ninguna de las llamadas recibidas en 2016”, asegura a Teinteresa.es Ana Paloma Ordóñez, responsable del Servicio de Prevención de Adicciones de Madrid, que trabaja con familias de adolescentes y jóvenes menores de 25 años tratando adicciones a drogas y nuevas tecnologías.

La Sociedad Estadounidense de Psiquiatría ha rechazado incluir el exceso de consumo de pornografía en su lista de adicciones por falta de pruebas: no existe evidencia científica de que sea un desorden mental.

“Por supuesto que hay un problema de adicción, hay que tomarse este asunto en serio” explica desde Massachusetts Gail Dines, activista contra la pornografía y autora de ‘Pornland: cómo la pornografía ha secuestrado nuestra sexualidad’. “He viajado por todo el mundo y he conocido a gente que se tiene que masturbar viendo porno hasta una docena de veces al día. Hay estudios científicos publicados en revistas prestigiosas que han encontrado las variables de una adicción: eleva la dopamina, el uso produce desensibilización a sus efectos y hay que ir elevando los niveles de uso con el tiempo”.

Dines defiende el trabajo de FightTheNewDrug. Ella, que se define como “judía y feminista” pide que no se tenga en cuenta el hecho de que sean de origen mormón, porque la realidad es que su programa para “desintoxicar” a adolescentes “funciona” y está ayudando a muchos de ellos por todo el país “que estaban muy perdidos y sin saber lo que les pasaba”.

Teinteresa.es se ha puesto en contacto con FightTheNewDrug, que ha declinado hacer ningún comentario o responder a pregunta alguna salvo que se aceptara entregar el artículo traducido al inglés para su aprobación previa a la publicación.


“Crisis de salud pública”

Entre las herramientas que ofrece esta organización hay un programa informático que incluye vídeos explicativos y un sistema de calendario y metas para los adolescentes que quieran abandonar su perniciosa costumbre.

Es una ONG (una organización 501(c)(3) en la jerga estadounidense) que vive de donativos y de la venta de productos, sobre todo sus archiconocidas camisetas con el eslogan “el porno mata al amor”, que se venden a unos 20 dólares.

Y están teniendo un impacto considerable más allá de las redes sociales e Internet.

El Estado de Utah ha sacado hace unos meses una resolución declarando la pornografía como una “crisis de salud pública”. La presentó el senador Todd Weiler, mormón (Utah es el lugar de origen de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días). Él ha asegurado que ha sacado los argumentos de su resolución de la recopilación de hechos dañinos para la salud hecha por FightTheNewDrug.



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