Miércoles 23/08/2017.

Mundo

¿Qué quiere verdaderamente Estados Unidos en Afganistán?

Los números de Estados Unidos en Afganistán son desgarradores. 8000 soldados en misión, 714,000 millones de dólares de gasto según el Centro de Estudios y Estrategia de Estados Unidos y 2394 soldados muertos. Y contra toda lógica aparente, el conflicto continúa tras 16 años de presencia estadounidense tras la invasión por el atentado del 11S. En una esperada rueda de prensa, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó lo que tanto tiempo negó en la campaña del “America First”. No sólo continuará  con la ya eterna guerra, sino que doblará la actividad con, números estimados, 4000 soldados “sin fecha de retorno”.

Un conflicto militar eterno en un país clave para el transporte y comercialización de los recursos naturales del continente asiático.

¿Por qué continúa la guerra en Afganistán? ¿Qué busca la Casa Blanca en tierras afganas?  ¿Qué relación tenía Estados Unidos con Afganistán antes de entrar en juego la guerra talibán? Los gaseoductos transafganos, la situación geopolítica y los recursos naturales del país son algunas de las teorías. Esta son las hipótesis.

 


El gaseoducto hasta Pakistán

Antes de comenzar el conflicto en 2001, Estados Unidos tenía importantes relaciones comerciales en las tierras afganas. En 1996 la empresa estadounidense UNOCAL proyectaba la construcción de un gaseoducto para el transporte por Afganistán del gas conseguido en Turkmenistán, el segundo país con más reservas dicho recurso del mundo.

La situación geográfica del país hace que Afganistán sea un punto clave en estas transacciones internacionales. Gas y petróleo es extraído en los ricos países exsoviéticos colindantes, como Turkmenistán.

El gas y el petróleo en el corazón de Asia tiene dos destinos posibles: al norte, para Rusia, China y el resto de países asiáticos, o para el sur, pasando por los gaseoductos en construcción en Afganistán para ser transportado hasta los países de la OTAN y Estados Unidos. Sin embargo, la construcción del gaseoducto fue abandonada con el estallido del conflicto talibán en los 90. Sin embargo Estados Unidos nunca aniquiló el proyecto, que ha tenido repuntes de negociación ya entrados en los 2000.

Mientras, Estados Unidos ha optado por rutas alternativas desde Turquía. Con respecto al petróleo, de conseguir acceder a los recursos utilizando Afganistán, EEUU podría romper su relación de dependencia con Arabia Saudí, país exportador del 25% de las reservas mundiales de petróleo.  

 


El revanchismo tras el 11-S

La mañana del 11 de septiembre en Nueva York marcaría el curso geopolítico del siglo XXI. Estados Unidos, capitaneado por el presidente Bush, decide invadir finalmente Afganistán para luchar contra el gobierno talibán y ajusticiar a Osama Bin Laden, autor intelectual del ataque a las torres gemelas. Una versión oficial que no se mantuvo tras la muerte de Bin Laden en 2011.

El grupo terrorista Al Qaeda quedaba seriamente mermado y los talibanes abandonaban el gobierno, aunque no la lucha, que repuntaría hasta conseguir, en 2017, el control del 40% del país. No obstante, desde el 2011 las misiones estadounidenses se centraban, bajo versión oficial, en la reconstrucción del país tras los duros azotes de la guerra. Un país en ruinas donde la posibilidad de retomar el proyecto de gaseoducto se planteaba imposible.



Las reservas de Litio

En 2010 un informe del Pentágono anunciaba el descubrimiento por parte de unos geólogos estadounidenses de reservas de litio y otros minerales como hierro, cobalto y oro de valor de más de 3 billones de dólares.

Los inversores se frotaban las manos: de comercializarse, la minería de Litio convertiría a Afganistán en “la Arabia Saudí del litio”. No obstante, el conflicto talibán suponía un escollo importante para la inversión extranjera, a pesar del enorme potencial de las reservas encontradas. Según expertos estadounidenses, de abrirse las minas dichas reservas supondrían la base del la economía del país asiático. 

El llamado ‘petróleo blanco’ es un pilar fundamental para la economía estadounidense, base para la producción de smartphones, tablets, ordenadores y coches eléctricos al ser el principal material con el que se fabrican las baterías. 

En este sentido, Trump no ignora el potencial negocio en Afganistán y en su discurso del lunes quiso dejar un guiño al gobierno afgano, cuando, tras anunciar el refuerzo de tropas, avisó que espera del actual gobierno afgano "condiciones políticas", "militares" y cómo no, "económicas".



Seguir a teinteresa en...

KIT BUENOS DÍAS (El mejor resumen de prensa en tu mail)

Recibir noticias

Kit Buenos Días

Noviembre 2017
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30