Domingo 23/09/2018.

Mundo

Conflictos y desastres naturales dejan a 113 millones de personas necesitadas de ayuda alimentaria urgente

Yemen es la mayor crisis alimentaria actual y se espera que la situación se deteriore aún más en 2018

Conflictos y desastres naturales siguen siendo factores que provocan que millones de personas pasen hambre en el mundo y se enfrenten a una grave inseguridad alimentaria. En total, en 2017 se contabilizaron a 113 millones de personas en esta situación y necesitadas de ayuda humanitaria urgente para salvar sus vidas a nivel mundial, 74 millones de ellas en países inmersos en conflictos y situaciones de inseguridad.

Así se desprende del 'Informe Global sobre Crisis Alimentarias 2018' elaborado por varias agencias de la ONU y organismos especializados. En total, en 2017 se contabilizaron alrededor de 124 millones de personas en 51 países en grave situación alimentaria lo que significa que pasan tanto hambre que su vida y medios de subsistencia se ven amenazados.

Todos estos millones de personas se encuentran en nivel 3 o superior de los cinco de que se compone la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), que trata de medir los problemas que tienen las personas para acceder a comida y en el que el nivel máximo es el de hambruna.

El 60 por ciento de las personas con problemas para abastecerse de comida y necesitadas de ayuda urgente, casi 74 millones, se encontraban en 18 países en conflicto o inseguros, según el informe. La mitad de ellos estaban África, en países como Sudán del Sur o Nigeria, y un tercio en Oriente Próximo, en países como Yemen, que supone la mayor crisis alimentaria mundial con 17 millones de personas necesitadas de asistencia urgente.

En cuanto a los desastres climáticos, especialmente las sequías, provocaron crisis alimentarias en 23 países que afectaron a más de 39 millones de personas. Una vez más, África fue también el continente más golpeado, ya que casi dos tercios de las personas necesitadas de ayuda alimentaria urgente estaban en su territorio, es decir, 32 millones.

El 'Informe Global' publicado en 2017 identificó a 108 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria y necesitadas de ayuda urgente en un total de 48 países. Si se comparan los 45 países incluidos en ambos informes, se constata un aumento en 11 millones de personas en dicha situación, lo que supone un incremento del 11 por ciento.

Según las agencias de la ONU, el aumento vino motivado por los acontecimientos en Birmania, donde la represión contra los rohingya provocó un éxodo de más de 650.000 miembros de esta minoría musulmana hacia Bangladesh; en el noreste de Nigeria, escenario del conflicto con Boko Haram; República Democrática del Congo (RDC), donde se intensificó la violencia en distintos puntos del país; el conflicto en Sudán del Sur o en Yemen.

La situación de inseguridad alimentaria fue particularmente grave en el noreste de Nigeria, Sudán del Sur, Somalia y Yemen. En el caso de Sudán del Sur se llegó a declarar la hambruna en dos condados durante unos meses. Sin embargo, en todos estos países la asistencia humanitaria movilizada por la comunidad internacional evitó un mayor deterioro de la situación de falta de alimentos y desnutrición.

No obstante, advierte el informe, "las necesidades humanitarias siguen siendo excepcionalmente altas" y los cuatro países suman 32 millones de personas en situación de falta de alimentos y necesitadas de ayuda urgente, casi una cuarta parte del total a nivel mundial.

AUMENTO DE LA DESNUTRICIÓN

Una de las principales consecuencias de la falta de alimentos es el aumento de la desnutrición. Según el informe, en 2017 más niños y mujeres necesitaron apoyo nutricional en comparación con un año antes, observándose un aumento especialmente en zonas de conflicto como Somalia, Sudán del Sur, RDC o Yemen. Algunos de estos países, además, han sufrido severos brotes de cólera, lo que ha agravado la situación nutricional.

A nivel mundial, la desnutrición crónica --cuando no se ingiere la cantidad de nutrientes necesaria para llevar una vida normal-- se sitúa en el 8 por ciento, por encima del objetivo internacional fijado de mantener este problema por debajo del 5 por ciento para 2025. En algunas zonas de países en conflicto o inseguros se sitúa en niveles muy superiores, como Sudán del Sur (23 por ciento), la región de Lago en Chad (18 por ciento) y el noreste de Nigeria (entre el 10 y el 16 por ciento).

Por otra parte, el informe ofrece las previsiones de cara a 2018. Así, los organismos autores del mismo auguran que los conflictos y la inseguridad probablemente seguirán siendo los principales motores de las crisis de seguridad alimentaria en 2018, especialmente en Afganistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, el noreste de Nigeria y la región del Lago Chad, Sudán del Sur, Siria y Yemen, así como Libia y el Sahel central, particularmente Malí y Níger.

Igualmente, se prevé que Yemen seguirá siendo el país con la mayor crisis alimentaria, que incluso podría empeorar debido al acceso restringido para las organizaciones humanitarias, el colapso económico y los brotes de enfermedades como el cólera o la difteria.

Además, el impacto del clima extraordinariamente seco en la producción agrícola y ganadera probablemente aumentará la inseguridad alimentaria en las áreas pastoriles de Somalia, del sureste de Etiopía y del este de Kenia, así como de África occidental y el Sahel, concretamente en Senegal, Chad, Níger, Malí, Mauritania y Burkina Faso.

LA PAZ, LA MEJOR SOLUCIÓN

"Las consecuencias de los conflictos y el cambio climático son severas: más millones de personas gravemente, incluso desesperadamente hambrientas", ha subrayado el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, llamando al fin de los combates y a que el mundo se una "para evitar "estas crisis que a menudo ocurren delante de nuestros propios ojos".

El informe, ha añadido Beasley durante la presentación del mismo en Roma, "muestra la magnitud de las crisis de hoy y también que si reunimos la voluntad política y la tecnología actual podemos lograr un mundo más pacífico, más estable en donde el hambre se convierta en algo del pasado".

Por su parte, el director del Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, ha reclamado que hay que "reconocer y abordar el vínculo entre hambre y conflicto si queremos alcanzar el objetivo de hambre cero". "Invertir en seguridad alimentaria y medios de vida en situaciones de conflicto salva vidas, fortalece la resiliencia y también puede contribuir a sostener la paz", ha añadido.

En un mensaje de vídeo, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha defendido que "informes como este nos dan los datos y el análisis para entender mejor el reto". "Ahora nos corresponde emprender acciones para atender las necesidades de aquellos que se enfrentan a diario al flagelo del hambre y atajar las causas en la raíz", ha reclamado.

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