Domingo 04/12/2016.

Mundo

Cameron no descarta sacar al ejército a la calle

  • La oposición, por su parte, cree que los recortes sociales tienen mucho que ver4.
  • Son las zonas más pobres de Inglaterra donde se han ocasionado gran parte de los actos violentos
  • La Seguridad de los Juegos, en entredicho.
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  • El primer ministro británico asegura que hará "todo lo necesario" para restaurar el orden

Los disturbios que tuvieron lugar en Londres y otras grandes ciudades inglesas durante cuatro días no tenían nada que ver con la política, sino que eran "para robar", ha afirmado hoy el primer ministro británico David Cameron, que se muestra dispuesto a sacar al ejército a la calle como último recurso si las circunstancias obligan a ello.

Los disturbios "no eran por política ni para protestar, eran para robar", declaró Cameron ante el Parlamento, cuyos legisladores tuvieron que interrumpir sus vacaciones de verano para realizar un debate sobre los peores saqueos y actos de violencia en varias décadas.

Cameron afirmó que "no permitirá que exista un clima de miedo en nuestras ciudades".

Los británicos están de acuerdo

Apenas el 8% de los británicos piensa que la política de austeridad del gobierno ha provocado los disturbios que sacuden el país desde el pasado sábado, mientras que la mayoría apunta sencillamente a la criminalidad, según un sondeo difundido este jueves. El país debate vigorosamente para determinar qué factores han desencadenado la violencia que estalló el sábado en Londres después de que la policía abatió a un hombre, y luego se extendió a otras ciudades.

Según un sondeo realizado por la agencia YouGov para la edición del Sun de este jueves, el 42% de los británicos piensa que los disturbios se deben sencillamente a comportamientos delictivos. Un 26% los atribuye al surgimiento de una cultura pandillera. El 5% cita el desempleo como la principal causa, y la misma proporción achaca los disturbios a las tensiones raciales.

El gobierno conservador del primer ministro David Cameron está aplicando un severo plan de recorte del gasto público, para reducir el déficit. Según el sondeo, la mayoría de los británicos no acusa al gobierno de haber originado los disturbios con su gestión, pero sí que critica su reacción. El 57% de las 2.534 personas interrogadas el lunes y el martes estima que el equipo de Cameron ha gestionado mal la crisis.

Un tercio de los consultados se pronunció en favor del uso de armas de fuego contra los causantes de los disturbios.

El 85% cree por otro lado que la mayoría de los violentos no tendrá que rendir cuentas nunca ante la justicia, pese a los esfuerzos de la policía, apoyada por la opinión pública según el sondeo. El primer ministro británico, David Cameron, endureció de nuevo el tono el miércoles, tras una cuarta noche consecutiva de disturbios en el país, al asegurar a una opinión pública cada vez más inquieta que "la respuesta está en marcha" y al autorizar el uso de cañones de agua.

Ayer, la primera noche tranquila

El miércoles por la noche no se habían registrado incidentes en un país que había vivido graves disturbios en las cuatro noches anteriores, en las que murió un ciudadano y otro resultó gravemente herido. En Birmigham, tres personas murieron atropelladas por un vehículo en la madrugada del miércoles cuando trataban de proteger su barrio de los alborotadores, aunque la policía no aclaró aún si este accidente está directamente relacionado con los altercados. David Cameron visitó el lugar y dio su pésame a los familiares de lo que calificó como incidente "horrible". Otro hombre que fue acuchillado por un grupo de jóvenes cuando trataba de apagar un incendio en Ealing, barrio del oeste de Londres, en la madrugada del martes, permanecía en estado grave.

La policía tendrá manos libres: cañones de agua, bolas de goma...

Veinticuatro horas después de las primeras advertencias, Cameron, apremiado por hacer olvidar a los ciudadanos que se encontraba de vacaciones al inicio de los disturbios, volvió el miércoles a la carga, prometiendo que no dejaría que "una cultura del miedo se instale en las calles". El primer ministro anunció que la policía será autorizada a utilizar "todas las tácticas que considere necesarias", y estas incluyen el uso de cañones de agua, reservados hasta ahora para la represión en Irlanda del Norte, una provincia británica confrontada regularmente a choques políticos-religioso.

"Hacía falta una respuesta y la respuesta está en marcha", añadió, en declaraciones a la prensa realizadas tras reunir por segundo día consecutivo al gabinete de crisis en Londres. En esta cuarta noche de disturbios, grupos de jóvenes arrasaron el centro de Manchester. Los saqueadores también asaltaron varias ciudades industriales del centro de Inglaterra, incluida Birmingham. En Londres, sin embargo, no se repitieron las escenas de violencia que dejaron en llamas el lunes por la noche varias zonas de la capital, donde grupos de autodefensa tomaron las calles para defender sus barrios y las autoridades desplegaron 16.000 efectivos de policía.

Más de 1.100 detenidos

Las fuerzas de seguridad han detenido a más de 1.100 personas en todo el país por las violencias y pillajes que se iniciaron el sábado en el barrio de Tottenham (norte de Londres), tras la muerte de un hombre de 29 años abatido por la policía. Dos alborotadores fueron ya condenados a 16 y 10 semanas de prisión respectivamente en Manchester por su participación en los saqueos de comercios en esta ciudad del noroeste del país. Son los primeros dos condenados a penas de cárcel desde el inicio de los disturbios. El alcalde de Londres, Boris Johnson, del partido conservador en el gobierno, exhortó el miércoles al ejecutivo a reconsiderar sus planes de recortar el número de policías como parte de sus drásticas medidas de austeridad destinadas a reducir el déficit presupuestario.

La oposición cree que los recortes sociales son la clave de los disturbios

La oposición por su parte apunta a que los recortes de servicios sociales y el fracaso a la hora de gestionar los problemas sociales de fondo han contribuido al estallido de los disturbios. Algunas de las zonas más pobres de Gran Bretaña estallaron el martes, como el barrio de Toxteth en Liverpool (noroeste), que en 1981 fue ya sacudida por enormes disturbios, donde unos 200 alborotadores se enfrentaron a la policía. Grupos de encapuchados prendieron fuego a varios edificios en West Bromwich y en Wolverhampton (centro de Inglaterra) y otros lanzaron bombas incendiarias contra una comisaría en la cercana Nottingham. La violencia también sacudió a Gloucester (oeste de Inglaterra).

El epicentro de la violencia del martes se situó en Manchester, donde la policía tuvo que dar marcha atrás ante una multitud de cientos de jóvenes con el rostro tapado. En Birmingham, la segunda ciudad en tamaño del país, la policía dijo haber detenido a un hombre y abrió una investigación tras la muerte de tres hombres asiáticos. Según la BBC, las víctimas acababan de salir de la mezquita y formaban parte de un grupo de autodefensa del barrio. Unas 200 personas se congregaron alrededor del hospital al que se les llevó. Hasta ahora la única víctima mortal de los disturbios es un hombre que fue encontrado en un coche en el barrio del sur de Londres de Croydon, con una bala en la cabeza.

La seguridad en los Juegos, en entredicho

La violencia ha abierto interrogantes sobre la seguridad a menos de un año de la celebración de los Juegos Olímpicos y de momento ha obligado a cancelar el amistoso del miércoles entre Inglaterra y Holanda que estaba previsto en el estadio de Wembley. El jefe del gobierno reconoció que había "muy pocos" policías desplegados durante el auge de los disturbios, el lunes por la noche, y que las tácticas utilizadas fracasaron.

El primer ministro, que regresó de sus vacaciones en Italia para hacer frente a estos disturbios, anunció un paquete de medidas para ayudar a numerosos propietarios de viviendas y comercios afectados.La noche del miércoles no se produjeron disturbios, tras incrementarse del número de efectivos de las fuerzas del orden público en las calles. Además, llovió en muchas regiones del país, mientras Gran Bretaña comenzaba a estimar el costo de los daños materiales.

Unos 16.000 policías fueron desplegados en Londres durante las dos últimas noches en respuesta a los disturbios, durante los cuales cuatro personas murieron en el país y docenas de comercios y viviendas fueron quemados.


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