Lunes 05/11/2018.

Los hijos justificaban más a sus padres

Mundo

Alemania logra que los nietos de los altos cargos nazis los vean como una lacra

  • Los hijos, o veneraban a sus progenitores, o los defendían, o los querían a pesar de todo
  • Los nietos consideran su apellido como un estigma, y algunos optan por emigrar o esterilizarse para borrar el recuerdo
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  • El banco de los acusados en el Proceso principal de Núremberg

La BBC abrió esta semana la espita del recuerdo con la emisión el reportaje 'Hitler's Children', que incluía el testimonio de Bettina Goering, Monika Hertwig, Katrin Himmler y Rainer Hoess, todos ellos descendientes de altos cargos del partido nacionalsocialista alemán. A través de una serie de entrevistas, se pretendía profundizar en el significado de esa carga, en sus sentimientos y en su forma de afrontar la herencia familiar.

Palabras como 'vergüenza', 'culpa', 'miedo' o 'locura' se repetían constantemente en las bocas de los entrevistados. Incluso se mostraba la forma en que una simple fotografía o un viejo juguete son capaces de impulsar los pensamientos de un ser humano hacia la "puerta del infierno" de Auschwitz.

Cada uno narraba su experiencia personal, pero, a grandes rasgos, todos los testimonios iban dirigidos en una misma dirección. La del rechazo y el shock. La del miedo y la vergüenza. La de sentirse marcados por un estigma imborrable.

Sin embargo, aunque los sentimientos de los nietos son muy similares, sus modos de afrontar la herencia nazi varían bastante. Algunos, como Bettina Goering y su hermano, han decidido esterilizarse para que su linaje no perdure. Otros escriben para desahogarse y aliviar el peso de la conciencia. Irse a vivir lejos de Alemania, romper con la familia o participar en encuentros con las víctimas del Holocausto y sus descendientes, son otros métodos de exorcizar los fantasmas del pasado.

Pero surgen varias dudas en torno a los efectos psicológicos que provoca ser hijo o nieto de un nazi reconocido. ¿Los descendientes se sienten víctimas o culpables? ¿De qué forma afecta la herencia familiar a su crecimiento personal? ¿Se ven negativamente influenciados en sus relaciones sociales? ¿Pueden tener una vida normal? ¿Cómo afrontan el descubrimiento simultáneo de qué fue el Holocausto y del papel que sus abuelos desempeñaron en él?

La experta en psicología educativa Yolanda Peinador, en declaraciones a Teinteresa, advierte de que, para determinar un patrón de conducta común a todos los individuos, es necesario analizar múltiples factores. "Tiene que haber unos hechos, se tiene hacer un estudio longitudinal y analizar cómo han vivido esas familias. Y, luego, estudiar la socialización de los sujetos", explica Yolanda, y añade que toda demostración empírica "lleva un montón de años de trabajo".

Yolanda cree que, aplicando el "sentido común", es fácil suponer que un alto porcentaje de la población mundial compartiría los sentimientos de culpa y vergüenza que manifiestan los descendientes de los nazis. Sin embargo, nos recuerda que existen "conductas alternativas" y que cabe la posibilidad de encontrar individuos que ensalcen los horrores del nazismo y que se sientan orgullosos de pertenecer a la familia de un criminal de guerra.

En 'Hitler's Children', los descendientes de los nazis coinciden en exteriorizar su repulsa hacia las actuaciones de sus abuelos. Sin embargo, existen libros como 'Nacidos culpables', de Peter Sichrovsky, o 'Tú llevas mi nombre', de Norbert y Stephen Lebert, que arrojan conclusiones muy diferentes.

Esta última obra surgió como labor colaborativa entre padre e hijo. En 1959, el periodista Norbert Lebert publicó un completo trabajo sobre los hijos de los nazis en la revista 'Weltbild'. Cuarenta años después, su hijo, Stephen, decidió reutilizar las anotaciones originales de su padre para orientar su propia investigación, complementar sus datos y componer el mencionado libro.

En 'Tu llevas mi nombre', las opiniones de los entrevistados respecto a sus progenitores abarcan todas las posturas posibles. Sin embargo, porcentualmente hablando, los padres son juzgados con poquísima dureza.

Por ejemplo, Edda Goering (ahijada de Hitler) y Gudrun Himmler (hija de Heinrich Himmler) veneraban a sus progenitores, los idolatraban. Otros, como Martin Bormann (hijo del lugarteniente del Führer), eran conscientes de la culpabilidad de su padre, pero no podían odiarlo... y conservaban en su mente la imagen de un progenitor cariñoso.

Más extremista es la postura del hijo de Rudolf Hess, Wolf-Rüdiger Hess. Durante toda su vida fue objetor de conciencia y negacionista. Consideraba que su padre fue asesinado en prisión (escribió un libro al respecto) e, incluso, llegó a publicar una biografía de su progenitor. La tituló 'No me arrepiento de nada'.

De todos los hijos, sólo Niklas Frank muestra una clara animadversión contra la figura paterna. En sus declaraciones, se refería al antiguo gobernador nazi de Polonia como un hombre "cruel" y "cobarde", y no dudó en colgarle el cartel de "asesino".

Esta variedad de criterios y conductas reafirma la postura de nuestra experta, Yolanda Peinador. Es muy difícil establecer unas pautas comunes a todos los descendientes de nazis. Hay demasiados factores en juego. Sin embargo, enfrentando los testimonios recogidos por la BBC con los recogidos por los Lebert, es fácil llegar a la conclusión de que los nietos no son tan indulgentes a la hora de juzgar a sus mayores, como lo fueron los hijos.

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