Lunes 09/04/2018.

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Portugal descubre cómo se enamoró de él Antonio Tabucchi

  • "Sueño en portugués", llegó a decir el escritor en una entrevista a la prensa lusa
  • Foto 1 de Portugal descubre cómo se enamoró de él Antonio Tabucchi EFE
  • Portugal descubre cómo se enamoró de él Antonio Tabucchi EFE

Portugal sabía que el escritor italiano Antonio Tabucchi (1943-2012) le quería, pero se le escapaba cómo había llegado a hacerlo hasta ahora, gracias a una exposición en Lisboa que, repleta de recuerdos y documentos inéditos, detalla los pormenores del romance.

Todo comenzó en 1965, "o antes", reflexiona en entrevista con Efe la viuda del escritor, la portuguesa Maria José Lancastre, a las puertas de la muestra "Tabucchi y Portugal", que acoge desde hoy y hasta el 7 de mayo en la Fundación Gulbelkian de Lisboa.

"Por primera vez se documenta la relación de Tabucchi con Portugal. Es una relación muy fuerte, todo el mundo lo sabe, pero hasta ahora no se conocían los detalles", explica Lancastre, comisaria de la exposición.

La muestra es el plato fuerte de una iniciativa que, con coloquios y proyecciones documentales, se ha bautizado como "Galaxia Tabucchi", un proyecto que esta semana trae a la capital lusa a decenas de expertos italianos (y no solo) del que es conocido como el extranjero que mejor comprendió el alma lusa.

Su viuda está de acuerdo con esta descripción, tanto que quizá por eso, apunta, "Requiem" (1992) "tocó tanto a los portugueses".

"Es un conocimiento del país por dentro, como se conoce a una persona cuando se vive con ella, en intimidad: los defectos, las cualidades, los entusiasmos, las tristezas, todos los detalles de alguien con quien tenemos gran intimidad, y él tenía una gran intimidad con Portugal", apunta sonriente.

De esa intimidad sobran pruebas en la muestra: cartas de los expresidentes portugueses Mário Soares y Jorge Sampaio, fotografías privadas, algunas del propio Tabucchi, retratando el río Tajo; otras, con grandes artistas lusos, como Paula Rego, quien realizó las ilustraciones de una edición en 2003 de su libro "Fuego".

También figuras de cerámica que le representan junto al poeta Fernando Pessoa, el responsable de que un jovencísimo Tabucchi, al leer un poema suyo en París a principios de los 60, decidiese que iba a aprender ese idioma; acabó por repartir su vida entre Italia y Portugal, "al que acudió todos los años durante 47", subraya Lancastre.

"Sueño en portugués", llegó a decir el escritor en una entrevista a la prensa lusa, fascinada por un autor que les puso frente al espejo siempre a través del placer, pues el italiano tenía claro que "la escritura tenía que ser una cosa lúdica".

Así se explica, por ejemplo, el tono de "Sostiene Pereira" (1994) su gran éxito internacional, que contaba la trágica pero al tiempo divertida historia de Pereira, un periodista que, en la Lisboa de la dictadura salazarista -y entre sudores y la corrección de obituarios prematuros- se cuestionaba su vida.

De Pereira sobran referencias en esta muestra, que incluye fotos de Tabucchi con Marcello Mastroianni, quien dio vida al sofocado periodista en la gran pantalla, durante el rodaje de la cinta.

También hay cosas inéditas, como la primera página del primer cuaderno del manuscrito de "Requiem", en la que inventaría los personajes, o un poema manuscrito de 1967 sobre Lisboa, ciudad donde reposan sus restos mortales y que se deshizo en elogios a su muerte.

Pruebas de su pasión, porque así se vertebra esta muestra, como una gran historia de amor que, al recordarla, solo saca sonrisas.

Todo procede de sus archivos que permanecen en Lisboa, aunque otra parte importante de ellos fueron cedidos a la Biblioteca Nacional de Francia; Tabucchi pasó en ese país gran parte de sus últimos años, para salir de una Italia en la que dejó su biblioteca.

"En los últimos años estuvimos mucho en París, cuando la atmósfera italiana quedó un poco irrespirable, Berlusconi y compañía... Él era muy feliz en París, tenía mucha actividad intelectual y muchos amigos y estaba siempre contento", dice Lascastre.

Tabucchi se consagró como el mejor experto y traductor italiano de Pessoa, también como un prolífico autor: Piazza d'Italia (1975) inició un recorrido que incluyó los conocidos Nocturno hindú (1984), La cabeza perdida de Damasceno Monteiro (1997), Los tres últimos días de Fernando Pessoa (2000) o El tiempo envejece deprisa (2009).

Con sus recuerdos y muestras de las decenas de entrevistas que dio, "Tabucchi y Portugal" pretende enseñar a los expertos en su obra de donde vino tanto interés por el país, e "incentivar" a los portugueses a que se acerquen a su trabajo, que no perseguía explicarlos, simplemente volvía a lo luso porque lo amaba.

Pero, como en cualquier historia de amor, también había cosas de Portugal que sacaban de quicio al autor. Lancastre suelta una carcajada antes de confesar qué era.

"La lentitud. En la cosa burocrática, a veces en una tienda. Pero tenía mucha ternura por los defectos de los portugueses. A veces tenía furia... pero las cualidades, para él, eran superiores. Apreciaba mucho la generosidad de los portugueses y la modestia. Eso no existe en Italia", comenta.

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