Lunes 05/11/2018.

Gente

Joe Dimaggio, el verdadero amor de Marilyn Monroe

  • Di Maggio fue el único que se preocupó de su entierro y el hombre que nunca más se volvió a casar tras separarse de Marilyn.
  • Marilyn luciendo como anillo de compromiso un diamante solitario de 3 quilates, prometió  “amar, honrar y alimentar” pero no obedecer a Joe, de 39 años.
  • El jugador de béisbol visitó su tumba tres veces por semana hasta el día de su muerte.
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El amor de Joe Dimaggio y Marilyn Monroe fue como la vida de la propia actriz. Una de esas relaciones donde la pasión lo era todo. Una pasión que podía llevarles desde el amor más absoluto, hasta la más extrema de las crueldades mentales. Un romance y matrimonio lleno de inseguridades, celos, altibajos y sonados desencuentros, pero un amor lleno de locura, enamoramiento desenfreno y ante todo pasión.

El que fue denominado como “El matrimonio de la década”, sólo duró nueve meses, pero es difícil pensar en la rubia favorita de Estados Unidos sin Joe Dimaggio. Fue David March, un amigo y administrador de negocios, quien actúo como “cupido” entre ambas estrellas. La carrera de Marilyn estaba creciendo de manera meteórica en la “20th Century Fox”, y por su parte, Joe era el jugador  de  beisbol más célebre desde Babe Ruth, que se había retirado un año antes. Fue una cita a ciegas la que los reunió en junio de 1954.

La educación de ambos había sido muy diferente desde niños. Habían sido criados de manera completamente contraria. Mientras que Dimaggio se crió en una unida familia italoamericana, Marilyn fue de casa en casa de acogida donde sufrió abusos mentales y físicos. Pero pese a esto, ambos tenían algo en común, eran famosos y célebres pero en el fondo algo tímidos.

Quizá porque habían sido siempre famosos la mayor parte de su vida, Joe huía de las cámaras. Esto parecía ser completamente contrario al producto mediático en que se había convertido Marilyn. Al iniciar su romance, Joe era comentarista de los juegos locales de los Yankees y volaba a Los Ángeles para ver a Marilyn cuando su horario se lo permitía. Marilyn por fin había ascendido desde las pequeñas e insignificantes películas y estaba protagonizando  una película tras otra, en su camino hacía convertirse en la máxima estrella de la 20th Century Fox.

En Los Ángeles evitaban los lugares nocturnos de Hollywood, prefiriendo quedarse en casa y haciendo vida tranquila. A él le gustaba pescar y Marilyn le acompañaba cuando podía. Se convirtieron en una pareja hogareña que anhelaba sus momentos de intimidad,pero incluso en el hogar sus gustos eran muy diferentes. A Joe le gustaba la televisión y a Marilyn le encantaba leer.
 
Casi después de dos años después de conocerse, la pareja arregló una ceremonia de civil secreta en San Francisco,el 14 de enero de 1954 en las oficinas del juez civil Charles S. Perry. El secreto se difundió y multitudes de personas acudieron  a las afueras del edificio donde se produjo el enlace. Marilyn luciendo como anillo de compromiso un diamante solitario de 3 quilates prometió  “amar, honrar y alimentar” pero no obedecer a Joe, de 39 años.

La novia llevó un traje café oscuro con botones altos y cuello de armiño, ya que  a Joe le gustaba verla con ropa conservadora. Firmó el acta de boda como Norma Jean Dougherty – un recuerdo de matrimonio adolescente con Jim Dougherty un obrero de una fábrica de material aéreo. Como detalle curioso, dijo que tenía 25 años, aunque de hecho contaba con 28.
 
Unos cuantos familiares y amigos de Joe asistieron, aunque no hubo familiares de Marilyn. Después de la boda Joe dijo a los medios que se congregaban en el edificio “Lo hemos estado pensando durante un tiempo. Lo decidimos hace dos noches, cuando fuimos a una fiesta de cumpleaños para Don”, refiriéndose a su hermano.
 
Marilyn afirmó que quería seis hijos. Joe dijo: “Bueno, por lo menos tendremos uno” En retrospectiva, sus diferencias eran claras desde entonces.
 
Después de la boda, pasaron la noche en un motel de California y tuvieron una luna de miel en Japón. Fue un viaje donde quizá el romanticismo no fue protagonista .Viajaron con el mentor de Joe, Frank “Izquierdo” O’Doul, quien había entrenado a Joe en las ligas menores, y su novia Jean. Las dos estrellas deportivas estaban allí por negocios de béisbol.

Sin importar a dónde fueran, Marilyn acaparaba la atención. En su conferencia de prensa en Tokio, un reportero de Associated Press remarcó “Mientras la señorita Monroe hablaba con aproximadamente 75 periodistas, DiMaggio pasaba inadvertido en un rincón del salón. El público siguió ávidamente el romance.

Cuando regresaron de la luna de miel, Marilyn dijo excitada a Joe: “Nunca escuchaste tanto alboroto”. Di Maggio  respondió de mal humor: “Por supuesto que sí”.

Parece que quizá la imagen de mito erótico de su esposa, era la principal razón por la que Joe no pudo continuar con su matrimonio. Al tratarse de un hombre conservador, la popularidad de su esposa y el fervor que causaba en los hombres causaban continuos celos y temores en él, a lo que Marilyn por su carrera, no podía poner fin. Quería continuar con su meteórica ascensión a la cima de Hollywood.

En Octubre, en una conferencia de prensa en su casa de Bervely Hills, Marilyn anunció que se divorciarían: “Todo se debe a nuestras carreras”, afirmó en una rueda de prensa en la que aparecía totalmente abatida por el dolor. Pese a su divorcio el amor y cariño que se profesaban era mucho y siempre fueron grandes amigos. De hecho Dimaggio fue el gran pilar en la vida de Marilyn cuando las cosas no le iban demasiado bien. Cuando fue recluida en un centro psiquiátrico fue el jugador de beisbol el que la sacó del centro y la cuidó en su casa hasta que esta estuvo bien.

La muerte de Marilyn fue un durísimo golpe para Dimaggio. Fue él el que se ocupó de todo, evitando que la televisión y los estudios de cine hiciesen de la muerta de Marilyn un último espectáculo mediático, llevó a cabo un discreto y personal funeral para ella. Nunca se volvió a casar, ni vendió nunca sus intimidades.
Fue sin duda “el hombre que la amó” y que nunca pudo olvidarla. Durante veinte años siguió visitando tres veces por semana su tumba para dejarle flores. La historia de amor de ambos fue sin duda uno de los amores rotos por Hollywood.


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