Lunes 05/12/2016.

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Conciliar es muy fácil si hay ganas de hacerlo de verdad

  • La puntualidad, la dirección por objetivos, adelanto de horarios e impulso de los servicios on line, una forma de ayudar a la conciliación.
  • España debe ser una sociedad alineada con las economías más competitivas.
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  • La conciliación laboral es muy posible

Mientras que el meridiano de Greenwich pasa por Castellón y Londres, nosotros estamos en el horario de Polonia. Portugal no siempre tuvo una hora menos que nosotros. En 1992 adoptaron nuestro huso horario pero en 1996 volvieron a retrasar los relojes una hora. La necesidad de que España adapte su horario «a su hora natural» es cada vez más urgente. Para lograrlo es precisa una voluntad política tan clara y fuerte como la que puso en marcha la ley anti-tabaco. Las consecuencias de no hacerlo son incluso mayores. También es perentorio lograr ser más productivos trabajando mejor y sin horas muertas.

Pero cabe preguntarse ¿cómo surge esta cuestión, cómo ha llegado a ser un problema y un tema de debate? Primero fueron las largas jornadas laborales, incompatibles con la conciliación trabajo y familia; ahora es la crisis económica que parece abocarnos a la necesidad de un nuevo orden económico y social.
En plena efervescencia económica centramos el debate en el “coste de la no conciliación”: pérdida de talento en las empresas que veían aumentar la rotación de sus mejores empleados; madres de familia al límite de sus fuerzas debido a la doble jornada a la que debían hacer frente; niños y ancianos desatendidos en el mal llamado “estado del bienestar”; desajuste entre los horarios españoles y europeos debido a la diferente pausa del almuerzo –de 12.00 a 14.00 en Europa de 14.00 a 16.00 en España- con la consiguiente pérdida comercial y de competitividad.

Nuestra cultura del trabajo no es sostenible. Los horarios de largas e improductivas jornadas son tan sólo la punta del icerberg. El estilo de vida frenético de este último siglo ha implicado un uso intensivo, y en ocasiones irracional, de los recursos del planeta y también de las fuerzas del hombre: gasolina para desplazamientos diarios de casa al trabajo, doble vivienda como símbolo de status social pero sin tiempo para disfrutarla, consumo basado en el crédito, y escasez del bien más preciado: tiempo personal para el ocio, la recuperación, la formación, los amigos ¡y la familia!

Tarea común del cuidado de jóvenes y mayores

La solución fácil sería repartir el trabajo y ajustar nuestro bolsillo, igual que hizo Holanda en la posguerra mundial. Sin embargo España debería ambicionar algo más que incrementar el porcentaje de trabajo a tiempo parcial y justificar así el pleno empleo. ¿Tendremos argumentos convincentes que impliquen de nuevo a la sociedad civil en la común tarea del cuidado de generaciones jóvenes y mayores, sin tener que recurrir a las arcas ya exiguas del Estado?

Un horario racional, europeo y productivo, repercutirá en un menor coste sanitario en salud (estrés), en tareas de cuidado (niño y anciano siempre en manos de otros) y redes sociales menos efímeras y más efectivas que construyan de verdad sociedades estables. Además del PIB habrá que empezar a considerar un nuevo indicador, el IPG, Índice de Progreso Genuino, que incorpora costes y ganancias hasta hace muy poco ocultas, y ahora finalmente relevantes.

El ser humano es relacional y se desarrolla plenamente sólo en sociedad, es decir, con la ayuda y el soporte de otros. Por ello tareas como el trabajo doméstico, las tareas de cuidado y todas las funciones asistenciales, solidarias, altruistas que se desempeñan más allá del interés y del intercambio económico, no sólo son importantes sino que en realidad son las más importantes, ya que sustentan todo el entramado formal y visible de la economía productiva.

Más familia y más vida más allá del trabajo

Por primera vez van de la mano la no contaminación ambiental, cuyo objeto es reducir el uso de energía finita; y la no contaminación humana, logrando mayores niveles de cohesión social, es decir, menor número de rupturas y enfrentamientos: más familia y menos divorcios, menores índices de fracaso escolar y delincuencia o marginalidad.

Desde la Plataforma de la Racionalización de Horarios, en la que colaboro, se ha trabajado impulsando el consenso y planteando propuestas que armonicen nuestro sistema horario con el europeo. La resistencia social, empresarial y especialmente política ha sido, hasta el momento, enorme. En el actual contexto de la crisis económica y ante la presencia masiva de la mujer en el mundo laboral, se hace necesaria una reforma profunda del concepto de trabajo flexible y productivo, compatible con tener vida más allá del trabajo. Estas serán algunas de las propuestas más importantes:

1.    Restaurar el valor de la puntualidad como signo del respeto recíproco del tiempo. Desde la esfera empresarial, se requiere  un cambio de mentalidad traducida en una dirección por objetivos, una remuneración que se ajuste a los mismos y no a las horas de presencia en la oficina. Urge apoyar a las Empresas Flexibles y Familiarmente Responsables.

2.    Impulsar el horario europeo, con objeto de armonizar comercialmente España con el resto de países, empezando por volver al huso horario que nos corresponde, sólo con esto nos acercaríamos una o dos horas al horario laboral del resto de Europa.

3.     Adelantar la entrada y salida  del trabajo, dejando sólo una hora de pausa para el almuerzo, favorece las jornadas continuadas; así como  formar en la gestión productiva del tiempo personal, sincronizando la jornada laboral de los padres con la jornada escolar de sus hijos.

4.    Homologar con el resto de Europa y por tanto adelantar, el horario de los restaurantes y de toda la programación, especialmente de los espacios de referencia como es el caso de los informativos. La consecuencia es un efecto de “arrastre” de todo el horario social: almuerzo, cena y como consecuencia ocio, trabajo y familia.

5.    Reenfocar las políticas de prevención de salud  laboral, buscando para ello la complicidad de los medios de comunicación y de las instancias públicas. La falta de sueño, el estrés, la obesidad e incluso la siniestralidad vial son factores directamente relacionados con nuestros hábitos horarios.

6.    Impulsar los servicios on line desde la administración pública, los bancos y los comercios. Una decidida apuesta pública para formar a los ciudadanos en la ventanilla electrónica, las transacciones bancarias por internet, o la compra on-line conlleva la simplificación y ahorro de tiempos ciudadanos.

7.    Desde las escuelas, tenemos la asignatura pendiente de integrar en el sistema el verdadero sentido de la corresponsabilidad varón- mujer, cuestión que va más allá del reparto de tareas asociadas a un rol. Se trata de ayudar a las personas, desde muy jóvenes, a pensar en el sentido y por tanto en el proyecto de sus vidas, ayudando a aplicar estrategias de gestión del tiempo y también de toma de decisiones libres y responsables, que miran el largo plazo, con capacidad de fijar y seguir prioridades concretas en el ámbito personal, familiar, social y laboral en cada momento de la trayectoria vital.

Sólo de esta forma, España volverá a ser una sociedad alineada con las economías más competitivas y podremos hablar de niños que hacen los deberes con sus padres, de personas responsables que usan la tecnología para trabajar desde casa, de espacios de intercambio social, entretenimiento, ocio, descanso, deporte y formación.

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