Martes 16/07/2019.

| España

La polémica de la inmigración

España

La última táctica de los inmigrantes: ser detenidos para entrar en España

  • En la carrera al "Dorado europeo" vale todo. Algunos agentes afirman que la violencia ejercida por los subsaharianos tiene un fin: conseguir su detención para poder pisar suelo español.
  • "Somos vallas humanas", dicen desde el Sindicato Unificado de Policía. Su portavoz, Jesús Ruiz, defiende que se permita a los policías patrullar en suelo marroquí. 
    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:
  • Deja tu comentario
  • Un inmigrante permanece encaramado a la valla de Melilla, en el último asalto, registrado ayer EFE

"Destaca del segundo grupo que se despliega por la zona de Vaguada Linares, la fuerza y virulencia con que acometieron este segundo intento de salto. Los encaramados se han enfrentando abiertamente a los efectivos de los Grupos de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil e incluso en algunos casos han llegado a prender fuego a parte del ropaje que vestían para lanzarlo contra los agentes de la Benemérita".

Así explicaba el Ministerio de Interior, en comunicado de prensa, el asalto protagonizado ayer por unos 800 inmigrantes en Melilla. 150  de ellos se encaramaban a la valla, una imagen que viene repitiéndose en los últimos asaltos , y permanecían allí durante seis horas.  En el salto de ayer,  doce agentes sufrían lesiones, según Delegación de Gobierno, y también seis inmigrantes resultaban heridos de distinta consideración, uno de ellos con un traumatismo en una pierna.

Desde hace semanas, es habitual que los comunicados de Interior insistan en la actitud “beligerante” mostrada por los irregulares que intentan acceder a territorio español. En el caso de ayer, destacando por ejemplo un nuevo modus operandi: el empleo de ropa ardiendo para arrojar contra los agentes como nueva forma de presión para forzar su entrada a España.  Desde hace semanas, también, la fórmula informativa del ministerio de Interior pasa por proporcionar más detalles y cobertura de cada uno de los asaltos. Estrategia intencionada, denuncian las ONG, para trasladar una imagen irreal de los asaltos. 

La nueva táctica apuntada por Interior, según los agentes de la valla, es una más de entre todas las  empleadas por inmigrantes que se encuentran en la última etapa de un desafío contra el hambre y  que no escatiman en recursos para pisar territorio español y dilatar al máximo su estancia en España. Así lo demuestra la tendencia observada en los últimos saltos, en los que varios de ellos han optado por permanecer encaramados, algunos durante ocho horas, en el techado de los puestos de seguridad, o, incluso, en lo alto de las vallas, a más de seis metros de altura. Otra de las últimas tácticas es dividir el grupo en otros más pequeños para intentar atravesar la valla por varios puntos y forzar a los agentes a dividirse a lo largo de todo el perímetro. 

Ni siquiera la estrategia de ayer, utilizar prendas de ropa encendidas para evitar ser expulsado, sorprende a los propios agentes. “No todos los subsaharianos que intentan entrar son violentos, pero otros sí.  Ponen obstáculos para que no puedan ser interceptados”, dice Jamal Al-Alal, secretario de la Agrupación Unificada de Guardia Civil en Melilla. Pero la violencia tiene también una intencionalidad, “algunos la emplean para intentar quedarse. Agreden  a la Guardia Civil para que los detengan y se les impute un delito o una falta administrativa". Entonces, en tanto dure el proceso judicial, permanecerán en Melilla y posiblemente sean trasladados al CETI, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, "Su ansia es conseguir quedarse en España, les da igual cómo”.

Bien es cierto que pocos recurren a esta estrategia. Sobre todo, porque los agentes, en la espiral de los asaltos, apenas son capaces de identificar a los sinpapeles que arrojan palos o piedras contra ellos y proceder a su detención. O también, porque en algunos casos agreden a agentes de Marruecos, y, en este caso, pueden ser solicitados por las autoridades de este país.

Que los inmigrantes están dispuestos a todo lo demuestran otros episodios recientes, como el ocurrido en febrero, cuando un vehículo kamikaze con una veintena de inmigrantes logró entrar en suelo español después de atravesar de forma violenta la barrera de seguridad del puesto fronterizo de Melilla y poner en peligro a los agentes que trabajaban en la frontera. 

Los sindicatos policiales y de guardia civil, y el presidente de la ciudad autónoma solicitaron entonces una reforma de la ley de extranjería para que los inmigrantes que empleasen la violencia como recurso para entrar en el país fuesen expulsados de forma automática, sin pasar antes por los centros de internamiento. Así ocurrió en el caso de este coche kamikaze. "No se pueden dar tantos derechos a quienes vienen de forma irregular", afirmó el presidente autonómico Juan José Imbroda. 

Los agentes descartan el uso de gas pimienta

El  cambio en los métodos de entrada en España, les obliga también a adaptarse en sus técnicas de disuasión para evitar que los irregulares entren en Melilla.

La actuación de los efectivos de la valla quedó ayer en entredicho, después de que varias imágenes mostrasen cómo los guardias civiles empleaban gases lacrimógenos e incluso un extintor como material antidisturbios. Los agentes defienden que éste último se utilizó después de que uno de los inmigrantes prendiese fuego a una prenda de ropa para evitar su expulsión a suelo marroquí. Algunas ONG han difundido también varios vídeos en los que se demuestra el uso de gas pimienta para repeler los saltos, un método contemplado en la legislación y que, en baja concentración, se permite también para la autodefensa. “Si se ha utilizado, ha sido de forma muy puntual”, afirma Al-Alal. “tiene que darse una situación muy extrema, donde se vea peligro para la integridad física”. Este gas provoca una intensa irritación en los ojos y picazón en las vías respiratorias, tos, y sensación de calor. En ciertas cantidades puede dar lugar a ampollas en la piel y sensación de ceguera momentánea. Es un método ampliamente generalizado pero su uso no está exento de polémica. 

Del mismo modo, este portavoz descarta que se empleasen  inyecciones sedantes contra  subsaharianos encaramados a las vallas, como han denunciado algunas organizaciones e incluso vecinos próximos a las vallas “no tenemos ni ese tipo de artilugios”, afirma, elevando también una queja a los superiores de Interior. Recuerdan que los agentes llevan tiempo reclamando un protocolodo  que les proporcione un marco legal para la actuación en la frontera.

“Necesitamos que los agentes se sientan respaldados con una instrucción de los superiores”, dice preguntado por las “devoluciones en caliente”, práctica habitual en cada llegada de inmigrantes y que supone una  vulneración de la legislación, que exige que se identifique a los irregulares antes de su expulsión con el fin de valorar su posible condición de refugiado.  “¿Cuando una persona no quiere facilitar sus datos para ser identificado qué hacemos? Y esto suele pasar siempre. Dicen que se llaman de una manera, y se llaman de otra... y todo esto lo dificulta”, disculpa este portavoz.

Patrullas conjuntas

Ni reforzar el vallado, ni introducir elementos de alta tecnología... las sucesivas modificaciones en la valla de Melilla se han demostrado ineficaces cuando de lo que se trata es de frenar el hambre.  

Desde que comenzase su construcción, en 1998, las autoridades no han escatimado en recursos para reforzar el vallado. Lo que empezó siendo una valla simple, terminó siendo triple.  Se introdujeron sirgas tridimensionales de hasta tres metros, sensores electrónicos de ruido y movimiento, videocámaras de vigilancia reforzada, cámaras automáticas, vallas superiores abatibles para provocar la caída de los que intentasen acceder... El año pasado, la malla antitrepa, con minúsculos huecos por los que resulta imposible introducir los dedos, vendría a ser la solución para evitar que los irregulares se encaramasen en el vallado. Tras los últimos saltos, el Gobierno anunció también nuevas medidas, aún pendientes de implantación: tres torres de vigilancia para la Guardia Civil, nuevas cámaras térmicas, más perímetro de malla, y la retirada de los flejes que coronan el perímetro, una solución metálica que se pretendía eficaz para evitar que los inmigrantes coronasen la valla y que con el tiempo ha demostrado que facilita incluso que caminen a lo largo de ella.

El fracaso de las sucesivas medidas adoptadas por Interior a cada golpe de salto es constatado por los propios agentes. “Nos hemos convertido en  vallas humanas”, afirma el portavoz del Sindicato Unificado de Policía, Jesús Ruiz, “los inmigrantes quieren entrar como sea, y eso es lógico, pero enfrentamientos como los de ayer resultan lamentables”. 

Los policías se reconocen de nuevo desbordados ante una situación que, advierten, seguirá repitiéndose. Entre la maraña de sucesivas medidas que se han venido probando, Ruiz defiende una como efectiva, aunque sea a dia de hoy implanteable: formar patrullas conjuntas entre agentes marroquíes y españoles. El patrullaje conjunto permitiría evitar, según este portavoz, que los  inmigrantes que esperan en Marruecos se acercasen a la valla, desde los montes próximos a la frontera.

De momento, su propuesta no cuenta con el visto bueno de las autoridades, “ no lo ve viable, aunque no se trata de una invasión de soberanía”, lamenta. Y tampoco tiene vistas de ser aceptada por un país, Marruecos, que sigue sin reconocer la españolidad de Ceuta y Melilla. 

La indefinición de la “tierra de nadie” que representan las vallas ha sido cuestionada recientemente, cuando tres agentes uniformados marroquíes entraron en suelo español-el espacio entrevallado- para llevar de vuelta a  Marruecos a varios subsaharianos que habían intentado entrar a España. El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, respondió entonces a las críticas afirmando que la entrada se enmarcaba dentro del protocolo de colaboración con Marruecos, que incluye también la presencia de policías marroquíes en el Puerto de Algeciras. 

Dentro de ese protocolo,  España y Marruecos acordaron, a finales de año, la creación de un Comité Estratégico Policial para dar un “salto cualitativo” en las relaciones de cooperación entre los cuerpos policiales de ambos países, y destinado, principalmente, a la lucha contra el terrorismo, la  trata de seres humanos, el crimen organizado, la ciberdelincuencia y blanqueo de capitales, y también la inmigración ilegal. 

Los sindicatos policiales han mostrado hasta ahora su recelo a la eficacia de esta cooperación y afirman que no ha servido para contener las mafias que se dedican al tráfico de inmigrantes, la principal puerta para su llegada a Europa. 




Seguir a teinteresa en...

KIT BUENOS DÍAS (El mejor resumen de prensa en tu mail)

Recibir noticias
    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:
  • Deja tu comentario

Kit Buenos Días

Agosto 2019
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31