Lunes 04/09/2017.

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Ni paso a nivel, ni semáforo, ni megafonía: así murió Irune

  • Existen 433 estaciones en las que los viajeros tienen que atravesar las vías para acceder al tren o para salir de la estación

De camino al monte un día sí y un día no. Desde hace un año. Esa es la vida de los padres de Irune. Gonzalo e Itzi llevan flores silvestres a su hija, fallecida hace un año, a su árbol. Donde hace un año depositaron sus cenizas. Convirtiendo el camino en una “falsa ilusión” de reencontrarse los tres, una vez más, un año después.

“La joven arrollada por el tren en Llodio se despistó cuando cruzaba un paso poco señalizado”. Este fue el titular de un diario regional dos días después de la muerte de Irune. Se decía que la joven llevaba puestos los cascos y no escuchó el pitido del tren. Falso. Estos se encontraron en el bolso de la chica, como pudo atestiguar la Ertzaintza en sus investigaciones.

Irune, vecina de La Peña (Arrigorriaga), murió las 17.35 horas del pasado 5 de septiembre, arrollada por un tren de mercancías en la estación de Areta.

Aritz, su novio, estaba esperándola fuera de la estación para pasar la tarde en Orozko.

Sus padres, sin imaginar que los días pasados en Menorca se iban a convertir en las últimas vaciones de los tres juntos.

La chica cruzó por detrás del tren de cercanías del que acababa de bajar y que estaba parado antes de continuar con su viaje en dirección a Llodio. Cuando se disponía a avanzar sobre el paso reservado a los peatones fue atropellada por un convoy de mercancías de la empresa COMSA que circulaba en dirección contraria.

“No había ningún paso alternativo, semáforo o impedimento físico que indicase que no se podían cruzar las vías. Además, ningún testigo escuchó que megafonía anunciase la llegada de un tren, así como tampoco oyeron el pitido previo de alarma que sonó de inmediato tras el arrollamiento. La normativa que regula el paso entre andenes se limita a colocar un ridículo cartel”. Estas palabras no son de los progenitores, familiares, amigos, etc. Esta es la declaración corresponde al senador del Grupo Parlamentario Vasco José María Cazalis Eiguren.

Gonzalo e Itzi no saben a qué velocidad mató el convoy a su hija. Los datos de la caja negra se esfumaron. No existan registros del día del accidente porque, a pesar de haber solicitado los datos dos días después del accidente, "los responsables manifiestan que se han sobrescrito los datos más antiguos con los referidos a los movimientos del tren de los días posteriores".

Existen 433 estaciones en las que los viajeros tienen que atravesar las vías para acceder al tren o para salir de la estación. Alguien imagina que esto sucediera en Atocha. Donde cada dos por tres se escucha “prohibido cruzar las vías”. Donde la multa por hacerlo alcanza los 6.000 euros.

¿No, verdad? Ni siquiera lo hacían los padres de Irune antes de que esta falleciera. A Gonzalo no se le pasaba por la cabeza que existieran estas estaciones “tercermundistas”, donde ha habido 46 muertos en los últimos 10 años.

Itzi, al saber que había habido otros arrollamientos muy similares al de Irune, le dijo a su marido: “Si alguien, algún familiar de las anteriores víctimas, hubiera peleado para acabar con la peligrosidad en estaciones como la de Areta, Irune igual estaría con nosotros”.

Así empieza la lucha de estos dos padres. “A Irune ya la hemos perdido” consideramos que es nuestra obligación hacer todo lo que esté en nuestras manos para que esto cambie, para que la opinión pública conozca la peligrosidad de algunas estaciones de cercanías, la pasividad del Ministerio de Fomento, la impunidad de las empresas ferroviarias y para que nadie más muera en una estación por falta de medidas de seguridad”.

Gonzalo ha creado una petición en Change.org para que el Ministerio de Fomento modifique la actual legislación ferroviaria para garantizar el soterramiento de todos y cada uno de los 433 pasos entre andenes que existen todavía. Y que hasta que no se sotierren todos, se tomen medidas provisionales para proteger a los viajeros (semáforos, barreras, vigilantes, etc.).

Para que el Ministerio de Fomento (y no las empresas ferroviarias implicadas en los accidentes, como ocurre ahora) dé una atención integral a los familiares de víctimas de accidentes ferroviarios, como se indica en el R.D.627/2014 de 18 julio.

Para que siempre que haya al menos una víctima mortal (arrollamientos incluidos) la CIAF (Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios) cambie la calificación de “incidente” por la de “accidente grave” e inicie una investigación.

Para que el S.O.V. (seguro obligatorio de viajeros) sea efectivo desde el momento que se valide el billete en el torno de entrada hasta que se cancele en el de salida.

Para que se elabore una normativa específica para la custodia de los registros jurídicos “cajas negras” cuando ocurra un accidente, para evitar su borrado. Y que se elabore también una normativa específica que regule el paso entre andenes.

También ha comenzado a escribir un blog, stoparrollamientos, donde denuncia la actuación de las empresas ferroviarias y del ministerio de Fomento.

Un año después, ni ADIF, ni RENFE, ni COMSA, se han puesto en contacto con los padres de Irune. 


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