Lunes 07/08/2017.

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Un cerebro a 40 grados se vuelve agresivo

España arde. Cielos poco nubosos o despejados y temperaturas "significativamente" más altas de lo normal. Persianas bajadas. Sombreros y botellas de agua por todas partes.

Sí, España está sufriendo una ola de calor y nuestro cerebro se ha dado cuenta.

A todos nos cuesta más sobrellevar el día salvo que no tengamos una piscina o la playa cerca, nos sentimos más cansados y aumenta también nuestra irritabilidad y agresividad.

Según explica la doctora Marisa Navarro, terapeuta y autora de los libros 'La Medicina Emocional' y 'El efecto tarta', a esto contribuye el hecho de que el cerebro funciona bien hasta 35 y 40 grados pero, por encima de estas temperaturas, ya comienza a no actuar adecuadamente.

Por eso, las personas que se encuentran con un trastorno de ansiedad notan como se agudiza su cuadro en los meses de máximas temperaturas, y a nivel general se asocia con más cansancio, apatía, mal humor, irritabilidad y un aumento de la impulsividad.

"Ocurre porque las neuronas no funcionan bien a tan altas temperaturas. Los climas extremos propician las conductas extremas, porque los seres humanos somos muy sensibles a los cambios climáticos, unos más que otros por supuesto", ha reconocido Navarro.

Además, la temperatura externa que necesita el cuerpo para dormir y descansar “en condiciones” ronda los 21 grados. Cuando ésta aumenta, también lo hace nuestro metabolismo para adaptarse al calor exterior, ocurriendo también una hiperexcitación cerebral, con lo que nos cuesta más conciliar el sueño y se produce una mayor ansiedad, y descansamos mucho peor.

Las personas mayores de 68, los menores de 5 años, los enfermos crónicos y las expuestas a un gran esfuerzo físico, como trabajadores o practicantes de actividades deportivas o de ocio, son los colectivos que deben de tomar mayores precauciones. Aunque la mayoría se adapta al calor, sin una buena prevención, el aumento de temperatura corporal podría, incluso, poner en riesgo la vida de una persona.

Para combatir estos efectos, la experta aconseja:

  • Hacer comidas y cenas sanas y ligeras
  • Beber agua o líquidos con frecuencia, aunque no sienta sed
  • Descansar bien
  • No salir a la calle, ni hacer ejercicio en las horas de máximas temperaturas.
  • Hidratarse adecuadamente.
  • Usar ropa cómoda y fresca.

Si estamos de vacaciones, tratar de disfrutar haciendo lo que más apetezca y relaje

"Los seres humanos somos muy sensibles a los cambios climáticos, unos más que otros por supuesto", explica la doctora. Así que, sin generalizar, es mejor ser precavido.


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