Lunes 19/06/2017.

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¿Cómo afectan las vacaciones a los niños?

  • Los niveles de felicidad de los niños aumentan al ir de vacaciones

Las vacaciones en familia, tanto para niños como para padres, están asociadas con ocio, diversión y descanso. Estos aspectos, que conducen al relax y al cambio de la rutina para los adultos, suponen una parte fundamental en el desarrollo de los niños. Según un estudio elaborado por HomeToGo, buscador de alojamientos vacacionales, los periodos vacacionales influyen positivamente en seis aspectos de su crecimiento: el desarrollo de los sistemas cerebrales, la creatividad, la concentración, el coeficiente intelectual, la felicidad y los lazos familiares.

Las experiencias que se viven durante los periodos de vacaciones activan una serie de componentes del comportamiento humano que favorecen positivamente el desarrollo intelectual. En concreto, se fomenta el deseo de la curiosidad y de la interacción social en los niños y se liberan neurotransmisores del bienestar (entre los que destacan los opioides, la oxitocina y la dopamina) que juegan un papel fundamental en el desarrollo del carácter y las relaciones sociales. Estos neuroquímicos reducen el estrés, activan los sentimientos de cercanía y generosidad y contribuyen a la mejora de su bienestar.

Johanna Saldón, blogger de mamasviajeras.com, afirma que “viajar es una inversión para el futuro. Ayuda a los niños a adaptarse mejor a otras culturas, a otros idiomas… su capacidad para conocer el mundo, para reaccionar, para no asustarse ante cambios va ser mucho mayor. Son niños con una mentalidad mucho más abierta que han crecido durante toda su infancia adaptándose a gente diferente”.

Las vacaciones suponen además un cambio en la rutina y el entorno de toda la familia. Estos cambios hacen que se estimule el lóbulo frontal de los más pequeños aumentando así sus funciones ejecutivas y fomentando el desarrollo de su coeficiente intelectual, de su salud física y de su salud mental.

La especialista en el grupo de Biología del Comportamiento Humano, Dra. Gabriele Haug-Schnabel, afirma que “un cambio en el entorno estimula el lóbulo frontal y ofrece un desarrollo en la capacidad de sentir, mirar, escuchar y tocar. Todo ello se convierte en una oportunidad ideal para la reflexión, el entendimiento, la comparación y el planteamiento de conclusiones”.


El contacto con nuevos entornos mejora la capacidad de concentración

  Según un estudio realizado por la Universidad de Illinois, estar en contacto con la naturaleza más de 20 minutos hace que los niños mejoren sus niveles de atención y concentración. Además, el estudio también afirma que vivir en áreas verdes ayuda a disminuir la presión arterial, reducir el estrés de los niños, y tiene un efecto positivo en los niños con TDAH (Déficit de Atención e Hiperactividad). El contacto con la naturaleza ofrece espacios de desarrollo cognitivo y emocional, fomentando la capacidad de exploración, convivencia en grupo y atención, contribuye a la resolución de problemas, y sobre todo, les ayuda a diferenciar las áreas de trabajo de las áreas de descanso y tiempo libre.


La creatividad se estimula con el descubrimiento de nuevos hábitos

Por otra parte, hacer frente a situaciones nuevas estimula los niveles de creatividad, amplía sus horizontes y les permite abordar nuevos retos desde perspectivas diferentes. En este sentido, investigadores y pediatras han demostrado que los niveles de felicidad de los niños aumentan al ir de vacaciones o al planear estos periodos con sus padres. Todo esto genera una emoción de espera que contribuye a experimentar emociones positivas tanto en su interior como en las interacciones familiares.

“Durante las vacaciones tienen mucho más tiempo para jugar, para desarrollar su creatividad o aprender nuevas cosas, y eso es una faceta que les ayuda a formarse como personas también a nivel educativo” afirma Pau García, blogger de elpachinko.com.

Además, el modo de vida moderno caracterizado por padres con largas jornadas laborales y una rutina a prisas, no facilita el fortalecimiento de los lazos familiares. Encontrar tiempo para el núcleo familiar no solo es importante sino necesario para todos los miembros. Por eso, las vacaciones son la oportunidad de pasar tiempo y compartir experiencias juntos y sin prisas.

En este sentido, los viajes en familia tienen un efecto muy positivo en los niños, ya que sienten que reciben toda la atención y cariño de sus padres. Esto ayuda a incrementar el nivel de autoestima y afecta positivamente al desarrollo de su persona, primero durante la etapa adolescente y posteriormente en la edad adulta.

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