Lunes 05/06/2017.

| Sociedad

Sociedad

Amai: “Es muy probable que en un futuro haya más personas que opten por el poliamor”

  • "Nunca se había desafiado tan contundentemente la normatividad de la monogamia"

Cada día es más normal oír, leer o hablar sobre el poliamor; sin embargo, esta forma de establecer relaciones amorosas genera tanto interés como escepticismo.  Lola, poliamorosa, ya nos habló de los tipos de poliamor, nos explicó sus diferencias con respecto a la poligamia o las relaciones abiertas, compartió con teinteresa.es las claves para una buena relación poliamorosa y confesó sus trucos para afrontar los celos (Lola: “Actualmente me encuentro en un poliamor jerárquico con cuatro parejas”).

Lo difícil del poliamor no se encuentra dentro de las relaciones establecidas, donde parece que el respeto impera, sino fuera. Las reglas impuestas por la sociedad sobre lo que debe ser una relación amorosa aún tienen un gran calado en la mayoría de los españoles, hasta el punto de rechazar y condenar el poliamor en pro de la monogamia.

Amai y Ulises tienen 24 y 28 años, respectivamente, y son una pareja, se consideran poliamorosos desde hace siete años y aunque su entorno lo sabe (“luego ya les puede parecer mejor o peor”, matiza Ulises) y lo viven con naturalidad, confiensan que “a veces lo cuentas y te sientes juzgado o puesto en duda”.

“Entre mis amigos hay alguno que no lo termina de entender, pero nunca he sentido rechazo por parte de ninguno, sería ridículo, sería como si yo los rechazara por ser monógamos (risas). Cómo tú decides relacionarte con tus parejas es cosa tuya”, explica Amai. En general, fuera del armario admiten que muchas veces “encuentras indiferencia, otras te sientes incomprendido, pero otras tantas encuentras curiosidad y aceptación o incluso entusiasmo”.

Ellos, lejos de ser críticos con los sectores más tradicionales de la sociedad, son conscientes de que “hasta hace relativamente poco tiempo nuestra sociedad sólo concebía la relación monógama entre hombre y mujer. Poco a poco la sociedad va evolucionando e incluyendo otros tipos de relaciones”. De hecho, Amai se atreve a aventurar que “es muy probable que en un futuro haya más personas que opten por esta forma de relacionarse”.

En nuestra charla con Lola, ella se mostraba más vacilante sobre el porvenir del poliamor en la sociedad:

P:¿Crees que, con el tiempo, cada vez habrá más relaciones de poliamor?

R: Creo que dependerá de la tendencia que siga nuestra cultura; si bien es verdad que cada vez contamos con más presencia en los medios de comunicación y redes sociales y por ende, en la vida cotidiana. Hasta ahora, nunca se había desafiado tan contundentemente la normatividad de la monogamia, nunca antes se ha dudado tanto de la creencia de que es la única forma deseable de amar.

Buscando estudios sobre conducta humana, me he encontrado información muy dispar de lo que se considera “monogamia natural”, es decir, personas que establecerían este tipo de relación independientemente de la cultura; aunque suelen coincidir en que la mayoría de humanos nacemos poliamorosos. Durante el proceso de educación, nos enseñan que los impulsos de amar a muchas personas son malos y que son síntoma de que “el amor no es verdadero”. Incluso se ve mejor tener varias parejas sexuales, que varias parejas emocionales

Todo esto contribuye a que cuando la vida y nuestra naturaleza nos pegan un metafórico guantazo y nos sorprendemos amando a varias personas, no sólo no contamos con valores aprendidos que nos permitan gestionarlo ética y satisfactoriamente, sino que cargamos con sentimientos de culpa muy desagradables y asfixiantes, que duran años.

Por eso creo que el número de personas naturalmente poliamorosas va a ser siempre constante, pero sueño con un futuro en el que cuando nazca un bebé no se asuma, entre otras cosas, que tiene que ser monógamo a la fuerza, sino que se le ofrezca un abanico de posibilidades igualmente aceptables, que esté libre de violencia y discriminación y que se le enseñe a amar éticamente, sea cual fuere el camino que elija.

 

P: ¿Cómo crees que ve la sociedad el poliamor?

R: Con miedo. Desde los altos cargos eclesiásticos, que nos han denominado “uno de los grandes males epidémicos de la sociedad occidental”, hasta las leyes actuales, que prohíben o dificultan formar familias poliamorosas; pasando por familiares, amistades y gente de la calle.

Salir del armario ante la familia es muy complicado. Para que te toleren, tienes que tener una familia que te quiera incondicionalmente, y aun así, he dicho que “toleren”, porque aceptar, realmente nunca te aceptan. Una cosa es que te sigan llamando para las reuniones familiares y otra, que puedas contarles que te preocupa la depresión de una de tus parejas con la misma naturalidad que contarías que vas a abandonar la carrera o que has perdido tu trabajo.

Una situación que se da muy a menudo y que a mí me hace mucha gracia es esa en la que estoy hablando entusiasmada del poliamor y mi interlocutor/a de repente, responde: “Muy bien, pero yo no podría”. Puede que tenga que ver mi manera de expresarme, pero me da la impresión de que la gente piensa que la estoy invitando al poliamor, o que le estoy vendiendo algo y lo rechaza; y aquí soy clara: cuando explico el poliamor a cualquier persona, busco comprensión y empatía. Entrar en el poliamor o no, es una decisión muy personal que está en el corazón de cada uno.

Creo que, como en todo grupo hegemónico, hay gente monógama que teme que el poliamor gane simpatizantes porque de siempre han considerado que sus relaciones de amor eran “el único amor verdadero”. Están perdiendo la supremacía, puede que dentro de unos años la monogamia no protagonice todas las canciones y películas con temática amorosa, puede que el superhéroe o la superheroína de turno salga besando a varias personas, y eso implica perder la zona de confort. En este aspecto, no diré que el poliamor está plenamente aceptado hasta que puedas llevar a tus relaciones más importantes a una ceremonia formal, como una boda.

Por otra parte, esta nueva manera de relacionarse podría generar debates en materia legal muy importantes. Por ejemplo, a la hora de limitar el esfuerzo terapéutico en una persona gravemente enferma (Interrumpir la administración de un antibiótico o sueros, retirar un tubo endotraqueal, iniciar medidas exclusivamente paliativas) ¿Quiénes deberían tomar parte en la decisión junto con los profesionales médicos? ¿A quién se debe informar de diagnósticos y decisiones clínicas? ¿Quién debe tener potestad sobre menores? ¿Quién debe disfrutar de ayudas económicas ante cualquier eventualidad?


P: ¿Sería difícil formar una familia con esa estructura?

R: Si entendemos “familia” como sinónimo de tener descendencia, no soy la más adecuada para opinar puesto que no soy madre. Me consta que alguna familia poliamorosa hay ya, con personitas criadas exitosamente. En cuanto a la crianza de menores, para mí teóricamente no habría más dificultad que la que ya sortean las familias monoparentales, familias con padres separados y homoparentales. Supongo que habrá que explicar la situación, adaptando siempre el discurso a la edad de los menores.

Considero que sin ser madre, tengo mi propia familia. E incluso, de mis parejas, dos tienen hijos y uno tiene sobrinos, así que me siento con ganas y disponibilidad para echar una mano con ellos si las circunstancias lo exigen. Y con los ascendientes y metaamores, lo mismo.

 

Gracias a la colaboración de Amai, Ulises, Lola y  Poliamor Madrid, teinteresa.es ha podido realizar este segundo artículo.


Seguir a teinteresa en...

KIT BUENOS DÍAS (El mejor resumen de prensa en tu mail)

Recibir noticias

Kit Buenos Días

Octubre 2017
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
2 3 4 5 6 7 8
23 24 25 26 27 28 29
30 31