Viernes 13/04/2018.

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¿Cómo se vota en otros países?

  • Ciudadanos y Podemos quieren una reforma frontal de la LOREG para antes de 2019. ¿Cómo lo hacen en otros países?

Ciudadanos y Podemos no quieren el actual sistema electoral. Creen que la LOREG – la ley que define el sistema electoral español –  está obsoleta, que no es proporcional y que cambiarla es una necesidad urgente para el 2018. Sin embargo, las opciones para sustituir al sistema actual son varias y no todas mejores. Los países democráticos han desarrollado varias fórmulas para contabilizar los votos de los electores, sin existir unanimidad de criterios. Mientras que Reino Unido, Canadá, Irlanda y Estados Unidos disfrutan de un sistema mayoritario (quien más voto obtiene gana aún sin mayoría), en Francia se utiliza un sistema de doble ronda (dos votaciones, una para elegir a los dos más votados y otra para elegir de entre ellos gobierno), y en países como Australia permiten incluso votar a varios candidatos en orden de preferencia

Así se vota en el resto del mundo:

Método Sainte-Laguë, la propuesta de Podemos

Se trata del sistema que Podemos defiende y que se aplica en democracias como la de Nueva Zelanda, Noruega, Suecia, Dinamarca.

Dicho sistema se basa en la máxima “una persona un voto”. Se trata de una formula parecida a la actual para asignar los votos de manera proporcional, pero que modifica la fórmula matemática para no corregir errores proporcionales que sufre D’Hont y dejar de beneficiar a los grandes partidos a la hora de asignar los escaños en las pequeñas provincias.

Con este sistema el partido morado habría ganado seis escaños en las pasadas elecciones y Ciudadanos 12. Por su parte PSOE habría perdido uno y PP 15.  

El método alemán, la apuesta de Ciudadanos

Una fórmula Sainte-Laguë pero con modificaciones. La idea de Rivera consiste en establecer un sistema en el que cada elector vote dos veces: 175 escaños se asignarían a circunscripciones de elección unipersonal definidas geográficamente en función de la población y los otros 175 se asignarían a las listas presentadas por los partidos en circunscripciones electorales de ámbito nacional. 

Doble ronda, el modelo francés

El sistema de doble vuelta – o balotaje - nace en la Francia del Napoleón y aún hoy se mantiene en el país galo. Es habitual en las elecciones presidencialistas: en primera vuelta todos acceden a la votación para ser elegidos por voto universal directo. Si ningún candidato consigue mayoría absoluta se convoca unas segundas elecciones, la famosa segunda vuelta, pero sólo entre los dos candidatos con más votos. De aquí sale el ganador.

Se trata de un buen sistema para permitir la participación de aquellos que tienen dividido su voto cuando existe gran pluralidad política ya que permite votar a dos partidos diferentes en rondas distintas. Esto ocurre, por ejemplo, en Francia, donde se presentaron 11 partidos a la presidencia en 2017.

Sin embargo la doble vuelta implica doblar el presupuesto para llamar por segunda vez a todos los electores a las urnas.

Además, dicho sistema sería de difícil imposición en España al ser este un modelo parlamentario y no presidencialista, donde se votan a los ocupantes de los escaños en las cámaras legislativas y no directamente a los presidentes. 

El más votado gana, la mayoría simple de Estados Unidos

El sistema más simple de todos. El más votado es el que se proclama ganador, da igual con qué número de votos - incluso con uno -. Es un sistema típico también de modelos presidencialistas, donde la figura del candidato marca de forma clave la orientación de voto, y donde la simpatía por el candidato está por encima del inmovilismo partidista. 

Con este modelo todos los votos valen lo mismo, ya que todos suman de forma igual para alzar a un candidato como vencedor. Sin embargo, la mayoría simple tiende a la creación de dos grandes opciones políticas, una para la derecha y otra para la izquierda, ya que votar cualquier opción nueva supone prácticamente desperdiciar el voto, al no existir posibilidad de negociación entre grupos. Así, se anulan las posibilidades de éxitos de partidos minoritarios o alternativos, al no contar con suficiente apoyo ante las dos grandes opciones, que suelen perpetuarse en el poder. Es lo que ocurre en Estados Unidos, donde históricamente la presidencia ha estado saltando entre republicanos y demócratas. Por ello la desafección al sistema suele ser un problema serio entre este tipo de electorado.

No vote a uno, vote a varios: el voto alternativo australiano

Único y especial es el sistema de voto australiano. En el país de Oceanía se permite votar no a uno sino a varios candidatos, realizando una lista de preferencia con primera, segunda, tercera posición, etc. Así se permite que los electores se expresen, no sólo sobre quién quieren que sea el ganador, sino también sobre quién quiere que quede segundo, tercero, cuarto, etc..

De no conseguirse mayoría absoluta por alguno de los candidatos, el que obtenga menos votos es eliminado de la lista y se vuelven a contabilizar las listas de preferencia.

Con ello se consigue que los electores de partidos minoritarios no sientan que tiran su voto y puedan influir en la posición de otros partidos. Es por ello los candidatos suelen presentar propuestas amplias y abiertas a todo el espectro político que no molesten especialmente a una gran parte del electorado, que le puede perjudicar relegándolos a bajas posiciones.

Sin embargo, dicho sistema no ha tenido gran aceptación en otros países y nunca ha sido adoptado por un país europeo.



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