Martes 26/09/2017.

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¿Se pagarían menos impuestos en una Cataluña independiente? Los datos dicen que no

  • Los independentistas aseguran que una Cataluña independiente gozaría de una presión fiscal menor
  • Pero las diferencias tributarias se generan en gravámenes incrementados por la Generalitat 
  • Madrid aporta más de lo que recibe y sus impuestos están entre los más bajos de España

Los catalanes pagan más al cobrar su nómina o al comprar su casa. El argumento es uno de los principales motivos de los independentistas en Cataluña para justificar su salida del Estado español (“Espanya ens roba”); sin embargo, se quedan en este análisis superficial -posiblemente intencionado- en lugar de explicar que la Generalitat utiliza su capacidad normativa para elevar los tributos por encima del resto de comunidades. Estrategia antagónica, por ejemplo, a la aplicada en la Comunidad de Madrid.

Cataluña aporta casi el 20 por ciento del PIB nacional. Es junto a Madrid una de las regiones más ricas de España sin regímenes tributarios especiales y, por lo tanto, es lógico que contribuya más que otras demarcaciones territoriales. Sin embargo, las rentas bajas no se benefician por vivir en este ‘top 3’ de las comunidades más prósperas. La aportación al fisco de los más pobres, si se compara con bases imponibles idénticas, es más alta que en el resto de autonomías españolas.

Según los datos del INE, el salario medio en España asciende a 22.858 euros anuales. Los trabajadores catalanes con este sueldo pagan al año 3.187 euros en IRPF, mientras que la media del resto del país corresponde a 3.024 euros. El Govern de Carles Puigdemont demuestra con estas cifras que es uno de los que mayor presión fiscal ejerce sobre las rentas bajas y medias, debido a que si se equipara con la Comunidad de Madrid la diferencia crece hasta los 226 euros.

En la reforma fiscal de 2014, que entró en vigor en enero de 2015, el impuesto sobre la renta de las personas físicas se cedió en un 50 % a los Gobiernos autonómicos, que desde entonces tienen la capacidad de modificar los gravámenes y los intervalos para tributar.

Comprar una vivienda de segunda mano también se convierte en una operación más costosa en Cataluña que en el resto de España. El impuesto sobre las transmisiones patrimoniales (ITP) corresponde al 10 %. Por lo que si una persona adquiere una propiedad modesta por 100.000 euros, deberá abonar otros 10.000 euros a las arcas de la Generalitat por el cambio de titularidad. Incluso en 2017 -obligado por los acuerdos con las CUP- el Govern aumentó el gravamen al 11 % para las viviendas que superan el millón de euros.

Madrid, por su parte, es la región de España que más bajo tiene este impuesto (6 %). Una importante diferencia económica que permite a los compradores madrileños destinar esa cantidad a la reforma o a los gastos hipotecarios y de escrituración.

La comparación con Madrid

Madrid es el blanco de las críticas de los sectores independentistas en Cataluña, pero, en las comparaciones tributarias, siempre sale perdiendo. La Comunidad de Madrid ha apostado en los últimos años por un modelo totalmente antagónico al adoptado primero por el Ejecutivo de CiU y ahora por el de JxSí.

La coalición independentista asegura que una Cataluña independiente gozaría de una presión fiscal menor, al ingresar directamente los impuestos de los catalanes y no compartir su riqueza con el resto de comunidades autónomas. No obstante, Madrid también sufre el mismo fenómeno y las diferencias tributarias entre ambas son abismales.

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