Viernes 16/06/2017.

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¿Qué hacer con los violadores reincidentes? De la prisión permanente a la reinserción

En 2013, los dos violadores más peligrosos de la historia de España fueron liberados. Uno de ellos, Pedro Luis Gallego, conocido como el ‘violador del ascensor’, había cumplido solo 20 de los 273 años por los que había sido condenado, tras violar a 18 mujeres y asesinar a dos de ellas, una menor de edad. Ahora, ha sido detenido como presunto autor de cuatro agresiones sexuales en las inmediaciones del hospital madrileño de La Paz. Han resurgido las dudas sobre qué hacer con los condenados por cadenas de violaciones. En España hay 3.050 presos en la cárcel por delitos contra la libertad sexual, según cifras de 2015.

Argumentos a favor de más dureza penitenciaria

  • Hay que instaurar la prisión permanente revisable: Pedro Luis Gallego fue liberado en 2013 en aplicación del fin de la 'doctrina Parot'. Esta fue creada para tratar de evitar que saliera a la calle el etarra Henri Parot, que había sido condenado a 4.800 años de cárcel por el asesinato de más de 80 personas. Por ley, no se pueden cumplir más de 40. A él, gracias a los beneficios penitenciarios conseguidos, la pena se le había reducido a 30. La doctrina Parot lo que hacía era aplicar los beneficios a cada una de las penas por separado. Así, aunque redujera cada una de ellas en diez años, el cómputo total seguía superando los 40. Pero la Unión Europea la derogó, porque se aplicaba de forma retroactiva: una ley nueva no puede moficiar una condena hecha con una antigua. Desde entonces, decenas de terroristas y violadores en serie han sido liberados. Es el momento de crear una ley que impida que estos depredadores sean un peligro para el resto de la población, y la solución es la prisión permanente revisable.
  • Cuando salen, reinciden: Aunque no existen cifras oficiales de reincidencia de los agresores sexuales por parte del Ministerio del Interior, un informe de la fundación Víctor Grifols i Lucas estima que la recaída entre este tipo de delincuentes oscila entre un 33% y un 71% de los casos.
  • Los informes psiquiátricos son insuficientes: Pese a que los presos reciben asistencia psiquiátrica en las cárceles y los informes de los psiquiatras son necesarios para darles los permisos penitenciarios, es extremadamente difícil para los expertos asegurar que no volverán a reincidir en las conductas violentas.
  • No todos los factores son controlables: “En el origen de las agresiones sexuales hay factores psicológicos, como la consecución de la excitación sexual del agresor mediante el ejercicio de la violencia, la falta de autocontrol, la autoestima deficitaria en el plano sexual, la ausencia de empatía, el haber sido víctima de abusos sexuales en la infancia o la carencia de habilidades de relación con personas de otro sexo”, explica el informe. Pero también afectan otros factores que no son muchas veces controlables como los factores sociales, como la glorificación de la violencia o la cosificación de la mujer como un objeto sexual; y factores situacionales, como la aparición de una oportunidad para el delito, el consumo abusivo de alcohol y drogas o el contagio emocional del grupo.

Argumentos a favor de la reinserción

  • Es necesario enfocar la cárcel como reinserción: La Constitución es clara: “Las penas privativas de libertad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”. En España, la Constitución salvaguarda especialmente los derechos de los presos y las personas que cumplen penas privativas de libertad, sea cual sea su delito. No existe la cadena perpetua y, dependiendo de la pena, al cumplir la mitad del tiempo de prisión puede pedirse el tercer grado o una revisión de condena.
  • Derecho a la segunda oportunidad: Los presos, dice el texto constitucional, “tendrán derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad”. Es la materialización del llamado derecho a la “segunda oportunidad”.  Entre las medidas que pueden aplicarse a los presos  y que garantizan este derecho está el tercer grado, la posibilidad de salir de prisión en horario laboral para asistir al lugar de trabajo y también los permisos penitenciarios.
  • No se dan permisos sin un examen concienzudo: Para decidir los permisos y beneficios de los presos se tienen en cuenta su ocupación laboral, formación cultural, así como los delitos que han cometido y que serán revisados cada seis meses. Los informes de los psiquiatras expertos son preceptivos para conseguir el tercer grado y los permisos penitenciarios. La posibilidad de reincidir es imposible de eliminar completamente pero también es impensable que no se les dé a los presos la posibilidad de reinserción que contempla la Constitución.
  • La aplicación individualizada es una solución: Lo que es obvio es que esta norma es genérica y no todos los presos son iguales, no han cometido los mismos delitos ni su reinserción será igual. Para ello, Instituciones Penitenciarias aplica un sistema llamado Programa Individualizado de Tratamiento. En el caso de los delitos de agresión sexual, existe un programa de intervención que intenta eliminar las posibilidades de reincidencia y mejorar las capacidades de relación personal de los agresores para que no vuelvan a delinquir. Este proyecto incluye una intervención psicoterapéutica durante dos años de forma grupal dentro de la prisión y que incluye la toma de conciencia del delito que han cometido y la toma de control de los impulsos del delincuente.

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