Lunes 26/02/2018.

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Pegarse como deporte: así funcionan los ultras rusos de la batalla de Bilbao

  • Son profesionales, tienen jornadas de entrenamientos de peleas masivas y su único objetivo es ganar sus batallas.

Son violentos, tienen conocimiento en artes marciales y sobre ellos sobrevuela la sombra del neofascismo. Los ultras del Spartak han añadido un caso más a su historial violento. Este jueves un ertzaina ha muerto en medio del caos sembrado entre los ultras del Athletic y los del Spartak de Moscú. No es el primer episodio violento que viven los ultras rusos ni será el último: para ellos, las peleas masivas son su hábitad natural allá donde acude el equipo moscovita.

El hooliganismo ruso es muy conocido en el resto de Europa. Las ciudades en las que el Spartak de Moscú juega se blindan. El equipo cuenta con dos grupos hooligan, los Gladiators Firm 96 y Fatria que aglutinan 10.000 seguidores.

De los 2.100 desplazados a Bilbao, se estima que al menos 800 fuesen radicales de estos grupos, para lo que la ciudad se preparó 400 agentes de la Brigada Móvil y 200 de Protección Ciudadana. No fue suficiente. Además de la batalla campal en los aledaños con los ultras del Athletic, también el lunes tres ultras rusos agredieron a un camarero que les llamaba la atención cuando colocaban pegatinas en una fachada.

Pegarse como deporte 

Estos grupos no son aficionados. Cuentan con perfiles en redes sociales, una jerarquía perfectamente organizada, conocimientos paramilitares y no tienen reparo en cubrir los gastos de avión y estancia para pegarse por su equipo allá donde vaya. Saben cómo luchar y cómo actuar en las batallas campales que organizan en los aledaños de los estadios, a los que procuran acudir sobrios. Tienen conocimientos en artes marciales y lucha profesional y para ellos ganar los enfrentamientos es algo especialmente importante.

Las batallas contra otros ultras se ganan, se pierden o se empatan. Todo el universo de las peleas con otras aficiones está oficializada como si de un deporte se tratase. Incluso se miden con los movimientos hooligans de otros países y crean rankings. “Es como un deporte y es muy popular” asegura Vasiliy El Asesino, exlíder de los Gladiators, en una entrevista para un portal Holligan. Como si de un militar se tratase relata sus enfrentamientos más emblemáticos. “La batalla más importante para mí fue en Moscú, Sokoniki, 1998. Hasta ahora es considerada la mayor pelea en Rusia, con más de 1000 personas en cada bando” asegura.

Como todo deporte, cuentan con sus propias sesiones de entrenamiento. Ellos mismos suben vídeos en sus redes sociales de sus peculiares métodos de preparación, peleas masivas sin camiseta en bosques que luego comparten con orgullo en redes.

La UEFA, preocupada 

Los hooligans rusos ya han provocado más de un dolor de cabeza para la UEFA en Europa por sus continuados episodios de caos. En la Champions de este año los ultras del Spartak causaron graves disturbios en sus enfrentamientos contra los aficionados del Maribor en la fase de grupos de la competición. Las bengalas y petardos desde las gradas obligaron a suspender el encuentro a los 15 minutos del pitido inicial.

Entonces la UEFA multó al Spartak con 60.000 y prohibió la venta de entradas para la siguiente ronda en el Sánchez Pijuán de Sevilla. Aún así 800 aficionados hicieron acto de presencia en la ciudad y e intentaron entrar en el partido por la fuerza.

La UEFA también sancionó al equipo por los cantos racistas contra los jugadores negros del Liverpool. Pero el episodio que verdaderamente dio a conocer a los ultras rusos fue el de la Eurocopa de 2016. Entonces Marsella vivió tres días de batallas campales en sus calles entre la afición inglesa y la rusa, dejando entre la vida y la muerte a un ultra deI Inglaterra. La ola de violencia se trasladó a otras ciudades francesas, donde también hubo peleas.

Tanto los rusos como los ingleses fueron amenazados entonces con la expulsión de la competición de no controlar a sus ultras. Muchos fueron expulsados, siendo recibidos en el aeropuerto con vítores y aplausos.

Tras la muerte del ertzaina en Bilbao, la pelota está ahora enel tejado de la UEFA. Los sucesos en Bilbao ponen en jaque el mundial ruso, donde los hooligans juegan en casa. Por ahora, la institución no ha anunciado ninguna medida para controlar este fenómeno para la competición que comienza este verano. Por ahora, el mundo del deporte reclama al unísono que la UEFA tome cartas en el asunto tras lo ocurrido en San Mamés.









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