Domingo 22/04/2018.

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EL CLIMA EXTREMO CAUSÓ EN 2017 EL RÉCORD HISTÓRICO DE PÉRDIDAS ECONÓMICAS EN EL MUNDO

Una temporada ciclónica muy activa en el Atlántico Norte, las grandes inundaciones causadas por los monzones en el subcontinente indio y continuas sequías graves en zonas del África oriental contribuyeron a que 2017 fuese el año en que se documentase el mayor número de pérdidas económicas relacionadas con fenómenos meteorológicos y climáticos extremos.

Así lo recoge la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que es la agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua, en su ‘Declaración anual sobre el estado del clima mundial en 2017’, hecho público este jueves en vísperas del Día Meteorológico Mundial, que se celebrará este viernes 23 de marzo.
El informe, confeccionado por la OMM con aportaciones de los servicios meteorológicos nacionales y los asociados de las Naciones Unidas, destaca los efectos devastadores que las condiciones meteorológicas extremas causaron el año pasado en el desarrollo económico, la seguridad alimentaria, la salud y la migración.
No en vano, la aseguradora Munic Re evaluó las pérdidas por desastres provocados por fenómenos meteorológicos en 320.000 millones de dólares (unos 260.000 millones de euros), lo que supone la mayor cuantía anual jamás registrada.
La Declaración de la OMM, que cumple su 25ª edición, confirma que 2017 fue uno de los tres años más cálidos de los que se tienen datos y el más caluroso sin la influencia del fenómeno de ‘El Niño’, y examina otros indicadores de largo plazo del cambio climático, como las crecientes concentraciones de dióxido de carbono (CO2), el aumento del nivel del mar, la reducción de los hielos marinos, el calor oceánico y la acidificación del océano.
El año pasado se registraron temperaturas medias mundiales de 1,1ºC por encima de los niveles preindustriales. La temperatura media mundial del período comprendido entre 2013 y 2017 es la media quinquenal más elevada jamás registrada. Los nueve años más cálidos de la serie histórica se han dado a partir de 2005 y los cinco más cálidos de todos ellos a partir de 2010.
“En el comienzo de 2018 se mantiene la tendencia de 2017: las condiciones meteorológicas extremas continúan cobrándose vidas y destruyendo medios de subsistencia. En el Ártico se observaron temperaturas excepcionalmente altas, mientras que las zonas densamente pobladas del hemisferio norte se vieron afectadas por fríos de especial crudeza y tormentas de invierno devastadoras. Australia y la Argentina padecieron olas de calor extremas, la sequía siguió azotando a Kenia y Somalia, y Ciudad del Cabo (Sudáfrica) se enfrentó a una gran escasez de agua”, afirmó Petteri Taalas, secretario general de la OMM.
Taalas subrayó que las concentraciones de CO2 en la atmósfera han aumentado en el último cuarto de siglo de 360 partes por millón (ppm) a más de 400 ppm y añadió que “se mantendrán por encima de ese nivel durante varias generaciones, por lo que el planeta se enfrentará a un futuro más cálido y una mayor cantidad de fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos”.
Las mediciones directas del CO2 atmosférico durante los últimos 800.000 años han indicado variaciones naturales de entre 180 y 280 ppm. “Esto demuestra que la concentración actual de CO2 de 400 ppm excede la variabilidad natural observada durante cientos de miles de años”, indica la Declaración.
REPERCUSIONES ECONÓMICAS
La temporada de huracanes del Atlántico Norte, impulsada por las temperaturas cálidas de la superficie del mar, fue la más costosa de la historia de Estados Unidos y destruyó décadas de logros en materia de desarrollo en pequeñas islas del Caribe, como Dominica.
Según los cálculos de los centros nacionales de información ambiental, las pérdidas en Estados Unidos causadas por los huracanes ‘Harvey’, ‘Irma’ y ‘María’ ascendieron a 265.000 millones de dólares (unos 215.000 millones de euros). El Banco Mundial indica que los daños y pérdidas totales ocasionados por el huracán que azotó Dominica alcanzan los 1 300 millones de dólares (1.060 millones de euros) o el 224% de su PIB.
Las naciones vulnerables se ven especialmente afectadas por los impactos climáticos, como recoge un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el que se advierte de que un aumento de 1ºC en la temperatura global podría reducir considerablemente las tasas de crecimiento económico en muchos países de bajos ingresos.
El riesgo general de contraer enfermedades relacionadas con el calor o de fallecer como consecuencia del calor ha aumentado de forma constante desde 1980 y actualmente cerca de un 30% de la población mundial vive en condiciones climáticas capaces de generar temperaturas potencialmente letales al menos 20 días al año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se citan en la Declaración.
OCÉANOS
Por otro lado, la temperatura mundial en la superficie del mar estuvo el año pasado ligeramente por debajo de los niveles de 2015 y 2016, pero fue la tercera más cálida jamás registrada. El contenido calorífico de los océanos, que es una medida del calor existente en las capas superiores de los océanos hasta los 2.000 metros, alcanzó nuevos niveles máximos sin precedentes en 2017.
La Declaración indica que la magnitud de casi todos los componentes específicos de la subida del nivel del mar se ha incrementado en los últimos años, en particular el derretimiento del manto de hielo polar, principalmente en Groenlandia y, en menor medida, en la Antártida.
Por segundo año consecutivo, las temperaturas de la superficie del mar superiores a la media que se dieron en la costa oriental de Australia provocaron una significativa decoloración de los corales de la Gran Barrera de Coral.
El informe de la OMM incorpora una sección especial sobre la acidificación del océano de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). A lo largo de los últimos 10 años, diversos estudios han confirmado que la acidificación de los océanos repercute directamente en la salud de los arrecifes de coral; la prosperidad, la calidad y el sabor del pescado y el marisco de acuicultura; y en la supervivencia y calcificación de diversos organismos esenciales. Estas alteraciones tienen efectos en cadena dentro de la red alimentaria, lo cual se prevé que tenga, a su vez, impactos cada vez mayores en las economías con litoral.
CRIOSFERA
Además, la extensión del hielo marino en 2017 se situó muy por debajo de la media del periodo 1981-2010 tanto en el Ártico como en la Antártida. La extensión máxima de hielo marino del Ártico en invierno fue la más baja recogida en los registros satelitales. El valor mínimo estival fue el octavo más bajo registrado.
La extensión del hielo marino de la Antártida se ubicó en niveles mínimos jamás registrados, o cerca de ellos, a lo largo de todo el año. Y la superficie del manto de nieve del hemisferio norte estuvo cerca o ligeramente por encima de la media del período 1981–2010 durante la mayor parte del año pasado.

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