Martes 03/07/2018.

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EDUCACIÓN. UN PROYECTO DE INCLUSIÓN A TRAVÉS DEL DEPORTE LOGRA QUE 13 CHICOS DEL RAVAL TENGAN CARRERA UNIVERSITARIA

El centro de apoyo socioeducativo Braval, del barrio barcelonés del Raval, celebra 20 años de trabajo por la inclusión socioeducativa de chicos en riesgo de exclusión. En este tiempo, a través de involucrarles en equipos de fútbol y baloncesto, ha logrado que 13 de ellos hayan acabado la carrera universitaria y se haya logrado entre los participantes un cero por ciento de absentismo escolar.

Además, según se refleja el libro que acaba de editar el presidente de Braval, el pedagogo Josep Masabeu, la iniciativa ha logrado un éxito escolar al 80% en la ESO. Un total de 96 han hecho Bachillerato, 142 ciclos formativos y otros 10 están realizando estudios universitarios en la actualidad.
Por Braval han pasado más de 1.240 participantes en estos programas, procedentes de 30 países (que hablan 10 lenguas y profesan 9 religiones). Con ellos trabajan más de 160 voluntarios que dedican unas 15.000 horas al año a favor de su inclusión social.
“El barrio del Raval es el más céntrico y deficitario de Barcelona, donde viven más de 49.000 personas en 1,1 kilómetro cuadrado, de las que el 49,9% son extranjeras. Su densidad triplica la media barcelonesa (15.000 habitantes por kilómetro)”, subraya Masabeu.
Su impulsor asegura que si no fuera por la red social que hay en el barrio habría habido conflictos tan graves como los de las periferias de París. Así, subraya que hay 30 entidades trabajando en el barrio “como una red social que procura hospitalidad y cohesión y evita la aparición de brotes de violencia”. “En París la situación explotó. Aquí no porque hay mucha gente que ayuda”, subraya.
Y muchos de esos luchadores son inmigrantes, pues los oriundos del barrio, los “de toda la vida”, tienen una visión más “conformista” y “depresiva” de la vida, porque “mamaron” en su casa “fracaso”, mientras que los extranjeros “lo que han mamado es luchar”.
ALTERNATIVAS A LA CALLE
“Se trata de dar alternativas a los chavales para que no estén en la calle, y no pueden estar en sus casas porque las condiciones de los edificios son un poco cutres”, explica el pedagogo. Pero son alternativas estudiadas e importadas de proyectos de éxito con menores inmigrantes que han funcionado en Estados Unidos e Inglaterra, y que cuentan con unas características: “Mezclar a los menores en las actividades para romper estereotipos”; involucrarles en dar algo a cambio del voluntariado que reciben (también los chavales ayudan a las personas del barrio, como a ancianos y personas con discapacidad) y cubrir la pobreza desde el punto de vista material y afectivo.
BALONCESTO Y FÚTBOL
Actualmente, 250 niños (15 de ellos son menores no acompañados) de entre 8 y 18 años participan en los programas de Braval, que cuenta con seis equipos de baloncesto y otros tantos de fútbol que juegan con 120 equipos de Barcelona.
Durante la semana entrenan, compiten, participan en actividades de refuerzo escolar y se reúnen con voluntarios que les hacen un seguimiento. El objetivo, recalca Masabeu, supera el éxito deportivo. “Ya vienen ojeadores de grandes equipos como el Fútbol Club Barcelona. Quieren firmar convenios y yo les digo que no. Lo prioritario de estos chavales es formar su personalidad. Si les pones un cebo de ‘vas a ser como Messi’, lo demás lo pierdes. Si formas tu personalidad tienes posibilidades de futuro”, sentencia el pedagogo.
ORIGEN
Braval es una iniciativa impulsada hace dos décadas en la iglesia de Montalegre, confiada al Opus Dei desde 1967, que comenzó ayudando en las necesidades básicas a las familias del barrio. Ahora ofrece programas de deporte multiétnico, refuerzo escolar, lengua básica, ocupacional, talento joven, actividades de verano y formación de voluntarios.
Hace dos décadas, en el origen de Braval, el barrio tenía una situación insostenible. Mientras la inmigración suponía apenas el 1% de la población en España, en El Raval llegaba “en cuestión de meses” al 10%. “Pasamos a ser un barrio de mayores a tener niños de todos los colores y las escuelas desbordadas; pasamos de ser un país de emigrantes a uno de inmigrantes. De golpe. Y no teníamos ni idea”, relata el presidente de la entidad, que también se refiere al “factor religioso” como un elemento vertebrador.
“El factor religioso es un factor muy estabilizante de la persona. Es muy atractivo que cada día los chavales se pregunten entre sí por qué hacen o comen esta u otra cosa porque lo dicta su religión. Convivir con 9 religiones en El Raval es culturalmente más formativo que un Erasmus. Es un error hacer ver que todos somos aconfesionales, por eso en Braval respetamos las distintas creencias, pero no escondemos nuestra identidad cristiana”, explica Josep Masabeu.

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