Martes 03/09/2019.

Educa

¿Es el PISA "pura especulación"? La eterna lucha de lo cuantitativo contra lo cualitativo

  • La comunidad científica ha criticado el sistema utilizado por el PISA para cuantificar los datos educativos 

¿Cómo comparar las capacidades educativas de los niños de países tan dispares como Dinamarca y España? Con sistemas educativos distintos, asignaturas diferentes y culturas muy dispares, lo que hace el informe PISA, el principal índice educativo de la OCDE, es especialmente difícil. 

Algunos académicos han mostrado sus dudas sobre la metodología pretendidamente imparcial de la que hace gala el informe PISA, que año tras año compara los niveles educativos en matemáticas, ciencias o comprensión lectora de los niños de 15 años del mundo. Estas son las cinco principales razones que hacen a la comunidad científica dudar de las conclusiones del informe. 


Cuantitativo y cualitativo

Una de las bases del informe PISA es que su "objetividad" está basada en tablas con variables pretendidamente idénticas para todos los países del mundo. Estas tablas codifican variables con puntos dependiendo de los resultados de las preguntas que se le hacen a los niños de 15 años. 

El problema es que las preguntas de ciencias para los niños de India no pueden ser las mismas que las de los niños de España. Por eso, ninguna de las variables de los más de 50 países son iguales y se utiliza el modelo de Rasch para estandarizar las respuestas. 

Es la lucha eterna de lo cualitativo contra lo cuantitativo. Algunos matemáticos aseguran que el método de Rasch se utiliza de forma incorrecta ya que intenta cuantificar qué ocurriria si todos los niños del mundo contestasen lo mismo a unas preguntas idénticas, cuando en realidad estas preguntas son diferentes. 


El funcionamiento diferencial de los items 

El hecho de que las preguntas sean diferentes nos lleva a lo que se conoce en inglés como DIF, el "funcionamiento diferencial de los items". El modelo implica que las preguntas deben ser "igual de difíciles" en todos los países. Pero eso es imposible, ¿cómo medir el nivel de dificultad de las preguntas en la sociedad y la cultura afgana (por ejemplo) o en la danesa? 

Según el matemático de la Universidad de Copenhague, Svend Kreiner, en un artículo publicado en una revista británica, "la comparación entre países no tiene sentido". Se trata de un problema matemático de base. "No he sido capaz de encontrar dos ítems del test de PISA que funcionen igual", explica Kreiner en el artículo, recogido por El Confidencial. 

En 2007, un grupo de 20 investigadores analizó la metodología del PISA y publicó un libro en el que aseguraban que el sistema "debe ser abandonado de inmediato" y que las conclusiones que arroja el informe "son en su mayoría pura especulación".


Estandarizar las preguntas 

La opción que quedaría sería hacer las mismas preguntas a todos los niños del mundo. Pero esto tampoco tendría sentido. El físico Hugh Morrison explica en su blog que la relatividad de los items hace imposible sacar conclusiones incluso si todos los niños sacasen un 100% de aciertos y lo explica con un ejemplo práctico: 

"Si Einstein y un niño de 10 años hiciesen el test del PISA con las mismas preguntas y ambos acertasen todas las respuestas, la conclusión del informe sería que Einstein y el niño tienen las mismas capacidades en matemáticas". Esta afirmacion no es cierta, Einstein tiene unos conocimientos mucho mayores de matemáticas solo que las preguntas que se han hecho no los muestran. 

Cada año el PISA vierte sus conclusiones y acapara los titualres de la prensa internacional. "Los niños españoles saben más de matemáticas que los alemanes pero menos que los italianos de ciencias". O no. Quizá los españoles son Einstein y saben mucho de algo que no se les ha preguntado.

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