Viernes 19/10/2018.

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Los líderes europeos discuten este viernes cómo fortalecer la eurozona ante futuras crisis

Los líderes europeos debatirán este viernes cómo fortalecer las estructuras de la eurozona para hacer frente a futuras crisis, aunque las conversaciones estarán marcadas por la división que existe entre los socios del euro, tanto sobre la velocidad como por la naturaleza de las reformas, y por la ausencia de un Gobierno con plenos poderes en Alemania.

Sobre la mesa estarán algunas de las propuestas planteadas la pasada semana por la Comisión Europea, como convertir el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en un Fondo Monetario Europeo con mayores competencias o introducir un "cortafuegos" para la unión bancaria, y otras antiguas como la puesta en marcha de un fondo europeo de garantía de depósitos.

El presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, ha convocado esta reunión para impulsar los debates sobre el diseño de la moneda única y asistirán no sólo los jefes de Estado y de Gobierno del euro, sino también los del resto de países que han firmado el 'pacto fiscal'. El polaco ha invitado además al encuentro a República Checa y Croacia, por lo que la británica Theresa May será la única ausente en las conversaciones.

En la reunión también participarán el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien resumirá al comienzo de la sesión las conclusiones a las que han llegado los ministros de Finanzas de la eurozona durante sus debates para preparar la cumbre.

El objetivo de la misma es "sentar las bases" para que los líderes europeos puedan tomar "las primeras decisiones" el próximo año, y propone que esto suceda en junio de 2018.En cualquier caso, cualquier avance en materia económica estará condicionado a la formación de un nuevo Gobierno en Alemania.

El hecho de que Merkel todavía no haya conseguido un acuerdo con otras formaciones políticas "no facilita el proceso", según ha reconocido un alto funcionario europeo, que sin embargo ha apuntado que "no todo puede posponerse" por este factor.

Otras fuentes europeas han señalado que Alemania "es un país que debe estar a bordo" para que la Unión Económica progrese. En este sentido, las mismas fuentes han apuntado que un acuerdo entre Merkel y el socialdemócrata Martin Schulz generaría una coalición "más eurófila" y "capaz de avanzar en dossieres complicados".

LA SITUACIÓN ECONÓMICA ES UNA "OPORTUNIDAD"

En el documento de trabajo que ha elaborado de cara a las discusiones de este viernes, el presidente del Consejo europeo afirma que esta cumbre será "muy diferente a otras anteriores" porque "no hay crisis que gestionar". "La mejor situación económica nos da una oportunidad para discutir los desafíos que tenemos por delante y cómo enfrentarnos a futuras crisis", argumenta.

No obstante, también advierte de que la voluntad política por las reformas se ha "debilitado" ante la ausencia de una "presión del mercado", al mismo tiempo que subraya la "importancia estratégica" de asegurar que los Estados miembros y la zona euro "tienen los medios adecuados para afrontar crisis potenciales".

La necesidad de avanzar en la arquitectura del euro es una cuestión que divide a los socios de la moneda única, como reconoce el propio Tusk en el documento, en el que apunta que aunque hay "consenso" en el objetivo global, los Estados miembros "difieren en su análisis sobre qué se debe hacer y en la urgencia que ven a esta tarea".

Alemania, junto con Países Bajos y Finlandia, encabezan un grupo de países que se mantienen una posición más contraria a una mayor convergencia, mutualización de riesgos y transferencias fiscales. Francia, España, Portugal o Bélgica por otro lado, abogan por medidas más ambiciosas.

Por ello, Tusk ha decidido centrar el debate de este viernes en cuestiones en las que existe una "amplia convergencia" de opiniones y ha defendido que completar la unión bancaria debe la prioridad durante los próximos meses. "Si no hay progresos significativos en este área será muy difícil imaginar avances en las áreas más ambiciosas", ha subrayado.

De hecho, entre los temas sobre los que quiere centrar la atención el político polaco está la necesidad de avanzar en la reducción y mutualización de riesgos en el sector bancario, incluida una "introducción gradual" del fondo europeo de garantía de depósitos (EDIS, por sus siglas en inglés), una de las cuestiones que genera más división entre los Estados miembros.

Junto con este aspecto, Tusk ve posibilidades de avanzar en la creación de un Fondo Monetario Europeo y de una red de seguridad que funcione de último recurso ante posibles quiebras de entidades bancarias. No obstante, el presidente del Consejo europeo admite la falta de consenso en otras propuesta de la Comisión Europea como la figura del 'superministro' europeo de Economía o la puesta en marcha de una "capacidad fiscal" con una posible función de estabilización de la eurozona.

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