Martes 10/04/2018.

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El consumo de energía volvió a crecer en 2016, permaneciendo la dependencia energética en valores muy elevados

El consumo de energía primaria y final en España volvió a aumentar en 2016, permaneciendo la dependencia energética del exterior en valores muy elevados, según las conclusiones del Informe 2017 del Observatorio de Energía y Sostenibilidad, elaborado por la Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE.

El informe señala que en 2016 el sector energético español consumió 6,3 exajulios (EJ) de energía primaria y emitió 306 millones de toneladas (Mt) de CO2, generando un valor añadido (sin descontar los costes externos) de 51.300 millones de euros, lo que equivale a un 4,6% del PIB.

No obstante, el documento indica que, pese al aumento de la demanda, cayó un 2,9% la intensidad energética primaria, incluso más que los países del entorno, y las emisiones de CO2 y otros contaminantes, con un descenso del 2,4%.

Sin embargo, esta mejoría se debió fundamentalmente a la reducción en el uso de carbón de más de un 24% en favor de la energía hidráulica, por lo que concluye que la meteorología ha sido el factor más influyente en esta mejoría.

De hecho, la intensidad energética final aumentó un 1,2%. Por lo tanto, el informe ve necesario apostar por una mayor contribución de las energías renovables y, sobre todo, por el ahorro y la eficiencia energética.

A este respecto, recuerda que, pese a la mejoría del último año, España sigue presentando una intensidad energética muy superior a otros países de nuestro entorno.

Así, a excepción del carbón, todas las energías fósiles aumentaron su contribución al 'mix' energético primario en el año 2016, mientras que las energías renovables en su conjunto mantuvieron una contribución similar a la del año anterior. Sin duda, la caída continuada de los precios de los combustibles fósiles y los precios bajos del CO2 explica en parte la falta de cambios significativos en el 'mix' energético español.

LA DEMANDA DE TRANSPORTE SIGUE CRECIENDO.

En lo que respecta a la demanda de productos petrolíferos para el transporte, siguió recuperándose, tanto para el transporte de mercancías como el de pasajeros.

En ambos casos, el transporte por carretera continúa representando en torno al 90% del total. Este sector consumió más del 41% de la energía final y contribuyó con un 28% a las emisiones del CO2. Este incremento de la demanda de transporte se cubrió en gran medida gracias a un aumento de casi el 21%, que además permitió aumentar las exportaciones de derivados en más de un 5%.

El informe destaca que todos estos factores parecen indicar que la mejoría observada en 2016 en los indicadores de sostenibilidad se debe principalmente a los cambios coyunturales en el 'mix' de producción eléctrica.

En un escenario de largo plazo, "parece poco razonable fiar la sostenibilidad del sector energético de las precipitaciones, más aún en el caso español, que se enfrenta a un importante riesgo de bajada de las precipitaciones debido al cambio climático", señala.

RETOS DEL MODELO ESPAÑOL.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la Cátedra BP considera que el modelo español continúa presentando "importantes desafíos" respecto a la eficiencia energética, la dependencia energética exterior o al impacto medioambiental.

Para ello, ve necesario contar con una política energética estable, "que proporcione señales adecuadas a los agentes, y que contribuya a avanzar hacia la sostenibilidad del sector".

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