Sábado 15/06/2019.

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Los Nuevos Materiales Ignífugos

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Los incendios son un riesgo presente en todas las infraestructuras existentes. Pues, estos se pueden originar a causa de una infinidad de factores diferentes. Por esta razón, la ciencia ha concentrado esfuerzos en el desarrollo de materiales resistentes al fuego. En este sentido, se han conseguido grandes resultados con aplicaciones de todo tipo.


Así, en la actualidad existe una vasta cantidad de materiales con propiedades que al incorporarse en edificios, muebles y tejidos logran hacer frente a un incendio. Con esto se consigue salvaguardar objetos, evitar daños mayores y muchas veces salvar vidas.


En este sentido, una de las aplicaciones más comunes de los materiales ignífugos son las cajas y muebles de seguridad. Así, la fabricación de un armario ignífugo  requiere materiales como hormigón, acero y diversidad de pinturas y recubrimientos.


Las distintas combinaciones de estos elementos ofrecen diferentes niveles de protección cuya variación se aprecia principalmente en el tiempo de resistencia. En general, aguantan temperaturas superiores a los 200 grados centígrados, con tiempos de resistencia de 30, 60 o 90 minutos.


Si bien, esto no representa una protección absoluta, ofrece un resguardo durante el tiempo necesario para que los bomberos lleguen a escena. Asimismo, una vez ensamblados este tipo de mobiliario es sometido a rigurosos test que permiten corroborar su resistencia al fuego.


No obstante, pese a la eficiencia de los materiales empleados en la fabricación de armarios ignífugos, la ciencia sigue avanzando. El presente y el futuro se muestran prometedores en relación a los nuevos materiales ignífugos y sus propiedades. Así, una visita a https://www.hartmann-tresore.es/, muestra como estos novedosos materiales podrían mejorar aún más la seguridad de dinero y otros bienes.


Aditivos ignífugos halogenados


Este tipo de aditivo, constituye uno de los materiales ignífugos con mayor aplicación en el mercado actual. Así, su uso se extiende a equipos electrónicos, cables, electrodomésticos y construcciones, por mencionar algunos.


No obstante, su uso representa un riesgo ambiental y para la salud pública. Por lo que diversas investigaciones se han esforzado en desarrollar alternativas que incluyen las sustancias no halogenadas en la ecuación.


En este sentido, esta clase de aditivos conocidos también como poliuretanos termoplásticos, se encuentran en la actualidad en presentaciones con y sin halógeno. Así, esta nueva generación de plásticos ignífugos se han convertido en una alternativa cada vez más presentes en el sector eléctrico europeo.


Sin embargo, estos plásticos no halogenados han demostrado menor resistencia frente al fuego. Aún así su uso se ha popularizado en diferentes áreas y aplicaciones prácticas.


Algodón ignífugo

 

Este tipo de tejido se genera a partir de tecnología retardante, polímeros inorgánicos y polímeros orgánicos. Esta combinación no solo garantiza la resistencia al fuego, sino que además disminuye su toxicidad.


Así, el resultado obtenido es un tejido además de resistente al fuego, transpirable y flexible. Asimismo, ante el fuego muestra poca cantidad de humo, por lo que reduce de manera considerable posibles daños.


Se aplica en la fabricación de cortinas, alfombras y tapicería. Esto se debe a que son algunos de los elementos más propensos a incendiarse y los principales conductores del incendio una vez que hay llamas. En este sentido, el uso de estos objetos se enfoca principalmente en edificios públicos como hoteles, restaurantes y hospitales.


Espumas autoextinguibles e ignífugas

 

Este tipo de material ignífugo está elaborado en poliuretano, su uso se extiende a  marcos de ventanas y puertas. También se emplea como relleno de otros elementos constructivos como techos y paredes. Además, son estupendos aislantes.


En general, se identifican dos tipos de espumas. Las primeras arden al entrar en contacto con las llamas, sin embargo, comienzan a apagarse tan pronto se incendian. Por su parte, las espumas ignífugas no arden en ningún momento. Así, dependiendo de su utilidad se aplica una u otra.


Pinturas ignífugas e intumescentes

 

Estas pinturas tienen una amplia variedad de aplicaciones. Con ellas, se puede recubrir todo tipo de materiales diferentes a fin de aportar propiedades relacionadas con el control del fuego.


Así, las pinturas intumescentes ofrecen una protección pasiva frente al fuego. Si bien, estas no ayudan a extinguir el fuego, se hinchan hasta aislar la superficie de las llama e impiden la propagación de la llama y el humo del incendio.


En ambos casos, se usan en estructuras de construcción como vigas y marcos. También se emplea para recubrir muebles tales como los armarios blindados y cajas de seguridad.


Placas de lana roca

 

Este material ignífugo se fabrica a partir de lana volcánica. De esta forma, se obtiene una estructura fibrosa que permite albergar grandes cantidades de aire entre los poros de la placa. Esto no consigue eliminar el fuego, sin embargo sí proporciona una seguridad pasiva frente a un posible incendio.


En este sentido, las placas de lana roca son un excelente aislante térmico. Su uso se enfoca, aunque no se limita a la industria de la construcción.



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