Viernes 14/06/2019.

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Después de una mala experiencia comercial, se puede volver a empezar

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Para todas aquellas personas, sean particulares, emprendedores o empresarios que sufrieron problemas de falta de insolvencia, se creó una ley que les brinda una segunda oportunidad, para que todas estas personas puedan tener la posibilidad de comenzar desde cero nuevamente y librarse de las deudas que les persiguen.


Volver a comenzar desde cero es posible

Esta ley de segunda oportunidad es la forma de permitir que aquellas personas que perdieron todo su patrimonio para pagar sus deudas a los acreedores, se puedan librar de la mayor cantidad de deudas que les hayan quedado pendientes después de producida la liquidación, para no convertirse en un moroso a perpetuidad.

 

Esta ley se creó para darle un nuevo comienzo a pymes, pequeños empresarios, profesionales, autónomos o personas particulares a los que su negocio propio les ha fracasado.


Condiciones para ser considerado apto para recibir el beneficio de la ley

Para poder ingresar entre los considerados por la ley, la deuda debe ser inferior a cinco millones de euros. Antes de ser promulgada esta ley, sólo se daba acceso a la exoneración de deuda a las grandes empresas, y los autónomos y particulares quedaban en desventaja, convirtiéndose en morosos perpetuos.

 

El requisito para contar con el derecho de poder acceder a la mencionada ley, es que se haya concretado el acto de liquidación de todos los bienes que poseía la persona en cuestión. Tras este paso se resuelve el concurso de acreedores y se concreta la liquidación. A partir de ese momento, la ley le otorga el beneficio de perdonar sus deudas y de excluir su nombre del listado de morosidad. De esta manera recupera su derecho al crédito y a realizar todo tipo de operaciones comerciales.  


La situación procesal de una persona o empresa se puede averiguar por Internet

Son muchísimas las empresas que tienen concurso de acreedores, y para entablar relaciones comerciales con ellas, se debe averiguar su situación de insolvencia. El método más fiable para conocer la situación de estas empresas, es el registro concursal, que provee la información más actualizada sobre su situación procesal.

 

A través de una plataforma digitalizada, se puede acceder a este listado de empresas desde cualquier tipo de dispositivo. Desde allí, se puede acceder a la información concursal de las empresas, así como a las resoluciones judiciales y los acuerdos extrajudiciales que se hayan alcanzado.

 

Tanto para las personas como para las empresas, el momento más difícil, es el encontrarse en situación de insolvencia, y tener que entrar en las fases del concurso de acreedores.


Fases que integran el concurso de acreedores

No solamente las empresas pueden entrar dentro de estos concursos, sino también las personas que se encuentren en situación de insolvencia, a causa de acumular deudas como hipotecas, créditos, multas, y otras imposibles de pagar. Las empresas y personas que entran en situación concursal, deben atravesar diferentes fases:

 

  • Actos previos: son la acciones llevadas a cabo antes de que intervenga el juez
  • Fase común: es donde se solicita el concurso de acreedores, y se extiende desde que se recibe la admisión del trámite, hasta la entrega del informe sobre el concurso.
  • Fase de convenio: es donde el deudor negocia con los acreedores, un acuerdo para la reestructuración de la deuda y poder seguir funcionando como empresa. Si no se llegara a un acuerdo, se procede a la liquidación de la empresa.
  • Fase de calificación: la calificación tiene que ver con la forma que los administradores han manejado la empresa, antes del concurso de acreedores, que puede ser fortuito o culpable.

 

Existen dos tipos de concursos, por un lado está el concurso de acreedores voluntario, y se llama así cuando es la empresa la que acude al juzgado. Como segunda opción se encuentra el concurso de acreedores necesario.

 

El concurso necesario es aquél que es convocado por uno o más acreedores. Para que un acreedor pueda presentar el recurso de acreedores, la deuda que la empresa mantiene con él, debe ser de más de seis meses ya vencidos en el momento de la presentación.

 

También puede ser presentada por socios de la empresa que personalmente sean responsables por las deudas de la misma. Para la solicitud concursal necesaria, el acreedor deberá fundar su decisión en hechos que la ley admita, debiendo recopilar la prueba de forma fehaciente, probando su condición de acreedor y del incumplimiento de pago por parte del deudor.

 


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