Sábado 16/11/2019.

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El mundial no ha vuelto a Brasil desde 1950

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Scolari tiene una misión: borrar la huella del 'Maracanazo' y ganar la sexta estrella

  • "Voy hasta el infierno con ellos", dijo al anunciar los 23 jugadores -o hijos- que vestirán la camiseta 'verdeamarela' a partir del 12 de junio en Sao Paulo.
  • Solo seis jugadores tienen experiencia mundialista y ha dejado fuera a hombres como Miranda, Filipe, Robinho, Kaká y Ronaldinho
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Luiz Felipe Scolari es venerado en Brasil tras conducir a la Seleçao a la conquista de su quinta estrella en 2002. Y en solo 29 días, tiene la doble misión de desterrar para siempre el fantasma del '50 y obtener la sexta estrella en casa durante el Mundial. Esta es la segunda Copa del Mundo que Brasil organiza. La cita representará para este "especialista" en ganar mundiales la gloria o el fracaso absolutos.

Con una fama bien ganada de implacable y temerario, Scolari, de 65 años, quiere al mismo tiempo que sus jugadores lo vean "como un padre": "Voy hasta el infierno con ellos", dijo al anunciar los 23 jugadores -o hijos- que vestirán la camiseta 'verdeamarela' a partir del 12 de junio en Sao Paulo.


Quieren regresar a Maracaná 64 años después

De llegar a la final y ganar el 13 de julio en el Maracaná -el mismo escenario donde 64 años atrás Brasil cayó ante Uruguay en la final-, Scolari entraría en la historia brasileña como el técnico más ganador de mundiales, por encima de Mario Lobo Zagallo, quien ostenta el récord de cuatro títulos del mundo: dos como jugador (1958-1962), uno como entrenador (1970) y otro como coordinador técnico (1994).

Pero si fracasa, la vergüenza opacará la hazaña de 2002. Scolari sabe bien que los brasileños no le perdonarían que un fracaso les aguase la fiesta de nuevo, como cuando fueron anfitriones por primera vez.

Nadie apostaba en la selección nacional cuando Scolari asumió el equipo en diciembre de 2012. El reto estaba hecho a su medida pues al asumir por primera vez el cargo, en 2001, encontró un equipo casi agonizante en las eliminatorias.

Fiel a su estilo, armó un cuadro para alcanzar el cuarto título brasileño en la Copa Confederaciones y lo logró. Ganó por goleada (3-0) nada más y nada menos que a España, y consiguió que la afición brasileña comenzara a creer que la sexta estrella era posible.


"Si podemos, vamos a jugar bonito y vencer.

Ese 'jogo bonito' de estilo vistoso con el balón que caracterizaba a Brasil se acabó con "Felipao" en 2002, imponiendo uno más agresivo y obediente tácticamente.

Fue con ese nuevo modo de jugar que consiguió clasificar a la Copa del Mundo de Corea del Sur-Japón 2002 en la última fecha contra Venezuela.

Y al momento de armar el equipo que viajaría a Asia, tomó una de las decisiones que le valieron fama de hombre sin complejos: excluyó al exastro Romario de la nómina que conquistaría luego el pentacampeonato.

"Ya estuve bravo con él. En ese momento, estaba, pero ya eso pasó. Estuve inclusive a favor de su regreso. Tiene mi apoyo, es el tipo ideal para estar al frente de la selección", dijo la semana pasada en una entrevista el 'baixinho', hoy diputado federal.

Y para el Mundial no apeló a la experiencia, dejando al veterano Robinho fuera del equipo, así como a Kaká y Ronaldinho. De los 23 jugadores que disputarán la Copa en casa, seis tienen experiencia mundialista.


Scolari, a centrarse en el fútbol

Después de conquistar la Copa del Mundo de 2002, Scolari renunció a la selección brasileña, alegando motivos familiares. A finales de ese año se hizo cargo de la representación de Portugal y terminó escribiendo una de las mejores páginas del fútbol luso. Llevó al equipo a la final de la Eurocopa-2004 frente a Grecia, con la que cayó por 1-0, y alcanzó el cuarto puesto del Mundial Alemania-2006.

La justicia portuguesa lo investiga ahora por presunta infracción fiscal en el período 2003-2088. En su palmarés figuran, además, dos Copas Libertadores de América: una con el Gremio de Porto Alegre, en 1995, y otra con el Palmeiras, en 1999.

Scolari es un entrenador que se irrita con la prensa o que pierde la calma, como quedó registrado en 2007, cuando en un partido de Portugal ante Serbia le propinó un puñetazo en la cara al zaguero Ivica Dragutinovic. Fue sancionado por dos años.

Pero para sus jugadores es ante todo el técnico capaz de unir como pocos a un grupo. La "familia Scolari", como fue conocida la selección de 2002, está a punto de reunirse con otros hijos a partir 26 de mayo... Y esta vez con el calor de su propia tierra.

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