Lunes 05/06/2017.

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Pau Gasol, tan rico. Nuestro baloncesto, tan pobre

Foto 1 de Pau Gasol, protagonista en el entrenamiento de recuperación del Barcelona

Durante la concentración de la selección española de baloncesto para las Olimpiadas de Río, su jugador estrella, nuestro número 1, ese que se merendó el año pasado a Francia en su Europeo, firmó su nuevo contrato en la NBA. Firmó con los San Antonio Spurs. 40 millones de dólares por 2 temporadas. Así van las cosas al otro lado del Atlántico. Los españoles altos se hacen ricos haciendo las Américas. El bueno de Pau Gasol puso una pica en este particular Flandes que es la NBA. Ya lo intentó el añorado Fernando Martín pero quien de verdad lo consiguió fue Pau. Tras él vinieron una legión de españoles que probaron su sueño americano. Unos se despertaron a mitad, como Raúl López, Rudy Fernández o Jorge Garbajosa. Otros siguen soñando, como Calderón, Marc Gasol o recientemente Willy Hernangomez. El baloncestista español cotiza al alza en la NBA, gracias a los reiterados éxitos de la ÑBA -este es el nombre tan original con el que fue bautizada la triunfante selección española de baloncesto-. Hemos ido casi a medalla por verano y, claro, unos chicos tan laureados no quieren ni deben conformarse con los emolumentos que perciben en España cuando pueden ingresar muchos más ceros a un vuelo de distancia.

El baloncesto español, a nivel de clubes, es una ruina. Se trabaja en que no lo sea. Pero aún lo es. Qué alguien nos explique cómo es posible que una Liga de 18 se haya quedado en 17. Tal cual. Que alguien nos explique por qué llevamos varias temporadas donde los dos primeros de Adecco Oro (la segunda división) no ascienden porque económicamente no lo pueden afrontar. Qué alguien nos explique las argucias financieras que ha tenido que diseñar el Bilbao Basket para no desaparecer… Un torneo soso donde todo se lo reparten Madrid y Barcelona. Un torneo del que emigran nuestros paisanos más talentosos. Un torneo cuya página web huele a diseño de principios de siglo.

El año pasado Movistar Plus se hizo con los derechos de la Liga Endesa para tres temporadas por 46 millones de euros. Pau 40 en 2. Toda la Liga Endesa 46 en 3. 17 clubes ingresan menos que nuestro buque insignia.

Soy un ferviente defensor de la economía libre de mercado y de la ley de la oferta y la demanda. El profesor Pedro Videla, el Pau Gasol de IESE Business School, me enseñó a pensar así y así sigo pensando. Pero creo igualmente que la demanda es influenciable. Y hay palancas que hacen crecer mercados y sectores de la economía. Es una tristeza absoluta que un deporte bonito, intenso y emocionante como el baloncesto sea un pestiño total para el aficionado medio. Tuve la suerte de vivir en Navarra cuando el Portland San Antonio de balonmano campeonó en Europa y cuando el MRA Xota de fútbol sala se codeó con las altas esferas de este deporte. La Comunidad Foral vibraba semana a semana y los pabellones estaban a rebosar. La emoción genera demanda. Pero para emocionar hay que invertir. Todos estos deportes que viven a la sombra del fútbol han vivido durante años a cuentas de las arcas públicas. ¿Y ahora qué? El erial antes descrito…

El baloncesto español necesita un plan. La Federación Española ha trabajado bien durante muchos años, desde las categorías inferiores. Jorge Garbajosa me contaba, con ilusión en los ojos, cómo hacían un scouting continuado por toda España para detectar promesas. Han sido años de tremendos éxitos, de mano de una generación única, y así han llegado las medallas, los sponsors y los euros. ¿Y a nivel de clubes? Lo dicho: una TV que paga 46 millones en tres años -y se celebra-, Endesa que paga 4 millones por año y equipos que malviven con presupuestos de menos de 2 millones de euros. O se hace un plan de marketing y fiscal para atraer dinero de verdad o seguirá reducido a un deporte de grandes entes (Barcelona, Madrid, UCAM) que tienen el baloncesto como una de sus patas, pero no la central, y que están rodeados de equipos comparsas. No veo más soluciones. Si las hay, levanten la mano y llamen a don Francisco Roca.

Es una pena que en este deporte tan interesante y en el que somos potencia mundial se aplique aquello de “en casa de herrero, cuchara de palo”. Ojalá las promesas de que esto va a cambiar se cumplan porque la Liga Endesa languidece. Al menos, para el aficionado medio. Y para nuestros talentosos baloncestistas. 


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