Lunes 05/06/2017.

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Consejos para seguir haciendo deportes

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Como ser un atleta a partir de los sesenta años

  • Y como en la vida todo cambia, nuestro cuerpo con el correr de los años también se va modificando. Los músculos, huesos, corazón y todos los sistemas que nos permiten vivir empiezan a trabajar de manera distinta.
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Todo se puede a la hora de hacer ejercicio. Aunque el cuerpo ya no tenga 30 años y necesite buscar actividades apropiadas para no exigirle demasiado y poder mantener el mejor estándar de vida, retardando las enfermedades que aparecen con la edad.

Y como en la vida todo cambia, nuestro cuerpo con el correr de los años también se va modificando.

Uno de los cambios visibles es la disminución de la frecuencia cardiaca: el corazón late más lento.

Mientras que en un bebe el corazón late 130 veces por minuto, en un hombre de 60 años de edad, late sólo 80 veces por minuto.

La fuente de la juventud

Aunque la cirugía y cosmetología puedan detener estáticamente el paso del tiempo en el cuerpo, no pueden hacer lo mismo con los cambios que se producen dentro de él. La única forma de mantener un cuerpo joven y vital es la actividad física regular.

Los hábitos de hacer ejercicio declinan con la edad; sólo algunos "deportistas de raza" continúan con su actividad a pesar de los años. Estudios realizados entre atletas de la tercera edad y personas sedentarias de la misma edad demostraron grandes diferencias fisiológicas, por lo cual se recomienda la realización de actividad física o deporte siempre que ninguna enfermedad crónica o aguda lo impida.

Manteniendo el hábito de salir a caminar, arreglar el jardín o ir de pesca, el cuerpo recibe la dosis necesaria de ejercicio que mantiene todos los órganos y sistemas en mejores condiciones, retardando su deterioro, bajando la ansiedad, la capacidad de concentración y atención.

Cómo empezar

La tercera no es la vencida

Saber los cambios que se producen en el cuerpo y que afectan a la vida cotidiana como consecuencia del envejecimiento es una buena motivación para comenzar a practicar alguna actividad física en forma regular ya que esta es la mejor prevención para llegar a la "tercera edad", considerada a partir de los 65 años, con salud biológica, psicológica y social.

Si usted ya suma esta cantidad de años, también debe hacer actividad física.

Comience con una visita a su médico para informarle la decisión de comenzar a practicar una actividad física. Luego de un examen completo, no se olvide de comunicarle si está tomando alguna medicación o haciendo dieta.

Si lo considera necesario le dará una suplementación de calcio para potenciar el efecto del ejercicio. Si es diabético consulte si debe reajustar su dieta, y si es hipertenso qué medidas debe tomar para su control.

Esta evaluación va a servir para saber cuáles van a ser los objetivos de su plan de trabajo:

Mejorar la resistencia cardiorrespiratoria, con caminatas, paseos en bicicleta, nadando o bailando.

Flexibilidad, con ejercicios que mantengan la movilidad articular en especial en hombros, columna vertebral, cadera y tobillos.

Fuerza muscular en piernas y brazos.

Coordinación, con juegos o movimientos combinados o bajando de peso.

Cuando ya sepa sus objetivos puede comenzar su plan de trabajo. 

Estas claves pueden ayudarlo

No olvide que antes de realizar cualquier actividad física debe preparar al cuerpo con una "entrada en calor" mediante ejercicios suaves en especial en tobillos, rodillas y hombros. Esto evitará posibles lesiones.

30 minutos de actividad diaria son suficientes. Puede hacerlos en forma repartida si usted recién comienza: 15 minutos de caminata por la mañana y 15 minutos de jardinería por la tarde.

Use ropa cómoda, acorde a la temperatura del lugar. Evite entrenar a temperaturas extremas.

Si desea caminar, hágalo con un paso mantenido y firme, que le permita hablar al mismo tiempo sin fatigarse, mantenga la cabeza en alto, la espada derecha y el abdomen contraído; los hombros relajados dejando que los brazos acompañen el movimiento.

Si va al gimnasio, respete las indicaciones del instructor.

Sin excepción, no recargue sus articulaciones con sobrecargas importantes como bolsos o carteras.

Controle especialmente su postura en ejercicios de fuerza y respete siempre las pausas de recuperación.

Al terminar su clase deberá disminuir de manera progresiva la actividad. Puede hacerlo con ejercicios de relajación o estiramiento. Esto logra una recuperación más rápida sin mareos ni dolores musculares.

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