Domingo 11/12/2016.

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Londres no olvida la austeridad de los Juegos que organizó en 1948 a un año de su tercera cita olímpica

A falta de un año para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, las obras de construcción están sumamente avanzadas y la venta de entradas va un ritmo frenético.
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El gasto en los preparativos está en marcado contraste con la última vez que Londres fue sede de los Juegos en 1948, cuando el país vivía grandes dificultades económicas, racionamiento alimenticio y una tristeza general tras la Segunda Guerra Mundial.

La programación original era que Londres albergara los Juegos de 1944, pero junto con los de 1940 en Tokio -que fueron cambiados posteriormente a Helsinki- fueron cancelados debido a la guerra. Vastas zonas de Londres seguían en 1948 bajo los escombros, pero la capital inglesa asumió el desafío de organizar unos Juegos en poco más de 18 meses.

"La condición social y económica de la Gran Bretaña de la posguerra era suficiente para que cualquier organizador de un gran espectáculo olímpico se diera por vencido. Pero los Juegos de 1948 fueron una verdadera celebración de la victoria después de tiempos oscuros y una de las olimpiadas más baratas y sin pretensiones del siglo XX", dijo Janie Hampton, autor de 'The Austerity Olympics', un alabado libro sobre el tema publicado en 2008.

Los Juegos de 1948 tuvieron un coste total de 732.268 libras esterlinas, alrededor de 20 millones de libras (casi 23 millones de euros) al precio actual, y reportaron un beneficio neto de 9.000 libras. Si se compara con el gasto total de 9.000 millones de libras de los Juegos 2012, el balance minucioso del montante gastado en 1948 puede ser fascinante.

Tan sólo 78.120 libras esterlinas se gastaron en remodelar el estadio de Wembley y otras sedes, 3.638 libras fueron destinadas a "entretenimiento y hospitalidad", mientras que el mobiliario tuvo un costo de 405 libras.

Los competidores fueron provistos de ropa de cama, pero debieron llevar sus propias toallas o comprarlas a su llegada. Los atletas británicos tuvieron que comprar o hacer sus propios pantalones cortos, aunque cada miembro del equipo contaba con un par de calzoncillos gratis, cortesía de un local comercial.

El precio de las entradas osciló entre dos chelines (alrededor de siete libras actuales) para algunos de los eventos más desconocidos y diez veces más para el remo, una de las principales atracciones en esa época.

A pesar de que en los Juegos de 1932 en Los Angeles y de 1936 en Berlín se diseñaron especialmente villas olímpicas para los deportistas, eso no sucedió en una ciudad donde los materiales de construcción eran dirigidos a cientos de miles de edificios destruidos en los bombardeos. En Londres 1948 los deportistas fueron repartidos en alojamientos que variaban mucho en su clase.

En Richmond Park, que es parte de la ruta de las carreras de ciclismo en los Juegos de 2012, había una gran campamento militar construido antes de la guerra. El recinto, formado por chozas de madera, se convirtió en el hogar de más de 2.000 competidores de diversas nacionalidades.

Entre los cerca de 30 recintos que recibieron a deportistas había albergues, cuarteles y escuelas, donde los escritorios fueron simplemente sustituidos con camas. El equipo femenino británico de natación se instaló en el octavo piso de un edificio de oficinas, cuyo ascensor no funcionaba. Sin embargo, los hombres y mujeres que vivieron las privaciones de los años de la guerra no estaban dispuestos a quejarse de la comodidad de la ropa de cama.

RACIONAMIENTO DE ALIMENTOS

La naturaleza multinacional de los recintos ayudó a fomentar el compañerismo y establecer amistades desconocidas para la mayoría de británicos antes de la guerra, muchas de las cuales duraron toda la vida.

Sin embargo, no todo fueron sonrisas y muchos competidores en el extranjero se sorprendieron al descubrir que, tres años después del fin de la guerra, en Gran Bretaña seguía operando un estricto sistema de racionamiento de alimentos, incluso en elementos básicos como el pan, los huevos y la leche.

Un almuerzo diario formado por un exiguo sándwich, una manzana y un huevo duro no era el alimento ideal para los deportistas de elite, pero muchos fueron ayudados por la generosidad de los gobiernos extranjeros y las personas que donaron cientos de toneladas de alimentos.

Además, no hubo sedes especialmente diseñadas para el evento, aunque algunos viejos recintos se arreglaron levemente. Mientras Wembley era la sede central, los seguidores de las carreras de galgos y de motocicletas se quejaban luego de que su pista fuera sustituida por una superficie de cemento para el atletismo, la que tras unos días de lluvia se convirtió en un lodazal.

Las condiciones climáticas también afectaron el velódromo al aire libre ubicado en Herne Hill, al sureste de Londres, donde 10.000 aficionados abarrotaron un estadio del siglo XVIII.

"El sol estaba tan caliente que derritió la nueva superficie de asfalto y tuvimos que seguir las huellas de los ciclistas anteriores", dijo a Reuters el ciclista británico Tommy Godwin, doble medallista de bronce en 1948. "Pero hubo una atmósfera maravillosa (...) Fue una experiencia muy emocionante", agregó.

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