Lunes 05/11/2018.

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Tres princesas moras enamoradas, la historia de la torre de la Alhambra que ya puedes visitar

  • Tres princesas moras, tres jóvenes cristianos y una torre en La Alhambra

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Zaida, Zoraida y Zorahaida. Las tres princesas musulmanas que se enamoraron de tres guerreros cristianos habitaban en la Torre de las Infantas, que abre de nuevo sus puertas a los visitantes de La Alhambra

Patrimonio Nacional había cerrado esta torre, construida por el sultán Muhammad VII, el padre de las princesas según las leyendas, debido al estado de su conservación. Sin embargo, a partir de este agosto y durante un tiempo limitado se podrá acceder los martes, miércoles, jueves y domingos. 

El famoso escritor norteamericano, Washington Irving, recogió la leyenda de las tres princesas en sus 'Cuentos de la Alhambra'. 

Y tú, ¿conoces la historia de las tres princesas de la torre? Dice así...

"Hace mucho tiempo, cuando los musulmanes aún dominaban Al-Ándalus, vivía en la Alhambra un rey de nombre Mohammed, al que sus súbditos conocían como Al-Hayzari, es decir, “el Zurdo”. Decían que no era muy diestro gobernando pues tres veces perdió el trono, aunque tres veces lo recuperó. Un día que paseaba a caballo por Sierra Elvira vio a un grupo de soldados que venían de hacer una incursión en tierras cristianas. Entre los muchos rehenes que habían tomado se encontraba una hermosa joven que lloraba desesperadamente y su anciana ama. Nada más verla, el monarca quedó prendado de ella y ordenó que le fuese entregada para llevarla a su harén.

La llevó a la Alhambra y allí tras convencer a la nodriza de que hablase con la mujer, consiguió casarse con ella. Ambas se convirtieron al islam y cambiaron sus nombres, pero sólo uno se recuerda, el de la nodriza, que pasó a llamarse Kadiga. A los pocos años, la real pareja tuvo descendencia y de un mismo parto nacieron tres hermosas niñas: Zaida, Zoraida y Zorahaida.

Como era costumbre entre los árabes, el monarca mandó consultar a sus astrólogos, que pidieron al rey que tuviese cuidado cuando sus hijas alcanzasen la edad casadera… Tras aquel nacimiento la reina murió y su padre decidió enviarlas al castillo de Salobreña, donde quedaron a cargo de la discreta Kadiga.

Zaida, la mayor, era la más atrevida; Zoraida, la mediana, era la más hermosa; y Zorahaida, la más pequeña, era la más sensible y tímida.

Un día, mientras la mayor estaba mirando el mar por una ventana, llegó un barco de soldados que traía consigo a tres gallardos caballeros cristianos. Las jóvenes princesas se enamoraron al instante y su ánimo cambió por completo…

El monarca decidió que ya era hora de que sus hijas volvieran a su lado. Poco antes de llegar a Granada, el cortejo se encontró con unos soldados que llevaban de rehenes a los tres jóvenes cristianos. Todos se arrodillaron ante la presencia de su señor excepto los jóvenes guerreros, que estuvieron a punto de sufrir la muerte a manos del rey… hasta que sus hijas le convencieron de que cambiase su muerte por unos trabajos forzados cerca de la Alhambra.

Una vez en el palacio, el estado de las jóvenes empezó a empeorar con rapidez. Kadiga, conocedora de lo que les ocurría, tuvo una idea: marchó a donde estaban trabajando los jóvenes y convenció a Hussein Baba, su vigilante, de que les pusiera a trabajar cerca de la torre de las princesas. A partir de entonces su ánimo volvió a cambiar y estuvieron felices mucho tiempo… hasta que un día los caballeros no acudieron al trabajo.

Kadiga anunció a las princesas que habían sido rescatados por sus familias y regresado a su tierra. Unos días después, la anciana se presentó de nuevo en los aposentos de las princesas: había tenido un encuentro con los jóvenes cristianos en el que la ofrecían huir a ella y a sus tres enamoradas a la tierra de sus padres para casarse allí. Las jóvenes no lo dudaron ni un instante y convencieron a Kadiga, al principio reacia, para que las acompañase. También se unió a la huida Hussein Baba, pues era cristiano de nacimiento y quería volver a su tierra natal.

Unas noches después los tres cristianos acudieron bajo el balcón de las princesas. Éstas tiraron una escala para bajar: pronto estuvieron en tierra Zaida y Zoraida. Y así llegó el turno de Zorahaida, que al pensar en cómo se sentiría su padre cuando viese que sus hijas no estaban… hasta que se decidió a volver al interior de la torre, cortar la cuerda y ordenar a sus hermanas que huyesen.

Se dice que la fiel Kadiga, que iba en el mismo caballo que Hussein, cayó de él al atravesar un río y fue encontrada por un pescador que la llevó a tierras españolas y le brindó todas las aten-ciones que una anciana puede desear. Cuentan que Zaida y Zoraida se casaron con los caballeros cristianos y fueron muy felices… y en cuanto a Zorahaida, dicen que se arrepintió de no haber huido. Pues su padre, al descubrir la fuga de sus hermanas, la encerró en la torre y de ella no volvió a salir, pues la pena por abandonar a quienes más quería la llevó a la muerte. Cuentan que su espíritu estuvo un tiempo en ella… pero ésa ya es otra historia."

Un cuento de Washington Irvin

resumen de Marcvs Espinel, escritor y guía del Museo del Prado

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