Sábado 13/04/2019.

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'Titanes': Okuda convierte la España vacía en museo, una acción artística para la inclusión

El evento de arte público más importante de los últimos años se llama ‘Titanes’ y su escenario está repartido en diferentes poblaciones de Ciudad Real. Se trata de una colaboración entre el artista Okuda San Miguel,su equipo Ink and Movement y la asociación Laborvalía, que han creado la mayor acción artística para la inclusión social del mundo.

Este proyecto está convirtiendo la llanura manchega en un auténtico museo a pie de calle, para ello, 14 de los nombres más relevantes de la escena artística contemporánea se darán cita para intervenir, en esta primera etapa, 10 silos en desuso de esta región, pero no están solos, en ‘Titanes’ 450 personas con discapacidad conviven con los artistas en diferentes actividades y forman parte del proceso creativo de las obras.


Óscar San Miguel, más conocido como Okuda, lleva a cabo el comisariado artístico de este proyecto. Ahora sus obras pueden verse en edificios y exposiciones de todo el mundo y su firma es claramente reconocible: estructuras y estampados multicolores se unen con cuerpos grises y formas orgánicas, pero en 1997 los primeros pasos de su trabajo ya podían verse en vías y fábricas abandonadas de Santander, su ciudad natal.

Aunque pintaba letras, como tantos otros, por ese entonces las suyas ya experimentaban con el 3D, poco a poco han ido quedando de lado y evolucionando hacia el universo geométrico que ahora le representa: “Ha sido un proceso muy lento que empezó en 2008, cuando arranqué con exposiciones en galerías y un tour mundial con otros dos artistas, Daniel Muñoz y Nano 4814, visité Nueva York y París y eso me motivó bastante, fue entonces cuando las letras se fueron minimizando y personalizando”, explica.

Como él mismo recuerda, Okuda fue conocido internacionalmente mucho antes que en España: “Esto no es nuevo, las instituciones aquí siempre llegan tarde, no se enteran de nada”, reconoce. Cuando ya contaba con proyectos altamente reconocidos en el extranjero, el punto de inflexión llegó con la reconstrucción de una iglesia desacralizada en Asturias. Arquitectura y arte urbano conviven ahora en este edificio que ha pasado a ser un templo dedicado al skate y al street art, un lugar único en el mundo y su puerta de entrada al espacio mediático en su país.

Cada mural y cada edificio que lleva la firma del artista esconde detrás un trabajo de gran envergadura en el que participa un equipo que ha ido creciendo con los años: “Normalmente trabajo con un asistente, depende del tamaño de la obra, y más de diez personas implicadas entre la oficina, la gente que me ayuda a pintar, prensa, 3D, responsables de proyectos…”.

Esta vez Okuda San Miguel y otros artistas que ya forman parte de la historia de este género como Bicicleta sem Freio, Daniel Muñoz, Demsky J., Equipo Plástico (formado por Eltono, Nano4814, Nuria Mora y Sixe Paredes), Fintan Magee, Hell´O, Smithe, Nychos, Ricardo Cavolo Spok Brillor, cuentan con la ayuda de 450 titanes que están colaborando para que los antiguos silos de localidades entre las que se encuentran Calzada de Calatrava, Corral de Calatrava o Herencia, se transformen en grandes obras de arte: “El año pasado hicimos un mural en Puertollano con chicos con capacidades especiales y de ahí surge el proyecto con Laborvalía. Habrá como 600 piezas en España y estarán allí de manera permanente”. Los artistas están a cargo del diseño de las piezas y del trabajo en las alturas, mientras que los chicos pintan a pie de calle, aunque hay excepciones: “Hay uno de ellos que es especialmente creativo, nos hemos lanzado y hemos hecho una pieza juntos”, cuenta.

Esta no es la primera vez que cuenta con colaboraciones estelares, la madre de Óscar aporta sus bordados en algunas las obras: “Hace tiempo que la necesito para escultura y para pinturas, esas son las piezas más especiales”. Él crea una gama de colores y se hace una imagen mental de cómo quiere que quede la pieza, se lo deja y ella lo combina con telas, “esa es la manera en la que estamos conectados cuando estoy viajando”.

Una intervención de Okuda San Miguel puede costar 60.000 euros, pero también puede ser gratis. Ha encontrado el equilibrio entre los proyectos potentes y de elevado presupuesto y las acciones que le aportan experiencias personales y viajes de contenido incierto. Es el artista urbano más solicitado y cotizado de España, pero asegura que eso no afecta a su proceso creativo: “No me influye para nada a la hora de crear y en el proceso creo que tampoco. Es cierto que no es lo mismo una pieza para un museo que para una galería, son formatos distintos y creatividades distintas, así que incluso me enriquece”.

Vivir del arte y entrar en el mercado del arte son experiencias distintas, cuando se dio cuenta de que su obra empezaba a estar altamente demandada en el negocio, él ya no lo necesitaba: “Llegué a este punto de manera poco tradicional, gracias en parte a internet, pero yo no lo buscaba, ya hacía murales comisionados y para empresas privadas, así que vivía del arte mucho antes de llegar al mercado del arte”.

La actualidad no le inspira, a diferencia de otros artistas, el único personaje mediático que ha tenido espacio en una de sus creaciones es Donald Trump. Fue su primera exposición en Los Ángeles: “En ese momento lo vi necesario, pero no es habitual, ni si quiera veo las noticias”. Aun así, de manera inevitable la multiculturalidad en la que vive inmerso le arrastra en ocasiones a pintar realidades incontestables.

Asegura que solo le motiva crear arte y viajar, pero hace un año no tuvo miedo de ponerse a prueba y dejó que, literalmente, una de sus obras se envolviera en llamas. Junto a la pirotécnica Reyes Martí construyó una de las piezas para las Fallas de Valencia. Está claro que ha apostado por una carrera valiente y va a pasar de destruir su propia obra a verla en movimiento: “Mi próximo paso es ver cómo se mueve, por ejemplo, en cine

Pronto estará participando en el Bienal de La Habana, el mayor evento de las artes visuales de Cuba. En mayo llega un nuevo proyecto del que no se atreve a desvelar mucho: “Una escultura llevada a la electrónica, una mezcla de música y mi obra”. También se podrá ver una escultura de gran formato en Seattle. Después vendrán San Francisco, Las Vegas e India.  Las creaciones de Okuda evolucionan, se autodestruyen y caminan hacia el movimiento. Pero no se conforma, el siguiente paso es llevar la escultura a un nivel arquitectónico que sea habitable, mezclar cristal y color y, después haber vestido las ciudades de todo el mundo, quizá el artista haga que sea posible vivir dentro de la obra.

 




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