Lunes 05/06/2017.

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Mujeres desnudas y el garrote vil de Ramón Casas en CaixaForum

Retratista moderno. Bohemio a la fuerza e irreverente por voluntad propia. Ramón Casas (Barcelona, 1866-1932) fue pintor modernista y artista atormentado, con una personalidad exuberante. Bebió, se divirtió y comió sin mesura. Rasgos y estereotipos que influyen en su materia pictórica.

Casas realizó una firme declaración de adhesión a la propuesta surgida en el discurso de las últimas décadas del siglo XIX. En sus cuadros aparece el automóvil, la bicicleta como manifiesto de su confianza en las posibilidades tecnológicas que ofrecía el mito progresista. A caballo entre el deseo y la realidad, la obra de Casas fue muy permeable a la asimilación de un gran número de influencias: el cartel, la fotografía o la estampa japonesa.



El artista de la modernidad cumpliría este año 150 años y como homenaje a su figura, Caixaforum le dedica una exposición en Madrid, titulada: ‘Ramón Casas. La modernidad anhelada’. Se trata de una retrospectiva de más de 145 obras que rastrean toda su trayectoria. Pero no solo se podrán ver las piezas de este artista catalán sino que en un ejercicio de espejos Casas se encuentra rodeado por los pintores que le influyeron y por los que se reflejaron en su obra. En la muestra hay figuras de gran altura como Toulouse-Lautrec, Joaquín Sorolla, Pablo Picasso, John Singer Sargent, Santiago Rusiñol, Julio Romero de Torres, Joaquín Torres García.

El paseo por el mundo de Ramón Casas enseña cinco secciones temáticas, un camino de doble sentido que permite visualizar las influencias e interesas que coexisten entre Casas y otros autores contemporáneos.

Casas bebe del arte parisino

Los ámbitos de la exposición pasan por la construcción de una identidad artística marcados por la estancia de Casas en París. Allí, el artista estuvo rodeado de un amplio abanico de corrientes, lenguajes y tendencias creativas. En este ambiente dinámico, predominan los retratos familiares, de amigos. Aquí nace el juego de espejos que dará paso al proceso en el cual la obra de Casas acabará siendo el espejo en el que se reflejará la obra de la generación artística catalana posterior.


La corriente bohemia aterriza en Barcelona

A su vuelta a Barcelona, Ramón Casas entró en a formar parte de la cervecería Els Quatre Gats. En este local se estimulaba la libertad y la creatividad artística, siguiendo el modelo del famoso cabaret parisinoLe Chat Noir, del cual se reflejó. El espacio reunió, durante sus seis años de funcionamiento, todo tipo de espectáculos. Aunque no supuso ninguna alteración de las relaciones artísticas existentes, la actitud del grupo bohemio, liderado por Casas, Romeu y Rusiñol, evidenció la crisis del sistema oficial de las artes, incapaz de dar salida a las pulsiones más vanguardistas y dinámicas de la época.


Las majas y los toreros del artista moderno

La permeabilidad del artista se refleja, por otro lado, en su atracción hacia el cultivo de la temática popular como las majas y los toreros, muy en sintonía con la más tradicional veta brava española. Después de todo, su obra evidenciaba un modelo híbrido en el cual el pintor moderno tendía a nutrir su imaginario con todos aquellos elementos que pudieran enriquecerlo, superando la tradicional diferencia que separaba la alta cultura de la baja. El circo, la tauromaquia, los espectáculos populares permitían la conexión con unas formas de recreo muy arraigadas en el imaginario popular y que desvelaron el interés de las nuevas generaciones de artistas.


La poética de la multitud

De su pintura más “festiva”, Casas pasó a las composiciones de crónica social. El cambio lo produjo su obra ‘Garrote vil’ en 1894. En el cuarto bloque: la poética de la multitud, Casas introduce un actor histórico, conocido como la multitud anónima.


La mujer, fuente de inspiración

El pintor de la vida moderna se influencia de las mujeres. El último de los grandes temas de la retrospectiva es el retrato femenino. En estos cuadros, el artista domina con maestría la pincelada suelta y la línea nítida. Consigue que el espectador de su cuadro quede embelesado frente a los rostros de mujer. Predomina el naturalismo. Casas busca el ideal estético en un ambiente elegante, refinado y sofisticado. Justo a esta ambientación, la exposición muestra una serie de desnudos realizados durante la década de 1890. Se trata de ejercicios que superan las convicciones academicistas y derivan en propuestas de gran fuerza visual.





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