Martes 10/01/2017.

| Cultura

Cultura

Alberto Mendívil, el pintor nómada de paisajes irreales

  • Pinturas influenciadas y creadas desde el taoísmo
  • La naturaleza protagoniza la exposición expuesta en el Ateneo de Madrid
  • "En mis pinturas no hay figuras, el color es lo que llama la atención"

Alberto Mendívil pintando

Cuando dejo de ser lo que soy, me convierto en lo que podría ser (Lao tze). Esta frase, que embarca la filosofía del pensador y creador del taoísmo, envuelve la exposición del pintor Alberto Mendívil. Paisajes Irreales es una explosión de color que inunda cada paraje nacido en el pincel de Mendívil. Una muestra expuesta estos días en el Ateneo de Madrid. 

¿Por qué paisajes irreales? “Son paisajes y son irreales. Hay alegría, luz y sombras que salen de mi mente. Yo paseo y cuando llego al estudio, pinto”.

Las pinturas impactan y como cuenta el pintor, “el paisaje solo se observa con el ojo humano, no refleja nada. No sale de la realidad ni de una fotografía, sale de mi mente. Es una alteración de la realidad”.

Aunque se parezcan más a jardines, por la belleza que transmiten y naturaleza perfecta, Mendívil nos confirma que no lo son. ”No hay figuras ni cierres que indiquen que sea un jardín. Es un camino sin entrada y sin salida. Son paisajes relajantes no aterran. En estos paisajes todo es  paz y armonía”, dice el pintor.


 De vez en cuando, en sus cuadros se percibe alguna construcción y suelen ser escaleras. ¿Por qué? “Las escaleras llevan al infinito, es algo simbólico que sube y no sabes dónde sube. Quiero reflejar  una soledad positiva”. 

¿En qué te inspiras? “Toda mi obra está inspirada en la naturaleza”.

¿Por qué te decantas por el color con acrílica después de la técnica del lápiz? Porque estoy en un momento de explosión vital y quiero romper con esas pinturas neutras que se llevan ahora. Quiero llevar a la pintura la filosofía china del Lao Tze. Me dejo fluir. Cada cuadro es diferente”.

Los cuadros de Alberto Mendívil quieren ser pensamiento, creatividad. “Yo vivo entre montañas en Asturias, miro y toco la naturaleza. Ella está en mis pensamientos”. Alberto su estudio situado en Grado y plasma la naturaleza que nosotros observamos en los cuadros y salen de su imaginación.

¿Un paseo puede llevar a un cuadro…? “Sí, o tomarme una caña contigo. Toda la creación está en mi mente y cualquier momento inspira”.

El artista utiliza la pintura acrílica, es una clase de pintura que contiene un material plastificado y es de secado rápido. Prefiere este método porque el óleo le cansa y, según el pintor, el olor no le gusta. “Prefiero la modernidad de la acrílica y su rápido secado. Encontré el camino y me gusta

¿Algún secreto como pintor?(Risas) “Muchos. Pero en lo que se refiere a mi profesión, mezclo la pintura acrílica con detergente o aceite Nenuco para que mis cuadros huelan bien.

Ante la sorpresa, Alberto percibe que nos ha contado su ‘gran secreto’ e intenta recular. “No debería contártelo porque me van a copiar. Pero a estas edades, ya me da igual todo. De esta mezcla que te comento sale un óleo que es secante”.

¿A quién sigues? “A nadie. No quiero influenciarme por nada. Llevo desde los 12 años en la pintura y quiero plasmar lo que yo quiero. Es cierto que, de vez en cuando, me voy al Prado, doy un paseo y salgo reconfortado”.

Cambio la pregunta, ¿cuál es tu pintor favorito? “Sigo a Barceló”.


¿Ser artista es una actitud? “Sí. El artista viene del artesano, así lo dijo Leonardo Da Vinci. Hablaba del sexto sentido y este era el sentido común. Ese es el que tenemos los artistas y todos podemos ser artistas. Hay que potenciarlo desde pequeños. Hay que aprender a cocinar, a pintar, a tocar instrumentos… esto despierta el artista que llevas dentro”.

Se dice que el artista también es un científico o tiene mente de científico, ¿crees que cada día a día el arte se acerca más a la ciencia? “Sí. Se están hermanando, están jugando al pin-pon. Eso es una maravilla”.

Alberto Mendívil estudió en París. “Era un chaval y en la capital francesa jugaba a dos bandas; en una mano siempre un pincel y en la otra una bayeta. En París me escapaba de la policía. Era el 68 y los españoles eran perseguidos pero aprendí el arte de la escuela parisina”.

Un pintor nómada, de París a Los Ángeles pasando por Ámsterdam, Ibiza, Madrid, Asturias. ¿Qué hiciste en Los Ángeles?

“En Los Ángeles, hice varias exposiciones, una de ellas sobre las mujeres feministas que tuvo mucho éxito. Una ciudad donde los estudios son muy caros y muy racista. Para llegar a ser alguien tienes que tener dinero. Me ofrecieron un buen trabajo pero mi hija estaba en Ibiza y decidí trasladarme a esta maravillosa isla. Con pena, desmonté el estudio y me fui”.


Tu vida como pintor ha pasado por toda Latinoamérica, ¿quién o qué lo hizo posible?

“Sí, me eligió del Instituto de Cultura Iberoamericano y expuso mis obras por muchos países. Entonces, eran dibujos, no había color. Estaban hechos a lápiz. Una técnica que abandoné porque es muy trabajosa, casi me quedo ciego”.

Alberto tiene archivada parte de su obra en el Museo Reina Sofía, ¿cómo es este proceso?

“El Estado me compró algunas obras, estuvieron expuestas en el Museo de Arte Contemporáneo. Cuando pasó a ser el Museo del Traje, mis obras pasaron a archivos del Reina Sofía en Madrid. Son obras pequeñas, monocolor”.  

Recibir premios un artista. ¿Crees que está sobrevalorado o ayuda para dar visibilidad a su nombre?

“Yo no me presento. Me dieron la primera Mención en el XVII Premio Internacional de Dibujo en la Fundación Miró. Pero me parece una trampa, no creo en ellos”.

Anécdota

“Yo era artista en la época de Franco. No me perseguían porque no era comunista. Esto que quede entre tú y yo. Soy anarquista. Yo soy pacifista pero me defiendo”.


Seguir a teinteresa en...

KIT BUENOS DÍAS (El mejor resumen de prensa en tu mail)

Recibir noticias

Kit Buenos Días

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31