Sábado 19/10/2019.

| Jesús Martín Tapias

Jesús Martín Tapias

Otro momento palestino

  • El cierre total de la explanada de las mezquitas durante algunas horas y la autorización de nuevos asentamientos judíos en Jerusalén añaden más leña al fuego

El cierre total de la explanada de las mezquitas durante algunas horas y la autorización de nuevos asentamientos judíos en Jerusalén añaden más leña al fuego

Suele ocurrir en otoño, coincidiendo con la reunión de la Asamblea General de la ONU que se celebra cada año en septiembre. En ese organismo los palestinos suelen encontrar el apoyo incondicional que se les niega en el Consejo de Seguridad, el verdadero gobierno del mundo, donde el apoyo de Estados Unidos a Israel en forma de veto se ha convertido en el mayor freno a sus aspiraciones a proclamar un estado independiente.

Guerras aparte, como la que ha devastado Gaza recientemente, es en otoño cuando más aflora algo que, más que una aspiración, se ha convertido en una necesidad para la paz mundial. Pero, casualmente, siempre ocurre algo que demoniza a los palestinos, justifica la represión israelí sobre sus incómodos vecinos y sirve para que dé otro giro el círculo vicioso que lleva rodando allí desde 1948.

Dos hechos de la máxima gravedad

En este caso, el anuncio de que durante la primera quincena de  noviembre van a pedir formalmente que se ponga fecha al fin de la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza se ha visto empañado por dos hechos gravísimos.

En primer lugar, el cierre total de la Explanada de las Mezquitas, uno de los tres lugares más sagrados del Islám, como respuesta al atentado contra un judío ultraortodoxo que pretende más derechos para los judíos en ese lugar. Es algo que no ocurría de forma tan tajante desde 1967, cuando Israel ocupó Jerusalén durante la guerra de los Seis Días, que solivianta especialmente a los palestinos y a los musulmanes en general, y que pone en peligro las relaciones con Jordania, país que mantiene la custodia del lugar y uno de los pocos que firmaron la paz con Israel.

El otro es la autorización, por el gobierno de Benjamin Netanyahu, de construir un millar de  viviendas en Jerusalén Oriental. Con ello no solo se convierte en el campeón de la colonización de los territorios palestinos y, sino que, además, pone en serio peligro  el único pasillo que conecta la capital con los territorios palestinos de Cisjordania.

Si nadie pone freno a este abuso, el futuro estado palestino se parecerá más a un queso gruyere que a otra cosa, y sus posibilidades de subsistir serán cada vez menores.

Suecia da el primer paso    

Por eso es tan importante lo que acaba de hacer Suecia. Ha sido el primer país de la Unión Europea en reconocer el incipiente estado palestino. Y no es precisamente un desafío. Lo ha hecho expresando su convicción de que la única solución al conflicto es la existencia de dos estados y que debe ser negociada de acuerdo con los principios del derecho universal.

Suecia confía en que otros países sigan su ejemplo y España, por cercanía al mundo árabe, es uno de los mejor situados para hacerlo. Hasta ese momento un centenar de países han reconocido el estado de Palestina, los mismos que apoyan la causa en la Asamblea General de la ONU. Pero sería un gesto muy importante que lo hiciera  nuestro país, que pronto va a ocupar un lugar en el Consejo de Seguridad.

Y debería ocurrir antes de que la construcción de nuevos asentamientos judíos, unido a  posibles acciones de extremistas que pudieran ser respondidas con decisiones tan graves como cerrar la Explanada de las Mezquitas, conduzcan de nuevo la situación hacia una espiral de violencia que suele beneficiar a los israelíes y condena a los palestinos a continuar en el rincón de los parias del mundo.

Seguir a teinteresa en...

KIT BUENOS DÍAS (El mejor resumen de prensa en tu mail)

Recibir noticias

Kit Buenos Días

Noviembre 2019
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30