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Lo primero, querer hacerlo

Neumólogo

¿Cuál es el mejor sistema para dejar de fumar?

  • Hay que tener la convicción de que se quiere dejar y luego poner  todos los medios para conseguirlo. Todo pasa, por tanto y en primer lugar, en la voluntad de querer abandonar el consumo de tabaco.
  • Hay que quererlo, hay que estar convencido de que se quiere hacer y tener la voluntad y el tesón de intentarlo.
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Sin duda, querer hacerlo como primera cosa. Hay que tener la convicción de que se quiere dejar y luego poner  todos los medios para conseguirlo. Todo pasa, por tanto y en primer lugar, en la voluntad de querer abandonar el consumo de tabaco. Insisto, hay que quererlo, hay que estar convencido de que se quiere hacer y tener la voluntad y el tesón de intentarlo.

Establecida esta premisa, a partir de ese momento las posibilidades son muchas y, hasta cierto punto, dependen de las características específicas y del grado de dependencia de cada fumador. Eso explica por qué algunos lo consiguen a la primera y sin ayuda y otros los intentan varias veces hasta que, por fin, lo logran. Quizás el segundo mensaje sea el que, si se quiere, al final siempre se consigue. A veces se tardará algo más y costará más intentos, pero al final, si de verdad quiere abandonarse el consumo de tabaco, siempre se alcanza el éxito.

En atención a lo dicho, el tercer mensaje es el siguiente: no hay que desanimarse si no se consigue. Siempre hay que volver a intentarlo. El sólo hecho de tratar de dejarlo ya es, en sí mismo, un éxito, aunque finalmente no se logre. A la segunda vez o a la vez que sea, siempre será más fácil y las posibilidades de éxito serán mayores.

Establecidas estas ideas, sin duda preliminares, hay que indicar que los medios actualmente existentes para tratar el tabaquismo, farmacológicos y no farmacológicos, son numerosos. En tal sentido el médico y, sobre todo, el neumólogo, es el profesional adecuado para decidir cuáles son los más adecuados para cada persona y, en tal caso, para indicarlos, vigilarlos, valorar sus efectos en el tiempo y, finalmente, ponderar el resultado obtenido o fijar estrategias de refuerzo.

Desde el tratamiento conductual a la terapia sustitutiva con nicotina, en sus diferentes versiones, y a los medicamentos antitabáquicos más recientes las posibilidades son, como se ha dicho, numerosas. Hay que elegirlas bien y el médico es el que debe hacerlo, si el propio fumador tiene alguna duda o se juzga sin fuerzas para conseguirlo. El tabaquismo es, sin duda alguna y así lo ha definido con claridad la Organización Mundial de la Salud hace ya bastantes años, una enfermedad, por lo que los dos mensajes finales deben ser: 1. "Nunca es tarde para dejar de fumar"; 2. "Busque a un neumólogo si necesita ayuda".

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Ficha del autor

Neumología

Doctor José Luis Álvarez-Sala Walther

Jefe del Servicio de Neumología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Catedrático de Medicina por la Universidad Complutense de Madrid.