Martes 18/07/2017.

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¿Deberíamos los españoles empezar a dar propina? La precariedad y la 'gig economy' apuntan a que sí

En el mundo anglosajón lo tiene asumido: los camareros y repartidores reciben un 10% de propinas. Es el estándar, los camareros te dibujan florecitas y frases en la cuenta e incluso se acercan a reclamarte la propina, preguntando si han hecho algo mal, en caso de no recibirla. Pero Spain is different también en esto. En España las propinas se dan en circunstancias puntuales, cuando vas a un restaurante caro a comer con la familia o si dejas en un bar las monedas que sobran. 

La teoría era que en hostelería no se cobraba tan mal, a los taxistas no se les da propina porque la carrera tiene precios fijados, etc.  Pero la crisis económica ha cambiado, y mucho, la situación. Trabajar en hostelería ya no es tan lucrativo ni sencillo, los trabajadores han perdido poder adquisitivo y el sector del taxi lucha contra otros servicios como Uber o Cabify que le van comiendo terreno. ¿Es el momento de cambiar el paradigma y asentar las propinas? 

La 'gig economy' de la revolución digital 

Las nuevas tecnologías también han puesto su grano de arena en esta situación. El auge de las compañías y aplicaciones de Internet que ponen en contacto a trabajadores con clientes (Uber para coches con conductor, Deliveroo para entregas a domicilio con repartidores en bici, Taskrabit o Cronoshare para tareas que van desde escribir un guion hasta desarrollar un software) está provocando que millones de personas hayan perdido la condición de empleados, y con ello el derecho a tener vacaciones o bajas por enfermedad pagadas, conseguir un crédito o planificar las finanzas del hogar.

Muchos de estos trabajadores cobran por servicios y ya han empezado a protestar por ello, como es el caso de los repartidores de Deliveroo que denuncian estar horas trabajando sin cobrar si no les entra ningún pedido. Es la llamada 'gig economy', vivir de hacer bolos o chapuzas. 

Los millennials entienden las propinas 

Para muchos de estos empleados sin apenas derechos laborales las propinas empiezan a suponer un complemento salarial imprescindible. Según un artículo publicado este miércoles en el Wall Street Journal, los millennials son más solidarios que las generaciones anteriores a la hora de dar propina. Ellos también sufren empleos precarios y empatizan con repartidores, conductores de Uber o camareros. 

Una encuesta de CreditCards.com realizada en Estados Unidos asegura que los millennials dan de media una propina del 18%, muy superior a la que daban sus padres. 


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