Lunes 05/06/2017.

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Los 'héroes' que han conseguido derribar al Goliat de la banca

Seis años han pasado desde la primera sentencia que anuló una cláusula suelo. En 2010 la banca calificó de "aisladas" estas resoluciones judiciales, anunció que las recurriría y que sus productos financieros eran transparentes. Ahora las cosas han cambiado, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha sentenciado que los bancos deberán devolver todo el dinero cobrado a los consumidores por su cláusula suelo desde el momento en que firmaron su hipoteca. Se estima que más de dos millones de personas estarían afectadas por esta decisión, que podría costarle al sistema bancario hasta 4.000 millones de euros.

Este triunfo judicial ha sido posible gracias a abogados, asociaciones, consumidores que no se han rendido recurriendo. Su tenacidad y los jueces europeos y españoles han conseguido "derribar" al gigante de la banca en España.


La primera sentencia

Miguel Ángel Navarro Robles fue el primer juez de primera instancia que declaró nula una cláusula suelo. En septiembre de 2010, el magistrado del Juzgado número 2 de lo Mercantil de Sevilla dictó una sentencia que consideraba las cláusulas suelo de BBVA, La Caixa y Cajamar como abusivas. En su sentencia, Robles condenaba a las tres entidades a eliminar las "condiciones generales de contratación" que se utilizaban para colocar productos de riesgo a los clientes indistintamente de su perfil. Además, les advertía de "abstenerse de utilizarlas en lo sucesivo en sus contratos de préstamo hipotecario con consumidores y usuarios".

Apenas unos meses antes de esta sentencia las asociaciones de consumidores como la OCU habían levantado la liebre en contra de los productos financieros colocados a consumidores sin conocimientos suficientes y había conseguido llevar ante el Tribunal Supremo hasta trece cláusulas consideradas abusivas. En ese momento el argumento no era la ilegalidad de la cláusula, sino que los clientes no podían entender su significado.

A partir de esta primera sentencia comenzaron a surgir otras en diferentes puntos de España, interpuestas por asociaciones o particulares contra bancos concretos.


El juez 'díscolo' del Supremo

La avalancha de sentencias condenatorias llegó finalmente al Alto Tribunal. El Supremo dictó, tres años más tarde, la ya famosa sentencia del 9 de mayo de 2013 que sembró la discordia. En esa sentencia declaraba nulas las cláusulas suelo, pero solamente a partir de esa misma sentencia, sin retroactividad.

El tribunal justificaba su fallo apelando al “interés general”. Aseguraba que de devolverse todo el dinero el sistema bancario español podría quebrar, basándose en un informe del Banco de España que cifraba en casi 8.000 millones el dinero a desembolsar.

La banca se agarró a esta sentencia como a un clavo ardiendo y empezó a pagar a los usuarios solamente lo que debían a partir de mayo de 2013. Nada más.

Pero en la sentencia del Supremo, uno de los jueces emitió un voto particular en el que disentía de sus compañeros. El magistrado Francisco Javier Orduña aseguraba que el argumento de “afectación al orden público” no era una justificación para la legalidad, ya que si una cláusula es nula lo es de pleno derecho y no desde una fecha determinada.


Apelando a la Unión Europea

La decisión del Tribunal Supremo levantó ampollas. No solamente entre los propios magistrados del órgano, sino también entre los jueces que tenían que conocer los casos individuales. Las asociaciones y abogados defensores tampoco entendían esta “nulidad parcial”.

En 2015, Rafael Leonés Valverde, juez de un juzgado de primera instancia de Granada planteó ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea la pregunta clave: ¿cómo es posible que una cláusula sea nula a medias?

En la cuestión prejudicial que se acaba de resolver, el magistrado se preguntaba si pueden los tribunales, en este caso el Supremo español, decidir qué cobran o no los afectados por un producto “declarado nulo desde el origen”.


Las macrodemandas

Las opiniones eran contradictorias: mientras que la Comisión Europea se ponía de parte de los consumidores, el abogado general del TJUE Paolo Mengozzi expuso sus conclusiones y apeló de nuevo a las “consecuencias macroeconómicas” del caso.

Entretanto en España continuaban saliendo las sentencias que, a falta de una jurisprudencia superior, debían alinearse con el Supremo.

La mayor demanda de preferentes del país afectaba a 40 bancos y agrupaba a más de 15.000 afectados representados por la asociación Adicae.

En este caso, la jueza del Mercantil 11 de Madrid tumbó todas las cláusulas suelo sin distinción de la entidad que las emitió. Un logro para los consumidores ya que no afectaría a todos los bancos y podría ser extensible, evitando a los dos millones de afectados reclamar uno a uno. Eso sí, solamente se pagarían hasta la famosa fecha: mayo de 2013.

Las entidades una por una fueron apelando para evitar desembolsar el dinero. Cuarenta bancos con sus respectivos abogados recurriendo supone una “compleja situación procesal”, según la asociación, que todavía está por resolver.


La victoria de la justicia europea

Pero este miércoles la situación por fin se ha desbloqueado. La sentencia del Tribunal de la UE hace que la decisión del Supremo ya no sea vinculante para los juzgados españoles. Al tratarse de una instancia superior, los jueces españoles ya saben a qué atenerse. Y según los expertos, es cuestión de tiempo que los casos atascados empiecen a resolverse.

Adicae pedirá una revisión de la sentencia alegando la nueva sentencia de la UE que conseguiría que esas 15.000 personas puedan recuperar todo su dinero y no solo una parte. En la asociación brindaban con champán aunque saben que queda mucho por hacer. Era el triunfo de David contra Goliat. 


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